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Pocas trayectorias en la historia económica encierran un ida y vuelta tan profundo como la de Alan Greenspan. El hombre que durante casi dos décadas fue el rey de la Reserva Federal y de los mercados mundiales había escrito, en su juventud intelectual, que los bancos centrales eran una herramienta de saqueo institucionalizado.

Greenspan nació en Nueva York en 1926, estudió economía en NYU y consolidó su formación intelectual dentro del círculo íntimo de Ayn Rand, la filósofa y escritoa norteamericana de origen ruso, célebre por sus libros “El Manantial” y “La Rebelión de Atlas”.

Greenspan sostenía que el banco central y la emisión de moneda era un instrumento de redistribución forzosa desde los ahorristas hacia el gobierno. Remite este pensamiento a lo que Javier Milei pregonó sobre el banco central argentino y su influencia en la decadencia argentina.

Una conexión con Argentina es la célebre “Guidotti-Greenspan Rule”. Se trata de una regla que establece que un país debe mantener reservas líquidas suficientes para cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda con el exterior que operen en doce meses.

Tras exitosa carrera como consultor económico, asesoró a Nixon, fue presidente del Consejo de Asesores Económicos de Ford y construyó el perfil de hombre de confianza de los mercados. Ronald Reagan lo designó presidente de la Reserva Federal en 1987, sucediendo al legendario Paul Vocker. Su primer gran examen llegó con el crash bursátil de octubre de 1987, cuando el Dow Jones cayó más del 22% en un día.

La respuesta de Greenspan fue inundar el sistema de liquidez. De manual. Ante cualquier amenaza al sistema financiero, su reacción iba a ser bajar tasas y la inundación de dólares. dólares. Nacía el “Greenspan put”. En los ’90 presidió la expansión económica más larga de la historia norteamericana, sorteó el efecto Tequila, la caída de Long Term Capital y la crisis del sudeste asiático. Era el rey de los mercados.

Estallidos

Luego vino el estallido de la burbuja de las “punto com” en 2000 y los atentados del 11 de septiembre de 2001, para lo cual bajó las tasas hasta el 1%.

El crédito barato fluyó hacia el mercado inmobiliario con una intensidad que no se frenó. Nacieron las hipotecas subprime, se multiplicaron, los bancos las potenciaron con derivados financieros y Greenspan no lo percibió o dejó que los mercados se autorregulen. Greenspan se fue de la Fed en 2006 y la crisis estalló en 2008.

Conexión argentina

Una conexión con Argentina es la célebre “Guidotti-Greenspan Rule”. Se trata de una regla que establece que un país debe mantener reservas líquidas suficientes para cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda con el exterior que operen en doce meses.

Greenspan moldeó la comunicación de un banquero central. Se deleitaba con su capacidad para mantener a mercados y políticos en un estado de permanente incertidumbre, refugiándose en una sintaxis deliberadamente laberíntica.

Pablo Guidotti formuló primero esa iniciativa y luego Greenspan la tomó y popularizó en un discurso ante el Council on Foreign Relations en 1999, en pleno debate post-crisis asiática sobre arquitectura financiera internacional.

Greenspan moldeó la comunicación de un banquero central. Se deleitaba con su capacidad para mantener a mercados y políticos en un estado de permanente incertidumbre, refugiándose en una sintaxis deliberadamente laberíntica. Él mismo lo reconocía con humor: en 1995 admitió que pasaba una cantidad considerable de tiempo esquivando preguntas, y que le preocupaba genuinamente volverse demasiado claro.

Se fue a los 100 años de edad, el rey de los mercados, una pieza clave de la historia económica mundial.