Inversiones

Deuda corporativa: las ON locales, entre los pocos títulos que cubren la inflación de EE.UU.

Los bonos de alto rendimientos en EE.UU. ofrecen tasas debajo de la inflación de ese país, que es 5,4%. En cambio, la mayoría de las obligaciones negociables locales rinden por encima de ese umbral.

El rendimiento que reciben quienes invierten en las empresas estadounidenses más riesgosas cayó por debajo de la inflación por primera vez en la historia. Estos bonos son conocidos como "deuda junk" y pertenecen a las empresas que tienen más probabilidades de default.

Es decir, la suba en la inflación, junto con la caída en las tasas de interés está generando un contexto en el que los bonos no logran compensar la suba de los precios de la economía real.

Esto no solo se da en los bonos de grado de inversión, sino que ahora, y por primera vez en la historia, también se está dando en los bonos más riesgosos del mercado, los llamados high yield.

La inflación en Estados Unidos se disparó en junio a su ritmo más rápido en casi 13 años. La misma aumentó un 5,4% respecto al año anterior, el mayor salto desde agosto de 2008.

A su vez, la deuda corporativa de alto rendimiento rinde 4,57%, por lo que los inversores pierden contra la inflación al estar invertidos en la deuda más riesgosa de EE.UU. La pérdida contra los bonos de alto rendimiento es aún mayor ya que rinden apenas 2,5%.

Casi no quedan sitios en donde invertir en bonos para ganarle a la inflación. De hecho, si el inversor se posicionara en deuda emergente y deuda emergente de alto rendimiento también estaría perdiendo contra la inflación norteamericana

Los bonos emergentes en dólares rinden 3,85% (lo cual da rendimiento real negativo) y la deuda emergente de alto rendimiento rinde 5,22%, apenas por encima de la inflación.

Esto quiere decir que el inversor debe, cada vez más, posicionarse en activos de mayor riesgo para poder alcanzar rendimientos reales positivos.

Los bonos corporativos de alto rendimiento han estado registrando mínimos históricos en las últimas semanas, revirtiendo el ciclo que se dio durante la pandemia cuando muchos temían una ola de incumplimientos y quiebras de empresas de baja calificación.

La reversión se dio gracias a las medidas de la Reserva Federal (Fed) para aliviar las presiones del mercado financiero, el cual se encontraba en situación de estrés generada por el parate económico y el selloff financiero del primer trimestre del 2020, causado por el Covid.

Argentina, ¿una oportunidad? 

En este contexto, la deuda corporativa argentina aparece desacoplada del mundo ya que es una de las pocas que aun ofrece rendimientos reales positivos. No se trata de una buena noticia ya que, cuanto mayor sea el rendimiento, más riesgoso es el activo.

La curva de bonos corporativos de ley internacional opera con tasas del 10% en promedio. Salvo por Tecpetrol, Arcor y Panamerican Energy, que son los mejores créditos y que operan con tasas debajo de la inflación de EE.UU., el resto de los bonos opera con tasas significativamente más altas y con rendimientos reales positivos.

El sector financiero opera con rendimientos promedio del 10%, YPF ofrece rendimientos del 14% y el sector energético exhibe tasas del 9% promedio.

Martín Salvo, head portfolio manager de industrial Asset Management, considera que hay condiciones objetivas que permiten pensar que el riesgo vale la pena.

Entre los argumentos que destaca para apostar a la deuda corporativa local, Salvo menciona a la recomposición del nivel de reservas netas, la suba de precios de las materias primas a nivel global de los últimos meses y un proceso de canjes que está más "aceitado" entre las empresas y aprobados por el Banco Central.

"A las condiciones objetivas hay que ponerles un precio. En este sentido entendemos que la deuda corporativa sigue castigada en términos relativos, a pesar de la compresión de rendimiento de este año. El spread con respecto a corporativos high yield norteamericanos se ubica en los 597 puntos básicos, lo que implica un diferencial de rendimiento considerable. Los pagos extendidos en el tiempo y un cupón bajo corriente hacen que los inversores vean poco atractivo en los soberanos y esto podría implicar tasas exigidas más altas que si hubiese una estructura más simple", dijo.

Otro de los argumentos a favor de la inversión que señala Salvo es que se trata de una apuesta a una baja en el riesgo sistémico.

"Una apuesta a créditos de primera línea corporativos golpeados por la coyuntura macroeconómica del país, a diferencia de los US high yield de compañías intrínsecamente riesgosas", explicó.

El portfolio manager de un banco local también ve valor en la deuda corporativa argentina.

"Creemos que hay buenas historias para pagar deuda corporativa argentina pese al rally reciente. La suba de los bonos corporativos locales vino acompañado del rally global. Sin embargo, creemos que dado el nivel de tasas global y los fundamentos de los mejores créditos corporativos locales, sigue siendo una oportunidad y lo estamos recomendando a clientes con dólares en Argentina así como también incorporando en nuestros portafolios", dijo el especialista. 

Falta rendir cuentas

Si bien estos bonos pueden ser una oportunidad, desde el mercado creen que todavía es necesario ver una normalización de la macro y un acuerdo con el FMI.

Julio Calcagnino, analista financiero de TSA Bursátil del Grupo Transatlántica, también advirtió que la deuda corporativa argentina podría ser una oportunidad, aunque es necesario que se materialice un acuerdo con el FMI.

"La tan esperada normalización de la macro y del ´clima de negocios´, vía acuerdo con el FMI principalmente, junto con una descompresión en la ´pata regulatoria´, podría ayudar a la compresión de spreads. La regulación cambiaria actual introdujo incertidumbre en torno a si se recibirán los pagos de los títulos en tiempo y forma, y que quizás cierto orden macro financiero sea necesario para removerlas", explicó.

En línea con la dinámica global, parte de la deuda corporativa ha acompañado bastante bien la suba de los precios de los bonos a nivel mundial, desentendiéndose parcialmente de la mala permanece de los bonos soberanos.

Por ello, y en línea con el recalentamiento de la deuda corporativa global, los bonos argentinos podrían también estar sobrecomprados.

Paula La Greca, analista corporativa senior de AdCap, cree que la deuda corporativa argentina se encuentra recalentada.

"Vemos bastante recalentado el mercado de deuda corporativa argentina bajo ley internacional. Creemos que hay un alto riesgo de reversión a niveles de precios más bajos, teniendo en cuenta que nos acercamos a las elecciones. Con que haya solo un discurso anti market friendly, es suficiente para despertar la alerta de los inversores y que éstos desarmen posición", advirtió.

La Greca también destacó que ha recomendado tomar ganancias en ciertas posiciones recomendadas hacer a principios de marzo.

"Recomendamos comprar el bono de YPF con vencimiento el 28 de agosto de 2025 y que paga un cupón del 8,5% el primero de marzo pasado y cerramos la recomendación cuando llegó a u$s 84,35, lo que implicaba un retorno del 15% en dólares. Hoy en día el bono está en u$s 82,99. Si bien el bono de YPF nos sigue pareciendo atractivo, creemos que es mejor esperar a que se enfríen un poco las cosas para volver a entrar, salvo que el objetivo de inversión sea más de largo plazo", señaló.

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Comentarios

  • EEK

    Eduardo Elías Kleiner

    19/07/21

    C7- (ver C5 en https://www.clarin.com/politica/temores-martin-guzman-bomba-tiempo-ven-venir-cristina-kirchner-alberto-fernandez_0_IL5ZE1qg8.html ó https://www.clarin.com/economia/recesion-inflacion-caida-ingresos-vez-portenos-pertenecen-clase-media_0_iBzlwaE2c.html ) Para poder dar luz a este macroproyecto, sin lugar a dudas debería imperar UNA ACEPTABLE CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA basada sobre la opinión de los militantes y votantes de casi todos los partidos políticos mayoritarios. Supongamos que se consiguiera la aprobación del proyecto por parte del Congreso Nacional y Poder Ejecutivo o que quizás todavía debiera convocarse a un Congreso Constituyente para la ampliación y/o o reforma de la actual Carta Magna, no sólo para incluir el traslado de la Capital, sino también para modificar los límites provinciales de las actual y de la futura Capital Federal [se supone que esta convocatoria se aprovecharía no sólo para debatir ese punto, sino muchos más ?enmiendas? que desde 1994 han surgido como convenientes de dejar ya formuladas] ¿por qué dijo una aceptable convivencia democrática?

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