Eduardo Costantini, empresario, economista, fundador del Malba, se autodefine en Instagram, en una cuenta donde lo familiar y el arte se entrelazan con naturalidad.
Sin embargo, su trayectoria, que se inicia como emprendedor en los ‘70, está marcada por las finanzas en Consultatio -hoy One618-, luego por el real estate, con Nordelta como hito fundante de su actividad en el sector, que se proyectó naturalmente con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), que hoy reconoce como su hábitat natural.
“Entre obras”, afirma Costantini en esta entrevista con El Cronista en la cual reseña las característica de este tiempo, analiza el contexto para sus tres actividades principales y propone qué cambiar en la Argentina.
Próximo a cumplir 80 años, también comenta cómo vive esta etapa de su vida, detalla aspectos familiares y de la planificación de su legado, tanto para las empresas e instituciones que lo tienen a él como motor como para el futuro de sus allegados más directos.
En esta entrevista señala la incertidumbre política que rodea a la próxima elección presidencial, atada a la caída de la capacidad de compra de la población. “Hay corrupción en todos los niveles de Gobierno y las empresas”, lanza en su diagnóstico de “cuatro pilares de manteca” que hay que corregir.
Apunta también a los efectos positivos del plan económico del Gobierno, vinculado con la decisión política del presidente Javier Milei y al rol del equipo económico en la instrumentación. Juntos, afirma, hacen interesante la inversión en la Argentina par los extranjeros. Y hace también hincapié en las condiciones del mercado inmobiliario, y las oportunidades disponibles.
¿Qué empresa le gustaría comprar? Habla de oportunidades en el sector financiero.
-¿Cómo caracterizarías esta época para hacer negocios o para el desarrollo de un empresario, vos empezaste en los años setenta, atravesaste los ochenta, y cada uno con distintas iniciativas, qué es lo diferente ahora?
-Primero, un cambio más vertiginoso. La innovación, la tecnología, la inteligencia artificial, la velocidad es inusitada, porque hace cuatro años hablábamos de de que uno debería ser programador, pero ahora hablamos de que uno tiene que manejar inteligencia artificial. Y, precisamente, las empresas de software son las más castigadas. Los líderes son diferentes en este momento, hay más guerras, hay un orden que se ha quebrado Y en nuestro país en particular también hay un cambio muy importante, hay un cambio en los votantes. O sea, en general, los votantes votan bien, pero me parece que se han cansado de de una política de populista, de inflación elevada, déficit exagerado, porque, en definitiva, no le llega a la gente.
-¿Cómo te trata la macroeconomía en los tres sectores que abordás, el financiero, el real estate y el del arte?
-Efectivamente, estoy en tres sectores. El sector que está como más proyectos para adelante es el Malba. En las otras actividades que son financieras y de desarrollo inmobiliario, pero también, Malba, es una época donde hay que cuidar el costo, el gasto global. Hay que tratar de tener el mayor ingenio para mejorar los productos y vender más, y gastar menos. Hay una presión del costo hacia arriba, y la economía está creciendo de una manera muy heterogénea. El real estate y el sector financiero sufren más, depende de dónde te posiciones en en cada lugar, pero es un gran desafío. Y aparte las empresas tenemos que insertarnos, cambiar la cultura en favor dela IA. Las empresas son las beneficiadas por el buen uso de la tecnología, pero aquellas que no lo logran son castigadas. Entonces, no tenés otra manera que manejar esto a través del cambio, o sea, nos obligan a cambiar, ¿no?
Los líderes son diferentes en este momento, hay más guerras, hay un orden que se ha quebrado Y en nuestro país en particular también hay un cambio muy importante, hay un cambio en los votantes
-¿Impacta en el real estate y las finanzas las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación?
-Obviamente, hay un debate importante sobre el tipo de cambio. Vivíamos una inflación que tapaba muchas cosas, pero claramente el país no crecía, y aparte la la inflación es tremendamente injusta, porque perjudica a los sectores menos capacitados. Sin inflación, vas a empezar a sufrir en muchas áreas que antes zafaban. El mercado financiero, tenía spread y márgenes muy elevados. Nosotros tenemos una administradora de fondos, cuando la inflación se comprime, el spread, que era gigante, era absurdo, también el spread de lo de los bancos, el margen de las operaciones se achica enormemente. En todo el mundo los márgenes son menores, hay más competencia. Y nosotros somos un país un poco surrealista, y tenemos que tratar de hacer viable este país a largo plazo. Por ejemplo, tenemos un elevadísimo nivel de corrupción. En todas las esferas de los gobiernos y de distintas instituciones, incluyendo a los empresarios y eso le cuesta miles y miles de millones de dólares al país, y también modifica muchas decisiones. Tenemos un porcentaje elevadísimo de evasión, la economía informal es el cuarenta por ciento que no aportan. Tercero, la mayor cantidad de ahorro por falta de confianza está fuera del sistema, o sea, no está en pesos. Cuarto, no hay política de Estado. Uruguay tiene una percepción de riesgo muy bajo, porque vos sabés que la regla de juego y cosas elementales se van a mantener no importa quién gane. Entonces, uno dice parecería ser que el equilibrio fiscal está para quedarse, porque la población votó por el equilibrio, o sea, lo compró. Entonces, el político sigue lo que compra el votante, es la, porque si no, perdés la elección, entonces, tampoco te dolía eso.
“Hay que tratar de tener el mayor ingenio para mejorar los productos y vender más, y gastar menos. Hay una presión del costo hacia arriba, y la economía está creciendo de una manera muy heterogénea”.
Entonces, ya partís de esas “cuatro patas de manteca”. Tenemos un Estado grande, producto del populismo anterior, y dificultades en lograr superávit fiscal. Entonces, el gasto público es elevado, la carga impositiva también es elevada. Cuando nosotros empezamos en Nordelta, teníamos una carga impositiva mucho menor que la de hoy. Si pensás un país a 20 años, ir abriendo la economía que no es competitiva, hay que lograr el equilibrio en los distintos mercados, en pasos sucesivos buscando esas eficiencias, la confianza. Y las tasas de interés, si tuviéramos acá el ahorro que plantamos afuera, los dólares caerían del cielo, nos habríamos que hacer con los dólares.
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-¿Vos tenés muchos dólares enterrados acá?
-Sí, ahorro en dólares, líquidos, si, como colchón para mantener las estructuras, el Malba.
“El mercado financiero, tenía spread y márgenes muy elevados. Cuando la inflación se comprime, el spread, que era gigante, era absurdo, también el spread de lo de los bancos, el margen de las operaciones se achica enormemente”.
-¿Qué le dirías a alguien que tiene sus dólares afuera? ¿Por qué no los traen?
-Si vos a ese ahorrista le decís que no lo pueden traer de un día a la noche… Vos tenés que ver que el país se vaya perfilando en el camino correcto, incluso a través de la alternancia política…
-¿Hay que esperar una alternancia para confirmar que todo sigue un rumbo?
-Claro, una o dos o tres. Eso no se soluciona de la noche a la mañana. La gente no va a traer… yo tengo dinero ahorrado, ¿no? En cantidades, más o menos, importantes, digamos, ¿no? Yo no puedo traer ese dinero acá y depositarlo todo en pesos. Porque por ahí mañana ocurre algo, o sea, el año que viene resulta que por ahí hay una incertidumbre política.
-¿Qué esperás que pase el año que viene?
-No lo sé. Hoy de lo que se habla no es tanto de la falta de dólares, porque ese este semestre estamos muy bien con los dólares y el Banco Central está comprando, que es una buena noticia. Pero el año que viene habría que ver cómo reaccionan los inversores frente a las elecciones generales, y cómo está el Gobierno. Ahora se dice que el nivel de actividad en los centros urbanos está flojo, la gente, de alguna manera, está padeciendo la falta de poder de compra. El consumo en algunos sectores está flojo, hay un hay un exceso de stock de importados, por ejemplo. hay que ver cómo el el votante va reaccionando. Ahora estamos entrando a un terreno de tasas negativas, supuestamente para ayudar a la actividad económica. Nosotros, efectivamente, hemos hecho grandes inversiones el año pasado, estamos trabajando intensamente en en la concepción de esos proyectos. Siempre invertimos, como dice Buffett, yo yo no puedo manejar la macro. Trato de tener proyectos longevos, de buena calidad, que vayan de por sí y que no dependan tanto de la macro, aunque es un poco difícil. Entonces, nos situamos en el en el segmento alto del mercado. Claro. Uno dice, bueno, pero eso no está bueno socialmente. Pero no hay crédito hipotecario. En todos los países tienen, o sea, baja inflación, baja tasa de interés y créditos a 30 años. Si hay acceso a la vivienda, podés hacer productos para clase media, para las familias comunes.
“Tenemos un elevadísimo nivel de corrupción. En todas las esferas de los gobiernos y de distintas instituciones, incluyendo a los empresarios y eso le cuesta miles y miles de millones de dólares al país, y también modifica muchas decisiones.”
-¿Te interesaría desarrollar para ese segmento?
-Por supuesto, claro que sí. Pero como los bancos no tienen fondeo a largo plazo, tampoco pueden prestar a largo plazo. Las tasas de hipotecarios ahora bajaron cinco puntos, pero estaba indexado a la inflación, más por ahí 14 puntos.
-Siempre contás que Nordelta se vendió todo sin crédito hipotecario, y fue un boom en ese momento…
-Volvemos al surrealismo. Si yo cuento en el exterior que hay un desarrollo que, más o menos, invirtieron unos u$s 5000 millones y que no hubo un peso de crédito, o sea, te miran con cara de loco.
-¿Hoy convendría hacer otro proyecto como Nordelta en esas condiciones?
-Tenemos Puertos, que anda bien. Por ahí no tiene la misma velocidad que Nordelta. Pero el problema de estos desarrollos es que son para el segmento que depende de sus ingresos pero que tiene ahorro en dólares, tiene acceso. Nordelta y Puertos que se pagan a tres, cuatro años. Las familias van acompañando el desarrollo del barrio pagando la cuota mensual, después se tiene que hacer la casa. Mucho mejor sería que hubiera crédito a 30 años, a una tasa razonable. En Uruguay la tasa es de 4% en dólares, no indexado. La inflación de EE.UU. es el 3%, o sea, que pagan una tasa del uno por ciento.
“El gasto público es elevado, la carga impositiva también es elevada. Cuando nosotros empezamos en Nordelta, teníamos una carga impositiva mucho menor que la de hoy.”
-Decías que la corrupción llegaba a todas las organizaciones, incluso a los empresarios. En el último tiempo hubo un enfrentamiento entre el Gobierno y los empresarios, un poco tiñiéndolo de corrupción o de negocios más opacos. ¿Cómo viste esa ese enfrentamiento?
-Si empezás a abrir la economía, no estoy hablando de este caso particular, evidentemente en el exterior tienen ventajas comparativas en general. Porque la Argentina es superproductiva en el sector agroexportador, en minería, o sea, industria de extracción. Y también hay muy buenas empresas industriales con muy buena tecnología, pero no es la mayoría. Pero vos no podés abrir la economía de un día para el otro, esto es una discusión de en inglés, se dice fine tuning, o sea, tenés que ir viendo. Entonces, ahí lo que ocurrió es que el importado, en ambos casos, le gana le ganaba al nacional. Hay una disyuntiva, ¿en qué medida voy abriendo gradualmente la economía? ¿Por qué el exterior tiene una ventaja comparativa? Porque tiene menos impuestos, porque tiene financiación barata, bueno, tiene la tecnología, porque viene de un nivel de inversión histórica que nosotros no tenemos. Hemos perdido décadas con la mala política. Mientras se habla de IA, ponen cohetes en el espacio, nosotros estamos con la con las peleas, con casos de corrupción, con la inflación, con los todo lo que dije anteriormente. Hay que ponernos las pilas y hacer un cambio, y saber que ese cambio lleva años, si no décadas, para encarar el país en serio. Y esto es lo que la población tiene que entender, y vamos a sufrir. Si seguimos el camino correcto, es un camino de esfuerzo. No es que vienen todas las inversiones y se crea empleo de un día para el otro, es así, es un proceso.
“Pero vos no podés abrir la economía de un día para el otro, esto es una discusión de en inglés, se dice fine tuning, o sea, tenés que ir viendo. Entonces, ahí lo que ocurrió es que el importado, en ambos casos, le gana le ganaba al nacional. Hay una disyuntiva, ¿en qué medida voy abriendo gradualmente la economía? ¿Por qué el exterior tiene una ventaja comparativa?"
-¿Te preocupan los últimos números de inflación?
-Yo creo que la inflación va a tender a a disminuir de este nivel, lo que se llama en inglés el trade off, o sea, el contrabalanceo es el nivel de actividad económica. Si cambia la política monetaria, como ha cambiado de alguna manera, a una tasa negativa para fomentar el el consumo, la inversión, bueno, eso, en realidad, tiende a aumentar la inflación. Entonces, es un arte, y están las expectativas en el medio.
-¿Qué te parece el equipo económico, con Luis Caputo y Santiago Bausili? ¿Tenés trato con ellos, los conocés?
-A Bausili lo he visto en una reunión, con Toto Caputo nunca he hablado con él, pero lo conozco. Es gente muy capaz, está muy alineado con el Presidente -al Presidente no lo vi nunca, ni colectiva ni individualmente-, que creo que baja línea en la política económica, tiene una idea clara. Uno puede decir si está bien o si está mal, o sea, hay, sin duda, parte de su pensamiento que es que es sumamente correcta. Puede parecer que es demasiado exagerado en otros aspectos, pero es gente muy idónea, que se maneja muy bien. Dentro de esta situación general, el año pasado, por ejemplo, la política monetaria causó daño, pero eso provino de una expectativa de un resultado de medio término malo para el Gobierno, y entonces estuvo la mini corrida del dólar. Por ahí, vos tenés un paciente medio entubado y equilibrado, pero por ahí falla algo, entonces tenés que asistirlo en ese sentido, y por ahí te desequilibra otra cosa.
-Mencionaste que hacia adelante hay una cierta incertidumbre de lo que va a pasar en la política. ¿Corremos el riesgo de que vuelva a haber un retroceso de la expectativa de cambio de régimen que vuelva a generar un desequilibrio?
-Tenemos un riesgo para el año que viene político, es obvio, por supuesto, tenemos riesgo. Ahora, eso lo vamos a ir monitoreando con las encuestas el año que viene. Tampoco sabemos si el Gobierno tuviera menor apoyo, no sabemos qué contrafrente tenemos.
Es gente muy capaz, está muy alineado con el Presidente -al Presidente no lo vi nunca, ni colectiva ni individualmente-, que creo que baja línea en la política económica, tiene una idea clara. Uno puede decir si está bien o si está mal, o sea, hay, sin duda
-¿Parecería ser que una oposición sería mucho más moderada que en el pasado?.
-Claro. Por lo que dijimos. Me parece que la Argentina está mejorando o el votante se está volviendo más exigente.
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-¿Faltan referentes moderados en la política?
-Falta en el sentido de liderazgo. En este momento, no hay ninguna persona o partido que tenga un peso específico suficiente para para ser un adversario del Gobierno.
-¿Sería bueno que hubiera uno?
-Por supuesto, sí. Siempre es bueno. O sea, partidos hegemónicos no, obviamente, en democracia no funcionan. Yo creo que, de alguna manera, va a surgir.
-¿Qué dicen los inversores, locales y extranjeros que te dan sus capitales para que decidas dónde invertir? ¿Qué dicen ellos que ven de afuera?
-El inversor lo que busca es la estabilidad de mediano y largo plazo. En ese sentido, también hay que reconocer lo que se ha hecho. Tampoco quiero dar un mensaje de caótico. La Argentina, si nosotros la comparamos con hace dos o tres años, los avances son indudables. Primero se desactivó una situación muy complicada, estamos al borde de la hiperinflación, al borde de la cesación de pagos. En ese sentido, es muy muy elogiable lo que hizo el Gobierno. Aparte, digamos, la inflación es elevada, pero ha bajado radicalmente. La situación del sector externo también ha mejorado. Estamos con buenos niveles de exportación. Hay inversiones. Hay que prestar atención que el mundo tiene esas ventajas comparativas, pero también hay una inestabilidad geopolítica, y muchos ven, en la Argentina un lugar seguro frente a la inestabilidad geopolítica bélica del norte. Con el inversor financiero, nosotros tenemos inversiones de real money, de carry trade que es favorable que estén porque se colocan en pesos pero piensan en la estabilidad del dólar, aunque son temporarias, y tienen que ser complementadas por inversiones reales a largo plazo. Empresas y provincias han emitido deuda en dólares después de las elecciones. También, bueno, la percepción de riesgo del gobierno federal es más elevada, para mí es exagerado. Entonces, el inversor también compara el nivel de riesgo con el retorno. Entonces, a veces ingresa, porque otros bonos por ahí en el exterior, bueno, Brasil por ahí te rinde 6%, pero la Argentina 10%, vos decís, bueno, no, invierto en la Argentina.
“Falta en el sentido de liderazgo. En este momento, no hay ninguna persona o partido que tenga un peso específico suficiente para para ser un adversario del Gobierno.”
-¿Es una oportunidad hoy invertir en la Bolsa? ¿Están baratas las empresas?
-No sé si están tan baratas, tampoco digo que estén caras, pero lo que quiero decir es que todavía no tenemos el nivel de aceptación de riesgo país para poder emitir acciones o para que más empresas coticen la Bolsa, nos falta todavía. Estamos mejor que antes, sin duda. Bueno, había una suba en el valor de las empresas enorme, desde cuando había casi inflación altísima.
-Volviendo al crédito hipotecario, el real estate, ¿están baratas las propiedades? ¿Es un buen momento para comprar?
-Internacionalmente, a pesar de la baja del dólar y del aumento del costo de construcción, en términos relativos, la propiedad está baja. Hay usado y el nuevo. El usado está muy barato, en general. También hay que ver el proyecto, el edificio, porque los proyectos nuevos son muy distintos a los usados por los servicios que presta, los amenities, la pieza arquitectónica. Hay un mercado activo, sobre todo en el usado, por eso hay récord de escrituras, el nuevo está más selectivo. A la gente le cuesta más comprar el nuevo, no porque esté caro, sino porque a un sector le está costando más, y las propiedades no están acompañando al ritmo el aumento del costo en general, si uno paga todos los impuestos, claro. Comparado internacionalmente, la Argentina está muy barato si comparás con EE.UU., con Uruguay, más o menos igual o un poquito más bajo. Con Chile, estamos caro, porque es sumamente eficiente, tiene un sector público más reducido, menores impuestos, la economía mucho más abierta. Entonces, sale más barato construir en Chile que acá.
“El inversor lo que busca es la estabilidad de mediano y largo plazo. En ese sentido, también hay que reconocer lo que se ha hecho. Tampoco quiero dar un mensaje de caótico. La Argentina, si nosotros la comparamos con hace dos o tres años, los avances son indudables.”
-¿Recomendás poner plata hoy en un desarrollo desde el pozo o voy por un usado o un nuevo a estrenar que también decide también lo que comparar?
-Hay que comparar un departamento con otro específico. Le agregás toda esa especificación de cada uno y ahí decidís. Aún el nuevo, como dije antes, a pesar del aumento del costo de la construcción, está en un valor accesible, Que, históricamente, está barato, porque, generalmente, cuando el dólar baja en la Argentina, sube la Bolsa, suben los bonos, porque el riesgo país baja y las propiedades suben. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que eso se ha dado en parte, y la propiedad nueva no acompañó el aumento de costos. Es una una característica histórica que yo nunca la había vivido en mi vida.
“Las propiedades en la Argentina están muy baratas si comparás con EE.UU.; con Uruguay, más o menos igual o un poquito más bajo. Con Chile, estamos caro, porque es sumamente eficiente, tiene un sector público más reducido, menores impuestos, la economía mucho más abierta. Entonces, sale más barato construir en Chile que acá.”
-Te queremos llevar a un tema personal, que es que estás cumpliendo 80 años en unos meses
- Sí, 80 años, y el Malba, veinticinco.
-¿Qué significan para vos los 80 años? Hasta hace un tiempo, los 60 eran una frontera vital hoy ya no lo son, y vos menos, no te cansás de hacer cosas.
-Sí, tiene un valor simbólico cumplir 80. Yo lo hago con alegría. Y, al mismo tiempo, Malba cumple 25, y la fundación de Nordelta también. Y, por supuesto, con vos tenés 80, decís, bueno, ¿cuánto puedo vivir? O sea, agarrás el metro y te quedan pocos centímetros. Entonces, por un lado estoy activo, tengo proyectos, pero a la vez, también estoy fijándome mucho en lo que es el el legado en términos, por ejemplo, del Malba. Le estoy poniendo el acento a la gobernabilidad y la estabilidad futura de Malba, a través de un consejo plural que no sea solamente familiar para lograr la profesionalidad. Trabajo en dejar un endowment, un Consejo que se contrapese la familia con los otros miembros, y dejar un el equipo que se mantenga. Y lo mismo en mis empresas, y a la vez, resguardar a la familia. Yo tengo una familia diversa, con ocho hijos. Elina, mi esposa, y tengo una hija de 57 años, pero tengo otra hija de un año. Tengo el premio Guinness, porque, de mi hija de un año, su madrina es su sobrina nieta, que tiene cinco años. Porque tengo cinco nietos. Mar es la madrina de Khalo, y la alza y cuida. Es una cosa increíble que me ha regalado la vida. Soy un agradecido a la vida, esa es la realidad.
-Esa es la gobernanza familiar, también
-La gobernanza familiar por ahí no es tan fácil, porque son de edades totalmente distintas, y no es lo mismo que en mis empresas o instituciones. Trabajo para que los miembros de la familia que son diversos tengan la mayor libertad posible, una vez que yo no esté, para poder acceder a lo que le corresponde de mi patrimonio.
“Generalmente, cuando el dólar baja en la Argentina, sube la Bolsa, suben los bonos, porque el riesgo país baja y las propiedades suben. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que eso se ha dado en parte, y la propiedad nueva no acompañó el aumento de costos. Es una una característica histórica que yo nunca la había vivido en mi vida.”
-Hablando del legado,¿ves algún empresario argentino que haya surgido alguno de estos jóvenes, por ahí, más tecnológicos, de la nueva economía, que pueda hacer como el nuevo Eduardo Constantini?
-Eduardo Constantini no es el empresario, como dicen ustedes, de los más importantes de la Argentina. Yo lo que entiendo es una trayectoria, lo único que deseo es ser una buena persona. Ser correcto, hacer las cosas bien. Hay empresas que son mucho más valiosas que Consultatio, pero por ahí no tienen un perfil alto, pero hay gente que tiene mucho más dinero que yo, que no aparece en Forbes, pero que tienen mucha más plata que yo. Le doy mucho valor a a personas. Por ejemplo, Federico Braun, es una persona sana. Hay gente sana, honesta. Bueno, por ahí me mata porque lo mencioné, pero yo admiro a esa a esas personas que hacen buena carrera y que son honestos.
“Yo tengo una familia diversa, con ocho hijos. Elina, mi esposa, y tengo una hija de 57 años, pero tengo otra hija de un año. Tengo el premio Guinness, porque, de mi hija de un año, su madrina es su sobrina nieta, que tiene cinco años. Porque tengo cinco nietos. Mar es la madrina de Khalo, y la alza y cuida. Es una cosa increíble que me ha regalado la vida. Soy un agradecido a la vida, esa es la realidad.”
- Y que siempre están activos, porque están comprando empresas. ¿Vos tenés pensado comprar alguna empresa nueva este año?
-No tengo plata. Fuera de broma. No, no, tengo un montón, tenemos un montón de proyectos. Bueno, si encontramos, por ejemplo, empresas financieras, otra Alyc que podamos hacer combinaciones, estamos siempre buscando eso.
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