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Durante los últimos tres años, el auge de la inteligencia artificial convirtió a un puñado de gigantes tecnológicos en los principales motores de Wall Street, pero hoy, esa apuesta alcanzó una dimensión inédita.
El gasto de capital (capex) de esas seis compañías ya representa aproximadamente la mitad de toda la inversión realizada por las empresas que integran el S&P 500.
Se trata de Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle, las que forman esa selección de estrellas.
Sin embargo, el mercado sigue sosteniendo ese fenómeno por una razón concreta y es que las ganancias corporativas continúan creciendo incluso por encima de lo esperado y, al menos por ahora, justifican semejante nivel de inversión.
La conclusión es relevante porque explica uno de los principales interrogantes de los inversores y que se traduce en entender por qué Wall Street continúa cerca de máximos históricos a pesar de un contexto marcado por tasas de interés elevadas, tensiones geopolíticas y un gasto multimillonario en inteligencia artificial.
Seis empresas concentran la mitad de la inversión
Balanz publicó en las últimas horas un informe que lleva un título sugerente. “Resultados corporativos en EE.UU.: Convalidando expectativas”, dice el documento en el que se afirma que lo más llamativo no es cuánto invierten las grandes tecnológicas, sino la diferencia respecto del resto de la economía.
Mientras Apple, Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle aceleran año tras año sus desembolsos para desarrollar infraestructura vinculada a inteligencia artificial, las demás compañías del S&P 500 mantienen un ritmo de inversión muy parecido al promedio histórico.
En otras palabras, el boom inversor no atraviesa a todo el mercado, sino que está concentrado en un grupo muy reducido de empresas.
Balanz estima que el gasto de capital de estos “hyperscalers” pasará de USD 196.000 millones en 2023 a USD 976.000 millones durante 2026, para superar los USD 1,5 billones en 2028.
Ese crecimiento explica que hoy ya representen cerca de la mitad de toda la inversión del índice bursátil estadounidense.
El fenómeno incluso empieza a sentirse en la economía real. El informe destaca que la inversión estadounidense en hardware crece a un ritmo superior al 20% anual, niveles comparables con los observados durante la expansión tecnológica de la década del noventa.
El mercado sigue premiando ese gasto y la respuesta está en los balances.
Durante el segundo trimestre de 2026, las empresas del S&P 500 registraron un crecimiento interanual de ganancias de 33,9%, muy por encima del 23,2% que esperaba el mercado y el mayor avance desde 2021.
Las ventas también sorprendieron, con una expansión de 15,7%, el mejor resultado desde el cuarto trimestre de ese mismo año.
Para Balanz, esa dinámica permitió convalidar expectativas que hasta hace pocos meses parecían demasiado optimistas.
Las proyecciones de crecimiento de ganancias para el S&P 500 continúan revisándose al alza y, de concretarse, 2026 sería uno de los mejores años para las utilidades corporativas desde comienzos de la década de 1990, mientras que 2027 y 2028 también se ubicarían ampliamente por encima de los promedios históricos.
El sector tecnológico vuelve a ser el gran protagonista

Las expectativas apuntan a que las empresas tecnológicas incrementarán sus ganancias un 62,2% este año.
Si las previsiones para 2027 y 2028 también se cumplen, el crecimiento acumulado del beneficio por acción del sector alcanzaría el 178% en apenas tres ejercicios.
Pero el mercado ya empezó a exigir algo más. Aunque Balanz mantiene una visión positiva sobre la renta variable estadounidense, el informe también incorpora una advertencia.
El enorme gasto en inteligencia artificial está sustentado en expectativas muy elevadas. Mientras las ganancias sigan creciendo, el mercado continuará respaldando esas inversiones. Pero si esa dinámica se desacelera, el foco podría cambiar rápidamente hacia el costo de financiar semejante expansión.
Esa idea coincide con una de las principales conclusiones de otro informe reciente elaborado por Cocos Capital.
Allí se observa que Wall Street comenzó a castigar incluso a compañías que presentaron balances mejores a los esperados cuando el mercado percibe que el gasto en inteligencia artificial todavía no se traduce con suficiente claridad en generación de caja.
Los casos de Broadcom y Oracle reflejan ese cambio de criterio. Ambas compañías superaron las previsiones de ingresos y ganancias, pero sus acciones retrocedieron después de los balances porque los inversores empezaron a mirar con mayor atención el flujo de caja, el nivel de inversión y el endeudamiento futuro.
En otras palabras, ya no alcanza con crecer: ahora también hay que demostrar que la multimillonaria apuesta por la IA será rentable.
Balanz sostiene que, sin embargo, no existen señales de alarma. La mayor parte del gasto de los hyperscalers continúa financiándose con los propios flujos de caja y no mediante un aumento significativo de la deuda de largo plazo.
Además, el fuerte crecimiento de las ganancias sigue disipando las dudas sobre la rentabilidad futura de esas inversiones.
Sin embargo, el informe plantea que el escenario exige una mayor diversificación.
La firma recomienda complementar la exposición al S&P 500 tradicional con alternativas de pesos iguales (Equal Weight), que reducen la concentración en las grandes tecnológicas, y sumar acciones de mediana capitalización o mercados desarrollados fuera de Estados Unidos.
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