

Con los primeros clasificados a los cuartos de final definidos, hoy la Argentina se juega contra Egipto el pase a los cuartos de final del Mundial 2026 y busca su lugar entre los ocho mejores de la copa. Pero no es lo único que se juega, como todo en el fútbol, y más en años mundialistas, tiene su costado financiero: también está a 90 minutos de garantizarle a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) un ingreso millonario que fortalecería las cuentas de la entidad y abriría la puerta a premios todavía mayores si el equipo de Lionel Scaloni continúa avanzando en el torneo.
Y es que, a diferencia de lo que ocurre con los clubes en los campeonatos nacionales, donde los premios suelen repartirse directamente entre jugadores y entidades, en la Copa del Mundo el dinero lo recibe cada federación nacional, en el caso de nuestra selección, será la AFA. Y cuanto más lejos llega un equipo, mayor es el impacto económico.
En esta edición, la FIFA aprobó una distribución récord de u$s 871 millones, casi el doble de los u$s 440 millones repartidos en Qatar 2022. Del total, u$s 655 millones corresponden a premios por rendimiento, mientras que el resto se distribuye entre pagos por clasificación, preparación y apoyo logístico a las 48 selecciones participantes. El nuevo formato de 48 equipos incorporó una ronda extra de eliminación directa, por lo que también cambió la escala de premios.
“El dinero que embolsa cada federación para avanzar en cada fase del mundial es un tema clave. Si Argentina gana hoy sumará u$s 15 millones a los otros u$s 20 millones que ya embolsó”, señaló a El Cronista el experto en el negocio del fútbol Carlos Maidana. Detalló que en la primera fase se cobran u$s 9 millones, por avanzar en 16° son u$s 11 millones y por avanzar en octavos se cobran unos u$s 15 millones.
A ese monto hay que sumarle los u$s 10 millones que FIFA paga por la clasificación al Mundial y los u$s 2,5 millones destinados a la preparación del equipo. Así, un equipo que llega a cuartos se asegura u$s 31,5 millones entre pagos fijos y premios por rendimiento.
Y, hacia adelante el premio sigue al alza, desde ya. Para federaciones de gran tamaño, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, estos ingresos representan una parte relativamente menor de sus presupuestos, pero para asociaciones con menos recursos, el impacto puede ser determinante. Los millones que distribuye la FIFA suelen destinarse a financiar centros de entrenamiento, programas de desarrollo juvenil, infraestructura, fútbol femenino o incluso a equilibrar las cuentas de la federación.
No obstante, cada federación decide cómo repartir ese dinero. Algunas establecen bonos por objetivo para los jugadores y el cuerpo técnico; otras destinan una parte importante a inversiones estructurales o al desarrollo del fútbol local. No existe un criterio único y cada país define su propio esquema de distribución. Pero, por eso, para selecciones como las de Marruecos, Egipto o Paraguay, avanzar una ronda puede equivaler a varios meses —e incluso años— de ingresos comerciales.
No hay que olvidar, “además se genera todo un montón de negocios alrededor de la selección, que tiene que ver con las marcas asociadas el Mundial”. Maidana explica que, mientras más sostenga la AFA a los jugadores argentinos, y especialmente a la figura de Messi, en la copa, más negocios podrá hacer.
“Se generan ingresos millonarios más allá de los que conocemos con premios oficiales de la FIFA. No tenemos acceso a esos contratos publicitarios, que también tienen cláusulas asociadas a avanzar de fase en el campeonato porque eso garantiza mejores ingresos a las federaciones”, detalló.
En ese contexto, el partido ante Egipto no definirá únicamente si la Argentina sigue en carrera por revalidar el título mundial. También pondrá en juego una oportunidad económica que trasciende los 90 minutos.















