

El mercado de valores argentino vive un arranque de 2026 que entusiasma a los inversores más optimistas. Con un Merval que finalmente logró quebrar al alza su canal lateral, el índice local navega en niveles récord medidos en moneda dura. La estabilidad macroeconómica, sumada a un Banco Central que no detiene su marcha en la acumulación de reservas, generó el piso necesario para este despegue.
Sin embargo, en medio de la euforia por la superación de la barrera de los u$s 2100, aparecen las primeras voces de cautela.
Un reciente informe de la consultora Delphos sugiere que, aunque la tendencia es positiva, es hora de afinar la estrategia. La premisa es clara: no dejarse llevar por la inercia del alza y comenzar a evaluar tácticamente el riesgo de las carteras.
El panorama local, caracterizado por una volatilidad doméstica en descenso, ha provocado un cambio en los “drivers” del mercado. Hoy, la dinámica de las acciones argentinas parece haber dejado de mirar exclusivamente a la política interna para acoplarse al humor internacional. Así, los flujos globales hacia mercados emergentes son los que ahora marcan el pulso de la plaza local.
Los sectores a los que hay que prestar atención
En este nuevo contexto, donde el índice Merval ya testea la zona de los u$s 2154, los sectores que lideran la suba son los bancos y las “utilities”. Estos papeles se ven particularmente favorecidos por la apreciación cambiaria desde sus fundamentos, capturando el interés de un capital externo que busca converger con las valuaciones regionales.
Pero el punto de inflexión para la administración del riesgo se encuentra en el sector energético. El rebote del petróleo en los mercados internacionales abrió una ventana de oportunidad, pero que los analistas interpretan “con pinzas”. Si bien el crudo Brent se acerca a los u$s 67, impulsando a las petroleras locales, la sostenibilidad de este movimiento está en duda.

Aquí es donde radica la clave de la recomendación de Delphos: el nivel de los u$s 70 por barril en el Brent. Si el crudo supera esa marca, la consultora advierte que sería la señal técnica para “reducir exposición” en el sector petrolero. Especialmente para aquellos inversores que tengan sus carteras sobreponderadas en energía, la toma de ganancias podría ser la jugada más inteligente.
A diferencia de lo que ocurre con metales como el cobre o el litio, donde la demanda estructural sostiene los precios, las curvas de oferta y demanda del petróleo no avalan un rally de largo aliento. Se trata de un movimiento táctico, una oportunidad de corto plazo que requiere agilidad para entrar, pero sobre todo, frialdad para salir a tiempo.
Dentro del universo energético, también se observan oportunidades de arbitraje interesantes. El informe destaca el fuerte rebote que ha tenido Vista (VIST), lo cual abre la puerta a una rotación relativa hacia los papeles de YPF. La petrolera estatal "combina el crecimiento de Vaca Muerta con el beneficio adicional de la migración desde activos maduros hacia producción no convencional de mayor rentabilidad“, señalan.
El mercado argentino se encuentra, entonces, en un momento de “sintonía fina”. Factores externos, como la reciente emisión de deuda de Ecuador y el buen tono de las bolsas emergentes, ayudan a sostener los precios. Pero esta dependencia del contexto global implica que cualquier temblor en el exterior puede tener consecuencias en la bolsa porteña.
En conclusión, el mensaje de Delphos para el inversor en el cierre de este primer mes del año es de optimismo moderado. El Merval brilla y los bancos empujan, pero la gestión profesional del portafolio exige disciplina. Monitorear el precio del petróleo y estar listos para reducir riesgo en niveles clave puede ser la diferencia entre consolidar una ganancia extraordinaria o devolverla al mercado.















