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El carry trade es una estrategia de inversión que busca aprovechar los rendimientos que ofrecen determinados activos frente a alternativas de menor tasa.

Su atractivo radica en la posibilidad de obtener ganancias superiores a las disponibles en instrumentos conservadores o en posiciones dolarizadas, aunque su resultado depende de una variable central: la evolución del tipo de cambio.

Por eso, al analizar una estrategia de carry trade no alcanza con observar qué tasa paga una inversión. También es necesario evaluar si ese rendimiento será suficiente para compensar una eventual depreciación de la moneda en la que está denominada.

Qué es el carry trade

En términos generales, el carry trade consiste en invertir en activos que ofrecen tasas de interés relativamente elevadas, asumiendo el riesgo de que una variación del tipo de cambio reduzca o elimine la ganancia obtenida.

En los mercados internacionales, la estrategia suele implicar financiarse o posicionarse en una moneda de baja tasa para invertir en otra que ofrece rendimientos más altos. El objetivo es capturar ese diferencial, aunque el resultado final dependerá de la evolución cambiaria.

En Argentina, el concepto suele utilizarse para describir estrategias que aumentan la exposición a instrumentos en pesos frente a posiciones dolarizadas. Esto puede incluir letras, bonos de corto plazo, fondos comunes de inversión o cuentas remuneradas.

En los mercados internacionales, el carry trade clásico implica financiarse en una moneda de baja tasa e invertir en otra de mayor rendimiento, capturando ese diferencial. En Argentina, la versión más habitual no requiere endeudamiento, sino que el inversor simplemente elige mantener posiciones en pesos en lugar de dolarizarse.

Cómo se genera la rentabilidad

El resultado del carry trade surge de la combinación de dos factores:

  • El rendimiento que genera la inversión.
  • La variación del tipo de cambio durante el período de la colocación.
Carry trade (imagen ilustrativa El Cronista)
Carry trade (imagen ilustrativa El Cronista)

Mientras el rendimiento obtenido supere la depreciación de la moneda, la estrategia puede generar ganancias medidas en dólares. Si ocurre lo contrario, el resultado final puede ser negativo al momento de volver a dolarizar la posición.

Por eso, la idea de que la rentabilidad equivale a “tasa menos suba del dólar” es apenas una simplificación. En la práctica, el retorno depende de la relación entre ambas variables.

Una forma de expresarlo es mediante la siguiente fórmula:

Retorno en dólares = (1 + rendimiento en moneda local) / (1 + variación del tipo de cambio) - 1

Por ejemplo, una inversión que gana 30% en pesos mientras el dólar sube 20% no genera una rentabilidad del 10% en dólares, sino de aproximadamente 8,3%.

Un ejemplo práctico

Supongamos que un inversor dispone de USD 10.000 y decide invertir en pesos cuando el dólar cotiza a $1.400.

Escenario favorable

  • Tipo de cambio inicial: $1.400.
  • Capital inicial: $14 millones.
  • Rendimiento de la inversión: 30%.
  • Capital final: $18,2 millones.
  • Tipo de cambio al vencimiento: $1.500.

Al recomprar dólares se obtienen aproximadamente USD 12.133.

En este caso, la depreciación del peso fue menor que el rendimiento obtenido, por lo que la estrategia generó una ganancia medida en dólares.

Escenario desfavorable

Supongamos ahora que el rendimiento es el mismo, pero el dólar termina cotizando a $2.100.

  • Capital final: $18,2 millones.
  • Tipo de cambio al vencimiento: $2.100.

Al volver a comprar dólares obtiene aproximadamente USD 8.667.

Aunque la inversión ganó 30% en pesos, el resultado en dólares fue negativo porque la depreciación de la moneda superó ampliamente el rendimiento financiero.

Por qué las tasas altas favorecen el carry trade

Las tasas elevadas suelen aumentar el atractivo de los activos denominados en una moneda determinada porque amplían el rendimiento potencial de la estrategia.

Sin embargo, una tasa alta por sí sola no garantiza ganancias. Si el mercado espera una depreciación significativa de la moneda, ese rendimiento adicional puede resultar insuficiente para compensar el riesgo cambiario.

Por eso, tasas elevadas pueden convivir con presiones cambiarias o expectativas de devaluación.

Carry trade: qué variables observan los inversores

Antes de implementar una estrategia de carry trade, los inversores suelen analizar factores que pueden influir sobre la evolución futura del tipo de cambio, entre ellos:

  • Inflación esperada.
  • Política monetaria.
  • Reservas internacionales.
  • Situación fiscal.
  • Necesidades de financiamiento del sector público.
  • Expectativas de devaluación.

Estas variables ayudan a estimar si la estabilidad cambiaria será suficiente para preservar la rentabilidad obtenida en moneda local.

Qué riesgos tiene el carry trade

El principal riesgo es que la depreciación de la moneda supere el rendimiento de la inversión, pero no es el único.

También influyen

  • Cambios inesperados en las tasas de interés.
  • Aceleraciones de la inflación.
  • Riesgo de crédito del emisor.
  • Problemas de liquidez.
  • Costos operativos, comisiones e impuestos.

Además, el carry trade suele caracterizarse por generar ganancias relativamente estables durante largos períodos y pérdidas potencialmente abruptas cuando cambian las expectativas del mercado o se produce una corrección cambiaria significativa.

Por qué es una estrategia tan seguida en Argentina

El carry trade suele ganar protagonismo en Argentina por la combinación frecuente de tasas de interés elevadas, inflación alta y movimientos relevantes del dólar.

En ese contexto, los inversores comparan permanentemente el rendimiento de los instrumentos en pesos con la evolución esperada del tipo de cambio. Cuando las tasas parecen suficientes para compensar el riesgo cambiario, la estrategia gana atractivo. Cuando aumenta la incertidumbre sobre el dólar, suele ocurrir lo contrario.

La clave para entender el carry trade

El éxito de una estrategia de carry trade no depende de encontrar la tasa más alta del mercado. La variable decisiva es la relación entre el rendimiento obtenido y la evolución del tipo de cambio durante el período de inversión.

Por eso, quienes aplican esta estrategia siguen de cerca tanto las decisiones de política monetaria como las expectativas cambiarias. La rentabilidad final no la determina únicamente la tasa de interés, sino la capacidad de esa tasa para superar la depreciación de la moneda.