Los activos argentinos cerraron este jueves con una nueva señal de alerta. Los bonos soberanos en dólares profundizaron las bajas, el riesgo país escaló hasta los 532 puntos básicos y los bancos argentinos volvieron a quedar entre los papeles más castigados en Wall Street. El S&P Merval, en cambio, logró sostenerse prácticamente sin cambios gracias al mejor desempeño de las acciones energéticas.

El riesgo país terminó en 532 puntos, con una suba de 2,7% en las últimas 24 horas, y alcanzó así un nuevo máximo de los últimos meses. El movimiento profundiza el deterioro que comenzó a observarse durante agosto y vuelve a ampliar la distancia respecto de los niveles cercanos a los 400 puntos que el indicador había alcanzado en julio.

La presión se concentró una vez más sobre la deuda soberana. Los Globales cerraron con bajas generalizadas: el GD29 perdió 0,40%, el GD30 cayó 0,59%, el GD35 retrocedió 0,92%, el GD38 cedió 0,77%, el GD41 bajó 0,93% y el GD46 cayó 1%.

El panorama fue similar entre los Bonares. El AL29 perdió 0,61%, el AL30 cayó 0,71%, el AL35 retrocedió 0,91% y el AL38 bajó 0,69%.

La caída de los precios volvió a empujar hacia arriba los rendimientos exigidos por el mercado. El AL29 muestra una tasa superior al 10,4%, el AL30 ronda el 10,1%, mientras que otros Bonares operan con rendimientos de hasta 11,1% anual.

El riesgo país cerró en 532 puntos

El dato más contundente de la jornada volvió a ser el riesgo soberano. Después de haber iniciado el día alrededor de los 517 puntos y atravesar durante la rueda la zona de 522 y 528 unidades, el indicador terminó finalmente en 532 puntos básicos.

Así, el riesgo país sumó alrededor de 15 puntos en una sola jornada y quedó en su mayor nivel de los últimos meses.

La dinámica confirma una tendencia que ya venía preocupando al mercado. Los bonos argentinos acumulan importantes pérdidas durante agosto y el riesgo país revirtió buena parte de la compresión que había conseguido durante julio.

El movimiento resulta particularmente relevante porque implica un nuevo alejamiento de los niveles que permitirían pensar en un regreso de la Argentina al mercado internacional de deuda.

Los bancos volvieron a sufrir en Wall Street

La cautela de los inversores también quedó reflejada en Nueva York, donde los bancos argentinos concentraron algunas de las pérdidas más importantes entre los ADR.

Banco Macro cayó 3,12%, BBVA Argentina retrocedió 2,76% y Grupo Financiero Galicia perdió 1,13%. Supervielle terminó sin cambios.

Fuera del sector financiero, IRSA cedió 1,36%, Loma Negra perdió 1,06%, Edenor retrocedió 0,67% y Telecom Argentina bajó 0,08%.

El escenario fue diferente para las empresas vinculadas al sector energético. YPF avanzó 1,72% y Transportadora de Gas del Sur ganó 1,85%, mientras Pampa Energía subió 0,19%.

También cerraron en positivo MercadoLibre (+0,68%) y Cresud (+0,64%). Bioceres se destacó con un salto de 8,49%.

El Merval resistió gracias a las energéticas

En Buenos Aires, el S&P Merval terminó prácticamente estable, con una suba de 0,05%, alrededor de los 2,88 millones de puntos.

Pero el comportamiento del índice escondió fuertes diferencias dentro del panel líder.

Los bancos volvieron a mostrar debilidad: Banco Macro cayó 2,20%, BBVA perdió 2,16% y Grupo Financiero Galicia retrocedió 0,45%. Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) cedió 1,47% y Comercial del Plata perdió 2,06%.

En la vereda opuesta quedaron nuevamente las energéticas. Transportadora de Gas del Norte trepó 3,81%, ECOG avanzó 3,24%, Transportadora de Gas del Sur ganó 2,33% e YPF subió 2,02%.

También se destacaron las subas de Valo (+2,07%), Supervielle (+1,24%), Cresud (+1,34%) y Transener (+0,99%).

De esta manera, el buen desempeño de las compañías energéticas permitió compensar el fuerte retroceso del sector financiero y evitó una caída más pronunciada del índice porteño.

Petróleo por encima de los u$s 93

Uno de los factores que sostuvo a las energéticas fue el precio internacional del petróleo.

El futuro del Brent para octubre terminó alrededor de los u$s 93,25 por barril, consolidándose por encima de la barrera de los u$s 90.

El petróleo había registrado un fuerte avance durante la jornada y posteriormente moderó la suba, pero permaneció en niveles elevados. Ese escenario favoreció particularmente a las compañías argentinas vinculadas con la producción y el transporte de hidrocarburos.

Al mismo tiempo, un petróleo persistentemente alto agrega un elemento de preocupación al escenario financiero internacional, debido a su potencial impacto sobre la inflación global y, por esa vía, sobre las expectativas de tasas de interés.

Dos mercados para los activos argentinos

El cierre dejó así una marcada divergencia entre los activos locales.

Por un lado, las acciones energéticas consiguieron sostener al Merval y mostraron avances tanto en Buenos Aires como en Nueva York, favorecidas por el escenario internacional del petróleo.

Por el otro, los activos más directamente vinculados al riesgo soberano continuaron deteriorándose. Los bonos volvieron a caer, los rendimientos se acercaron o superaron el 10% y los bancos fueron nuevamente castigados.

La principal señal terminó siendo el salto del riesgo país hasta los 532 puntos básicos, después de haber comenzado la jornada en torno de 517.

En ese contexto, el cierre profundizó una tendencia que viene tomando fuerza durante agosto: los inversores internacionales exigen cada vez más rendimiento para mantener exposición a la deuda argentina, mientras el mercado accionario logra resistir gracias, fundamentalmente, al impulso del sector energético.