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Bank of America (BofA) recalibró sus proyecciones para la Argentina y puso el foco sobre una recuperación económica que avanza a una velocidad menor de la esperada. Ajustó su pronóstico de crecimiento, de inflación y dólar.

El banco de Wall Street recortó su estimación de crecimiento para la economía argentina en 2026 al 2%, aunque mantiene una visión más favorable hacia 2027, cuando espera una expansión del 3,3%.

El diagnóstico se desprende de su último informe World at a Glance, publicado el 24 de septiembre, en el que BofA analiza el escenario global y dedica un capítulo completo ala economía argentina.

La entidad considera que la actividad está demorando más en despegar “después de un período marcado por tasas de interés muy elevadas y un deterioro de la calidad del crédito al consumo”.

El recorte resulta significativo frente al desempeño del año anterior. Según BofA, la economía había crecido 4,4% en 2025, mientras que durante 2026 el avance acumulado se ubica en torno al 2% interanual.

La desaceleración no modifica, sin embargo, la tesis de mediano plazo del banco. BofA considera que las reformas estructurales y el crecimiento de las exportaciones pueden terminar por generar un “círculo virtuoso” para la economía y señala cuatro sectores como candidatos a liderar la próxima etapa de recuperación:

  • minería,
  • energía,
  • bancos
  • y tecnología de la información.

Por qué BofA recortó el crecimiento argentino

Para el banco estadounidense, una parte importante de la debilidad actual tiene origen financiero. Las tasas extremadamente elevadas que atravesó la economía durante el período electoral del año pasado afectaron la actividad y coincidieron con un aumento de la morosidad entre los consumidores.

El mercado laboral también refleja esa pérdida de dinamismo. BofA destaca que la tasa de desempleo subió hasta 7,9% durante el segundo trimestre, mientras que la menor actividad también golpeó la recaudación tributaria.

El cuadro llevó al banco a reducir a 2% su previsión de crecimiento para 2026. La estimación resulta incluso más conservadora que el 2,7% que contempla actualmente el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), según los datos difundidos por el Banco Central. BCRA

Cabe recordar que esta semana también el banco británico Barclays recortó su proyección de crecimiento para la Argentina de 2% a 1,8% para el año en curso.

También esta semana, JP Morgan reveló que espera que la economía argentina crezca 2,1% en 2026, una proyección sensiblemente más moderada que el 3% previsto por el Gobierno en el Presupuesto.

El banco considera que el supuesto oficial luce “optimista” y advierte que una expansión menor podría traducirse en una recaudación más débil de la esperada, lo que eventualmente obligaría al Gobierno a realizar ajustes adicionales del gasto para preservar el equilibrio fiscal. Para 2027, la brecha se mantiene: mientras el Ejecutivo proyecta un crecimiento de 4%, el consenso de JP Morgan apunta a 2,9%.

La apuesta de BofA es que el escenario empiece a cambiar hacia adelante. Uno de los factores que menciona es la fuerte reducción de las tasas de depósitos en pesos, que pasaron de niveles cercanos al 100% a menos del 30%.

Los datos actuales del BCRA muestran esa normalización: al 22 de septiembre, la tasa TAMAR se ubicaba en 23,6% nominal anual y la BADLAR en 22,5%, según datos del Central.

La combinación de menores tasas, reformas y mayores ingresos por exportaciones es la que explica que BofA espere una aceleración del crecimiento hasta 3,3% en 2027.

Inflación: BofA espera que baje al 18% en 2027

El otro componente central de la proyección es la desinflación. BofA destaca que el IPC mensual bajó hasta 1,7% en agosto, desde el máximo de 3,4% registrado en marzo.

El banco atribuye aquel salto de comienzos de año, entre otros factores, a los shocks sobre precios relativos provocados por el petróleo, la carne y las tarifas. La posterior moderación le permite proyectar una inflación del 30% para todo 2026, ligeramente por debajo del 31,5% registrado en 2025.

El número de agosto coincide con las estadísticas oficiales recopiladas por el BCRA en el REM: la inflación mensual fue de 1,7% y la variación interanual quedó en 33,5%.

Pero el pronóstico más relevante está un poco más adelante. BofA espera que la inflación vuelva a desacelerarse con fuerza durante el próximo año y termine 2027 en 18%.

Qué espera BofA para el dólar

En materia cambiaria, el BofA tampoco contempla una corrección brusca.

Su escenario ubica al tipo de cambio en $ 1.600 hacia el cuarto trimestre de 2026. Luego proyecta una trayectoria ascendente pero gradual:

  • Primer trimestre de 2027: $1.700
  • Segundo trimestre: $1.800
  • Tercer trimestre: $1.900

Por lo tanto, el escenario de BofA supone una depreciación nominal ordenada y no un salto cambiario. Al mismo tiempo, el banco reconoce que el tipo de cambio real se apreció aproximadamente 10% durante este año.

Sin embargo, no interpreta esa apreciación de manera aislada. La contrapone con el comportamiento de las exportaciones, que vienen creciendo a tasas de dos dígitos impulsadas tanto por mayores precios internacionales como por un aumento de los volúmenes vendidos al exterior.

Para BofA, ese boom exportador permite que la economía absorba un tipo de cambio real más apreciado mientras la cuenta corriente se aproxima a un pequeño superávit.

El boom exportador cambia la ecuación

Este es uno de los puntos más favorables del diagnóstico del banco sobre la Argentina.

La expansión de energía, minería y otras exportaciones está modificando la generación estructural de dólares de la economía.

El propio Banco Central señaló recientemente que durante el segundo trimestre el superávit comercial de bienes alcanzó su mayor nivel en tres décadas, acompañado por exportaciones récord y un crecimiento de los volúmenes exportados. BCRA

BofA sostiene que ese proceso permitió además una “importante acumulación de divisas” por parte del Banco Central.

Según el informe, el BCRA compró más de u$s 14.000 millones en lo que va de 2026, superando ya el objetivo anual de reservas netas, aunque el ritmo se desaceleró durante septiembre. Las autoridades, señala BofA, esperan acumular al menos u$s 17.000 millones durante todo el año.

La importancia del sector externo aparece así por partida doble: aporta los dólares necesarios para recomponer el balance del Banco Central y, al mismo tiempo, funciona como uno de los motores sobre los que BofA construye su escenario de recuperación para 2027.

De las reservas al regreso al mercado

La mejora también empieza a reflejarse en el frente financiero.

BofA destaca que S&P, Fitch y Moody’s mejoraron este año las calificaciones de la deuda soberana argentina, lo que amplía el universo potencial de inversores capaces de comprar bonos del país.

La entidad mantiene, además, una posición favorable sobre la deuda argentina en dólares. En otro informe reciente reiteró su posición overweight sobre los bonos argentinos y sostuvo que los rendimientos todavía resultan elevados respecto de la calificación crediticia del país.

Pero el dato más relevante está en las necesidades financieras.

Según BofA, el programa financiero en moneda extranjera del Gobierno para 2026 y 2027 asciende a unos u$s 44.000 millones. Sus cálculos muestran que 2026 estaría sobre-financiado en aproximadamente u$s 3.700 millones, mientras que las necesidades correspondientes a 2027 estarían completamente cubiertas.