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El Banco Central les dio a los bancos más flexibilidad para administrar sus carteras, modificó el cálculo de la franquicia para los títulos públicos que pueden tomar las entidades y les permite computar el exceso de encajes. El objetivo es modificar el cómputo y ordenar el esquema de excepciones acumuladas durante los últimos años, así como también incentivar a que vayan por títulos más largos en las licitaciones.

“El BCRA está facilitando que los bancos puedan absorber y negociar deuda del Tesoro en pesos sin que los límites prudenciales al financiamiento del sector público se conviertan en una restricción inmediata”, resumió el economista y codirector de Eco Go Sebastián Menescaldi a El Cronista.

En ese sentido, la Comunicación “A” 8483 dispuso que la franquicia podrá aplicarse a títulos públicos nacionales en pesos suscriptos para cartera propia a partir del 17 de septiembre de 2026, tanto en licitaciones del Ministerio de Economía como en operaciones del mercado secundario, y amplía la canasta de instrumentos alcanzados por el régimen.

No obstante, no aumenta el límite total exposición al sector público de los bancos y tampoco establece cambios en los porcentajes de exigencia de Efectivo Mínimo.

“No cambia la liquidez, pero sí da flexibilidad para usar el límite existente ya que habilita a utilizar bonos dolar linked y duales”, apuntó el economista Federico Glustein.

Qué instrumentos podrán incluir

La norma amplía la canasta de instrumentos alcanzados por el régimen. Ya no se limita a letras de corto plazo, sino que incluye títulos públicos nacionales en pesos vinculados con la evolución del dólar (dólar linked) y bonos emitidos en moneda dual.

De esta manera, las entidades financieras contarán con más alternativas para computar dentro de las franquicias vigentes. Sin embargo, el BCRA aclaró que “la norma no habilita un aumento automático del stock de títulos públicos en las carteras de los bancos”. Antes había solamente Lecap a corto plazo y ahora se abre la ventana para que vayan a bonos más largos.

Asimismo, permite incorporar a la franquicia de financiamiento al sector público el exceso de integración de efectivo mínimo en pesos registrado al 15 de mayo de 2024. El monto se suma a la disminución acumulada de los pases pasivos con el BCRA y se actualiza según las tasas de interés aplicables en cada período.

“Los pocos bancos que en el momento que se eliminaron la Lefi tenían parte de su liquidez en la cuenta corriente y más encajes que el promedio podrán computar ese excedente de efectivo mínimo a la hora de la franquicia de títulos públicos”, detallaron en BCRA.

La norma también extiende los plazos para el desarme de las franquicias asociadas a los puts de modo que, en lugar de una reducción total a los 12 meses del vencimiento original del bono, el beneficio se reducirá a la mitad a partir de los 24 meses y desaparecerá por completo a los 36 meses.

Cómo será el desarme de los puts

Es decir que, cuando esas opciones sean rescindidas, los bonos quedarán excluidos de los límites de exposición al sector público durante un período de hasta 36 meses posteriores a la amortización de los títulos que originaron el beneficio.

La diferencia estará en el ritmo de reducción de esa franquicia. Hasta ahora, el esquema contemplaba una caída total del beneficio a los 12 meses del vencimiento original del bono.

Con la nueva regla, el 50% de la franquicia se reducirá a partir del vigesimoquinto mes posterior a la amortización de los títulos. El 50% restante se mantendrá hasta completar los 36 meses, momento en el que dejará de aplicarse la exclusión.

Por qué el BCRA modifica la regulación

El Banco Central presentó el cambio como parte del proceso de normalización del sistema financiero y de depuración de las excepciones acumuladas durante el período de excedente monetario de 2023.

En aquel momento, el 48,6% de los activos del sistema bancario correspondía a exposición al sector público. Actualmente, ese porcentaje se redujo al 30,6%, mientras que el financiamiento al sector privado creció en forma simultánea.

También apunta a incentivar a los bancos a que vayan por títulos más largos en las licitaciones. “Al incluir también compras en el mercado secundario, el beneficio regulatorio puede contribuir no sólo a la capacidad de financiamiento del Tesoro sino también a la demanda y liquidez de esos títulos una vez emitidos”, apuntó Menescaldi.

Según el BCRA, los niveles actuales de exposición no representan un riesgo para la estabilidad del sistema. Por eso, la entidad busca avanzar hacia un marco regulatorio más simple, ordenado y previsible.