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La selección de activos argentinos sigue de racha. Standard & Poor’s elevó la calificación soberana de CCC+ a B-, el primer upgrade de esta magnitud desde la reestructuración de 2020.
La reacción fue inmediata: el riesgo país colapsó hasta los 450 bps, mínimos desde mayo de 2018, y los Globales cerraron la semana con avances de entre 1% y 2,5%. El contraste con la región fue elocuente: mientras Argentina escalaba, los comparables emergentes apenas se movieron 0,2%.
El partido, sin embargo, no terminó. La deuda argentina sigue rindiendo cerca de 9%, por encima de emisores con la misma calificación como Angola o Kenia (8%) e incluso de créditos peor calificados como Ecuador o El Salvador (6%).
Upgrade
“El upgrade también suma jugadores al banco: se estima que el capital institucional habilitado podría pasar de entre u$s 150.000 millones y u$s 250.000 millones a más de u$s 300.000 millones, lo que podría alimentar una nueva ronda de compresión”, precisa un informe de GMA Capital.
El resto del equipo acompañó. El Tesoro extendió el plazo promedio de colocación a 2,3 años, el más alto desde febrero de 2024, con los bonos duales concentrando 72% del financiamiento. Y la inflación de mayo confirmó la desaceleración: 2,1%, con la núcleo perforando el 2% por primera vez desde septiembre. Para junio, las mediciones de alta frecuencia incluso anticipan que el índice podría volver a bajar.
Rally alcista
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, coincide en que la plaza financiera local fue el epicentro de un rally alcista.
“Cuando gran parte de los operadores estimaba que el trade de corto plazo de los activos domésticos comenzaba a exhibir señales de agotamiento tras consolidarse en la zona de las 500 unidades, la agencia Standard & Poor’s (S&P) sacudió el tablero internacional”.
“En un movimiento sorpresivo de alto impacto institucional, la calificadora de riesgo elevó la nota soberana de la Argentina a “B-”, sumándose a la reciente mejora implementada por Fitch y catapultando de forma oficial al país al club de créditos emergentes “B-” integrados por naciones como Pakistán, Ecuador y El Salvador”.
La letra chica
Para Vlassich, la reclasificación es más transcendental de lo que luce en una primera instancia, dado a que abre la posibilidad de participar en Argentina a muchos agentes del mercado internacional que hasta ahora no lo hacían (desde fondos especializados en deuda riesgosa hasta bancos con eventuales REPOs):
- El disparador: Una gran porción de los fondos comunes de inversión globales y carteras institucionales de renta fija exigen estrictamente por estatuto interno que un país soberano cuente con la convalidación de al menos dos de las principales agencias internacionales en la categoría “B-” antes de recibir la autorización legal para comprar sus instrumentos.
- Al sumarse la nota de S&P a la de Fitch, las puertas institucionales quedaron abiertas para capturar este flujo de capital de portafolio.
- Flexibilización bancaria y REPOs: En el plano bancario, los requerimientos regulatorios globales de capital exigidos bajo la normativa de Basilea III para estructurar operaciones financieras con la Argentina se reducen.
- Al volverse técnicamente menos “costoso” para los bancos globales prestarle al país, se acelera la viabilidad de créditos y el cierre de eventuales operaciones de REPO, mejorando el perfil financiero de corto plazo de la administración nacional.
Valuación relativa
Las cotizaciones vigentes continúan albergando un atractivo potencial de valorización asimétrica al trazar un mapa de valuación relativa contra créditos de similar envergadura crediticia:
- El objetivo de mediano plazo: En perspectiva, el promedio de los spreads de los países con calificación “B-” se ubica en el eje de los 350 puntos básicos para el benchmark de los vencimientos a 10 años, lo que fija la meta de convergencia más clara para la curva argentina en un escenario macroeconómico benévolo.
- Recorrido alcista: Basándose en los spreads relativos, el margen para una mayor compresión de tasas locales es de aproximadamente 100 puntos básicos.
- La distancia de rendimiento con respecto a Ecuador se redujo a apenas 50 puntos básicos (considerando la reciente ingeniería de liability management efectuada por el país).El Global 2035 (GD35) opera a un yield ligeramente superior al 9%, frente al 8,4% que exhibe la curva ecuatoriana. Por el contrario, los rendimientos de Pakistán y El Salvador se localizan a más de 100 puntos básicos de distancia, lo que ratifica el renovado optimismo del crédito local.
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