Financial Times

Por qué la Fed teme que el auge de la economía estadounidense no se prolongue en el tiempo

La Reserva Federal de Estados Unidos prevé el crecimiento más rápido desde la época de Reagan pero está mucho menos segura de que ese ritmo se mantenga en los próximos años

Durante meses, Jay Powell y la Reserva Federal hicieron una evaluación cautelosa y pesimista sobre la capacidad de la economía estadounidense de recuperarse de la pandemia, pero la semana pasada adoptaron una perspectiva mucho más optimista y pronosticaron un boom de la actividad económica para este año.

El optimismo de la Reserva Federal, impulsado por la aceleración de la vacunación y el estímulo fiscal de u$s 1,9 millones de Joe Biden, hizo crecer las esperanzas de que EE.UU. pueda recuperar rápidamente el terreno perdido durante la crisis del coronavirus y dar paso a una nueva era de impulso económico.

El pronóstico promedio revisado al alza de los funcionarios de la Fed, publicado el miércoles, prevé que la producción aumentará 6,5% este año, el ritmo más alto desde 1984 durante la presidencia de Ronald Reagan.

Se prevé que el desempleo caerá a 4,5% a fines de año y se vislumbra una inflación más fuerte; se estima que el gasto de consumo personal básico, la medición preferida del banco central, aumentará por encima de su objetivo a 2,2%.

La Fed mantuvo sin cambios sus tasas de interés, pero elevó el pronóstico de inflación para 2021

"Todo apunta a un puñado de trimestres de crecimiento económico rápido", dijo Wendy Edelberg, directora del Proyecto Hamilton y miembro de la Brookings Institution.

"Tenemos mucha actividad económica postergada y una enorme demanda reprimida de servicios presenciales, y vamos a ver un aumento de ese tipo de gasto".

Pero a pesar de todo el entusiasmo por la fuerte aceleración económica que está empezando a producirse, especialmente en sectores como el de viajes y hotelería y ocio, la Reserva Federal está mucho menos segura de un auge se mantenga en los próximos años. Eso explica por qué sus máximos responsables son tan reacios a insinuar siquiera la posibilidad de retirar el apoyo monetario a la recuperación.

Los banqueros centrales de EE.UU. temen a una recaída en la lucha contra el virus, ven que el apoyo fiscal proveniente del estímulo empieza a desvanecerse el año que viene y les preocupan que al mercado laboral le siga costando recuperarse.

"No hay indicios de que vayamos a ver una economía arrolladora sostenida", afirmó Edelberg.

La Fed prevé que el crecimiento se desacelerará significativamente después de este año, a 3,3% en 2022 y a 2,2% en 2023. Y pese a que algunos economistas temen a un peligroso repunte de la inflación, el banco central no ve nada de eso. Incluso con las tasas de interés cercanas a cero, el índice de inflación del consumo personal volverá a caer a 2% el año que viene y a 2,1% en 2023, según las previsiones.

"Es muy poco probable que se sostenga la reflación con la reapertura de la economía. Las tarifas aéreas van a subir, pero no van a seguir subiendo año tras año. Es algo muy transitorio", dijo Laura Rosner-Warburton, economista senior de MacroPolicy Perspectives.

Y agregó: "El estímulo fiscal es un único torrente de energía. Es grande, pero no deja de ser un paquete de una sola vez; un grupo de cheques que salen. Y después, volveremos a los fundamentals".

Aunque es muy elevado en términos históricos, el pronóstico de crecimiento de 6,5% se lo debe mirar en el contexto de la contracción de 3,5% del año pasado.

La Fed decide sobre las tasas de interés y la atención se centra en su proyección de inflación

Pero no deja de ser significativo. En junio de 2020, cuando los funcionarios de la Fed preveían una contracción más profunda de la economía del 6,5% el año pasado, también pronosticaban un menor rebote de 5% en 2021.

"Es un rebote, pero es un rebote bastante bueno", dijo Joseph Gagnon, investigador principal del Peterson Institute for International Economics.

Durante su rueda de prensa del miércoles, Powell dejó claro que confía mucho en que este año haya un boom de corto plazo. "A medida que la economía se reabra, se empezará a gastar más. Sólo se puede salir a cenar una vez por noche, pero mucha gente puede salir a cenar", dijo.

Sin embargo, Powell no considera que se trate de un cambio fundamental, y afirma que podría mantenerse "cierto distanciamiento social" y que quizás sea muy difícil recuperar los niveles de empleo anteriores a la pandemia: "Hay mucha gente que necesita volver a trabajar y eso no va a ocurrir de la noche a la mañana, sino que va a llevar algún tiempo. No importa lo bien que le vaya la economía".

Gagnon, del Petersen Institute, afirmó que incluso con las fuertes actualizaciones de sus pronósticos económicos, la Fed podría seguir siendo demasiado cautelosa y que hay "riesgo al alza" en sus proyecciones.

"Creo que vamos a pasar a una economía de mayor presión. Si esta pandemia se prolonga y las variantes generan problemas y no podemos reabrir la economía, podríamos tener un resultado peor que el que proyecta la Fed", dijo Gagnon.

Y agregó: "Por otro lado, si las vacunas realmente funcionan, creo que podríamos obtener un resultado mejor del que está pronosticando la Fed y no se anima a mostrar todavía".

Traducción: Mariana Oriolo

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