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El inversor argentino ya no se mueve dentro de una sola frontera. Y es que ahora puede comprar acciones o bonos, sumar Bitcoin a su cartera, utilizar stablecoins en sus gastos cotidianos y, al mismo tiempo, mirar oportunidades en propiedades.

Esa convivencia entre finanzas tradicionales, activos digitales y real estate es el punto de partida de Take Profit Conference 26, que llegará por primera vez a Buenos Aires el próximo 26 de septiembre.

El encuentro fue creado por Norberto Giudice (@criptonorber), especializado en blockchain y cripto, y Agustín Natoli (@joveninversor), enfocado en inversiones tradicionales, real state y activos digitales.

Tendrá más de 20 expositores y una convocatoria prevista de más de 2500 personas. Los organizadores aseguraron en charla con El Cronista que las entradas ya están agotadas, incluso las categorías VIP, a dos semanas de su realización.

En diálogo con este medio, los fundadores explicaron que el evento surgió de una demanda de su propia comunidad.

Los primeros encuentros reunían entre 50 y 70 personas; luego pasaron a convocatorias de 300, 500 y hasta 800 asistentes. La nueva conferencia representa el salto a una escala mayor y busca concentrar en un mismo espacio discusiones que habitualmente transcurren por separado.

“Queríamos un lugar que se focalice en la persona que llega a la conferencia y en las necesidades de toda la comunidad”, explicó Giudice. El nombre también resume esa integración: sin importar si la inversión es una propiedad, una acción o un activo digital, el objetivo común es tomar ganancias, es decir, hacer take profit.

Un inversor que dejó de elegir un solo mercado

La conferencia tendrá dos escenarios, pero una misma lógica. En el espacio dedicado a finanzas tradicionales se debatirán acciones, renta fija, armado de carteras, real estate, energía y Vaca Muerta.

En el escenario cripto aparecerán la tokenización, las stablecoins, la regulación, los exchanges, la minería y las finanzas descentralizadas. La propuesta es que el público pueda circular entre ambos mundos durante la jornada.

Para los organizadores, esa mezcla ya existe en la práctica. Giudice se define como maximalista de Bitcoin, pero también invierte en propiedades y acciones tecnológicas. Natoli recorrió el camino inverso: llegó a Bitcoin desde los activos tradicionales y aumentó gradualmente su exposición.

“Empecé con un 5% de mi cartera porque, para un inversor nuevo, la volatilidad de Bitcoin asusta”, contó Natoli. Según explicó, la participación del activo aumentó con el conocimiento y la experiencia hasta representar actualmente entre 40% y 60% de su portafolio.

También señaló que utiliza USDT en operaciones cotidianas, una muestra de cómo los activos digitales dejaron de estar limitados a la especulación financiera.

Giudice mantiene una posición todavía más marcada: afirmó que más del 80% de su patrimonio está invertido en cripto. Su argumento es que prefiere activos cuyo funcionamiento no dependa de decisiones empresariales, electorales o gubernamentales. Aun así, invierte en propiedades y, en menor medida, en acciones.

La tokenización como puente

La convergencia también se observa en la infraestructura. Antes de dedicarse por completo a la creación de contenido y sus emprendimientos, Giudice trabajó durante 16 años en Accenture y llegó a liderar proyectos globales de tokenización.

Desde esa experiencia, sostiene que la tecnología puede aportar liquidez y permitir que activos históricamente indivisibles se negocien en fracciones más pequeñas.

El caso de las acciones tokenizadas muestra uno de los usos concretos: permiten operar durante las 24 horas, incluso fuera del horario bursátil.

El cambio del inversor argentino

Natoli considera que el ecosistema de inversiones argentino creció con fuerza durante los últimos cinco años. Cuando comenzó a generar contenido había pocos comunicadores independientes dedicados al tema; hoy las redes sociales multiplicaron la oferta y acercaron el mercado a públicos que antes permanecían afuera.

El punto de quiebre, en su lectura, fue la pandemia. Muchas personas redujeron gastos cotidianos, descubrieron que contaban con un excedente y comenzaron a preguntarse cómo invertirlo. Parte de ese público sostuvo luego el hábito de ahorrar todos los meses. “Tenemos que construir un mercado más grande. Si hay más liquidez, hay más oportunidades y más movimiento”, afirmó.

A esa transformación se suma una preocupación de largo plazo: la dificultad de depender exclusivamente del sistema jubilatorio. Natoli sostuvo que cada vez más personas entienden que necesitan construir capital propio desde edades tempranas, porque empezar a los 20 o 25 años permite distribuir ese esfuerzo durante varias décadas.

En el segmento cripto, Giudice observa una evolución más lenta y costosa. Según explicó, muchas personas ingresan en pleno mercado alcista, atraídas por promesas de ganancias extraordinarias, y compran tokens especulativos en lugar de Bitcoin.

Después de las primeras pérdidas, algunos abandonan el ecosistema y otros comienzan a estudiar qué compraron y qué riesgo asumieron.

La adopción empieza por el lado de hacer dinero rápido”, resumió. Para Giudice, la ambición es uno de los principales enemigos del inversor: la expectativa de multiplicar el capital en poco tiempo también conecta al universo de las inversiones especulativas con el crecimiento de las apuestas entre los jóvenes.

El error de querer reemplazar un sueldo con u$s 500

Ambos fundadores ubicaron la educación financiera en el centro del evento. Giudice señaló que el error más frecuente es comenzar a operar sin formación y no comprender la relación directa entre rendimiento potencial y riesgo. Cuanto mayor es la ganancia prometida, más importante es preguntar qué riesgo no se está viendo.

Natoli añadió otro problema: personas con poco capital y sin capacidad de ahorro que llegan al mercado buscando reemplazar casi de inmediato el ingreso laboral.

“La inversión nace del ahorro”, remarcó. Si una persona necesita que una posición salga bien para cubrir sus gastos del mes, la presión puede llevarla a asumir riesgos incompatibles con su situación.

Su ejemplo fue directo: quien cuenta con u$s 500 no puede pretender generar de manera sostenible un ingreso mensual similar al de un salario sin exponerse a perder ese capital. Su recomendación es concentrarse primero en mejorar el ingreso laboral, desarrollar capacidades, formar un fondo para imprevistos y recién entonces invertir el excedente con un horizonte de largo plazo.

Giudice llevó la discusión un paso atrás: sostuvo que parte del público ni siquiera domina conceptos matemáticos elementales, como calcular un porcentaje. Para ambos, la falta de educación financiera se combina con carencias educativas básicas y facilita tanto el sobreendeudamiento como las apuestas y las promesas de rentabilidad imposible.

Qué esperan para Bitcoin y la Argentina

Sobre el mercado cripto, Giudice planteó una visión alcista. Considera que Bitcoin se encuentra cerca del final de un mercado bajista y que 2027 y 2028 podrían ser años positivos si se repite el ciclo que observa desde hace 13 años, aseguró el experto.

También señaló que Bitcoin dejó de ser visto únicamente como un activo de nicho y comenzó a compararse con commodities o reservas de valor como el oro. En su interpretación, las stablecoins ocuparon con más fuerza la función de dinero digital para pagos e intercambios, mientras Bitcoin consolidó su uso como activo escaso de largo plazo.

El próximo desafío tecnológico, advirtió, podría venir de la computación cuántica. A diferencia de las tasas, las guerras o los cambios regulatorios, que afectan el precio pero no necesariamente el funcionamiento del protocolo, una capacidad futura para vulnerar claves privadas sí podría comprometer aspectos fundamentales de la red. Giudice aclaró que todavía no sabe si ese riesgo pertenece al ciclo actual o a uno posterior.

Para la Argentina, Natoli se mostró optimista, aunque puso dos condiciones: crédito accesible y una reforma tributaria coordinada entre los distintos niveles de gobierno. Y es que cree que la estabilización avanzó, pero que todavía falta trasladarla a sectores rezagados como la construcción, la industria y el comercio, que son intensivos en empleo.

  • Al mirar oportunidades locales, destacó tres sectores: energía,
  • construcción
  • y bancos.

Señaló que la energía ya avanza con fuerza, mientras que la construcción y el sistema financiero podrían reaccionar si mejoran el crédito, el salario y la actividad.

Esa convivencia entre oportunidades y riesgos resume el espíritu de Take Profit Conference. Más que declarar terminada la frontera entre mercados, el encuentro buscará mostrar cómo el inversor argentino ya se desplaza entre ellos y por qué, frente a una oferta cada vez más amplia, la educación financiera se vuelve más importante que la plataforma o el activo elegido.