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Los papeles argentinos enfrentan un contexto internacional complicado: el rendimiento del bono del Tesoro norteamericano a 10 años cerró el viernes en 4,69%. El dato es calve para el flujo de fondos a los mercados emergentes y puntualmente a la Argentina. A fines del 2025, ese rendimiento se ubicaba en 4,16%, en un contexto en el que la Reserva Federal ya había ejecutado tres bajas de tasas durante el año y el mercado todavía albergaba esperanzas de más recortes. La foto de hoy muestra que esa tasa a 10 años trepó 53 puntos básicos en el año. El riesgo país sufre en sintonía.
¿Qué pasó? Más importante: ¿ Qué puede pasar? El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh de base tiene una postura más “hawkish” o agresiva en relación a las tasas. La inflación en Estados Unidos no cede al ritmo esperado, el mercado laboral sigue firme con el desempleo en 4,2% y los aranceles lanzados por Trump continúan presionando los precios al alza.
La reunión de la Fed será el evento central de la semana. No habrá decisión de subir tasas pero lo que importa es el tono del comunicado que emitan sobre el rumbo de tasas.
El resultado es que el mercado, que a comienzos de año apostaba a bajas, hoy descuenta una probabilidad de alza de tasas en la reunión del 28 y 29 de julio de la Fed que ronda el 35%, y una probabilidad de suba en septiembre que ya toca el 80%. El bono a 30 años ya cotiza en 5,16% y algunos analistas de Wall Street advierten que la tasa a 10 años podría probar el nivel de 5% en las próximas semanas.
Emergentes
Para los países emergentes, este escenario provoca salidas de capital, caídas en títulos de deuda y subas del dólar. Cuando la tasa libre de riesgo (la que paga el Tesoro de EE.UU.) sube, el capital fluye hacia los activos norteamericanos.
El real brasileño, que tocó un mínimo de tres meses en 5,22 por dólar se recuperó a 5,08 el viernes, pero gracias a la tasa interna, la Selic, que está en 14,25% frente al 3,50%-3,75% de la Fed. El rand sudafricano, en cambio, trepó hasta16,7 por dólar luego de que el Banco de Reserva de Sudáfrica decidiera mantener su tasa sin cambios.
La lira turca enfrenta presiones propias, con expectativas de inflación para 2026 que siguen subiendo y el banco central está lejos de poder bajar las tasas. En la Argentina, el dólar trepó el viernes a $1.520 aunque lo hizo con el Banco Central comprando u$s345 millones.
Para los países emergentes, este escenario provoca salidas de capital, caídas en títulos de deuda y subas del dólar.
Petróleo en el centro
“La volatilidad se mantiene en los mercados internacionales con el petróleo volviendo a coquetear con los 100 dólares el barril, y las tasas de largo plazo volviendo a los niveles más altos del año por temor a que suba la inflación. Vivimos en un contexto donde las condiciones externas cambian casi a diario. Esta realidad, que se mantiene desde que empezó la guerra, complica la toma de decisiones del gobierno. En lo financiero, la prioridad hoy es llegar fortalecidos a 2027, un año que va a exigir muchos dólares, tanto por los vencimientos de deuda como para enfrentar la dolarización que típicamente ocurre en años electorales”, destacó Miguel Kiguel en el informe semanal de Econviews.
“La suba del petróleo es un arma de doble filo. Es buena noticia para Vaca Muerta y para el superávit comercial, que fue récord en el primer semestre. Pero complica por el precio de la nafta. Con el Brent cerca de 100, la nafta debería subir más, y eso deja poco espacio para actualizar el impuesto al combustible. Básicamente el gobierno pierde entre 0,1 y 0,2 puntos de recaudación, justo cuando las cuentas fiscales están más apretadas”, concluye Kiguel.
La reunión de la Fed de mañana y el miércoles será el evento central de la semana. No habrá decisión de subir tasas pero lo que importa es el tono del comunicado que emitan sobre el rumbo de tasas. En un contexto donde el mercado ya cotiza tres subas posibles, cualquier señal de pausa podría generar alivio. Cualquier confirmación del sesgo alcista, en cambio, tiene el potencial de llevar el rendimiento a 10 años a territorio desconocido desde hace más de un año.
El mundo mira esta semana a Washington. Y los emergentes, como siempre, con más atención que nadie. Y desde la Argentina, aunque con una postura robusta en las cuentas públicas y las cuentas externas, se sigue de cerca la aparición de este “pichón de cisne negro” que nadie contemplaba al inicio del año y que se desconoce cuanto puede llegar a crecer.
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