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La titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, reconoció que algunos bancos argentinos acumularon préstamos en mora más altos, pero dijo que “hay formas de gestionarlo” y que existe “voluntad de abordarlo ya” para que se puedan usar mejor los recursos financieros del sistema.
Las declaraciones, que hizo en la conferencia de prensa junto al ministro de Economía, Luis Caputo, hacen alusión a las refinanciaciones que están ofreciendo todos los bancos del sistema.
“Habló de la importancia de generar las condiciones para la activación del sistema de créditos a los privados”, revelan en las mesas.
Cargo a riesgo
El CEO de uno de los bancos líderes del sistema revela que el cargo a riesgo, que es lo que se manda a pérdida, viene bajando en individuos desde diciembre pasado.
En cambio, explica, que la cartera irregular se trata de un stock, que los bancos lo tienen en el balance hasta 12 meses después del no pago, y eso ocurrió en el momento electoral del año pasado, por eso la mora, medida de esa manera, siguió en alza en mayo, de acuerdo al último informe del Banco Central.
En pymes
Dentro de las pequeñas y medianas empresas los indicadores tampoco mejoraron, ya que el ratio que se mide es sobre la cartera total, que viene creciendo muy poco.
“Claro que cuando refinancias una deuda impaga se te corta el crédito y para recuperarlo tenés que cancelar típicamente la mitad de lo adeudado”, advierte el CEO.
Nueva deuda
“Para que una reestructuración sea efectiva, primero hay que evitar que la deuda continúe creciendo. Si la persona sigue financiando consumos con la tarjeta, la reducción de la cuota existente puede ser reemplazada rápidamente por nueva deuda”, detalla Pablo Blanco, CFO de Alprestamo.
Por eso es necesario analizar cada situación en particular y determinar si corresponde suspender la tarjeta, reducir su límite o mantenerla únicamente como medio de pago, sin financiar nuevos saldos.
Desde el punto de vista financiero, la suma de las cuotas mensuales no debería superar, como referencia general, el 30% de los ingresos netos.
Ecuación
Sin embargo, un criterio más prudente consiste en calcular la capacidad de pago sobre el ingreso disponible, es decir, después de cubrir alimentación, vivienda, educación, salud, servicios y demás gastos esenciales.
“La cuota reestructurada debe ser compatible con ese ingreso disponible y dejar, además, un margen para imprevistos”.
“De lo contrario, aunque formalmente se reduzca la exigencia mensual, la persona seguirá necesitando recurrir al crédito para cubrir sus gastos y la reestructuración no será sostenible”, concluye Blanco.
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