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Tras dos años en los que las entidades financieras redujeron su exposición al sector público y volcaron más recursos al financiamiento de empresas y familias, la tendencia comenzó a revertirse y crece el peso de los bonos en el balance de las entidades. Los datos se desprenden del Índice de Política Monetaria (IPOM) y los confirman en e Gobierno.
Según explicó el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en diálogo con algunos medios tras la presentación esto se debe a que el crédito comenzó a perder impulso y los bancos volvieron a destinar una mayor proporción de liquidez a títulos de deuda.
Según el último Informe sobre Bancos del BCRA, el crédito en pesos venía de cuatro meses consecutivos de caída real y recién en mayo aumentó 0,3% mensual real. Los préstamos al consumo retrocedieron 1,1% real mensual.
El freno coincidió con que entre las familias la mora alcanzó el 12,8%, con un salto interanual de 8,3 puntos, mientras que en empresas se ubicó en 3,5 por ciento. Al mismo tiempo, en mayo aumentó el financiamiento al sector público y esa fue una de las principales aplicaciones de fondos de las entidades.
Un cambio de tendencia
Bausili detalló que los bancos habían modificado significativamente la composición de sus activos: redujeron su exposición al sector público y aumentaron el financiamiento al sector privado. Sin embargo, en los últimos meses esa tendencia comenzó a mostrar una reversión debido al aumento de la morosidad y la volatilidad de las tasas durante el año pasado, que afectaron los incentivos de las entidades para expandir los préstamos al mismo ritmo.
Con un menor dinamismo del crédito, los bancos se encontraron nuevamente con liquidez sin colocar y una mayor parte de esos pesos comenzó a dirigirse a instrumentos del Tesoro. No obstante, Bausili buscó marcar una diferencia respecto de otros períodos.
“Nosotros no estamos impulsando eso. Los bancos son los que impulsan”, señaló el presidente del BCRA. Al desacelerarse las colocaciones de crédito, las entidades volvieron a acumular liquidez y una alternativa son las licitaciones del Tesoro. Ese comportamiento genera, a su vez, una oportunidad para el Gobierno, que, con mayor demanda bancaria por sus instrumentos, “aprovechó para buscar extender plazos de vencimiento de deuda”, dijo Bausili.
El titular del Central también buscó diferenciar este proceso de los períodos en los que el sistema financiero financiaba de manera creciente al sector público como consecuencia del déficit fiscal. Actualmente, sostuvo, las colocaciones del Tesoro tienen como objetivo refinanciar deuda existente y no financiar un desequilibrio.
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