Empresas

La batalla por Talgo continúa: ahora el Gobierno confía en la entrada de una contraopa española

Desde el Gobierno buscan desarticular la entrada del grupo húngaro Magyar Vagon en la empresa fundada por la familia Oriol. Cómo sigue la trama de esta historia que no parece tener fin.

En esta noticia

El Gobierno, a través del ministro de Transporte y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, volvió a arremeter contra la OPA presentada por el grupo húngaro Magyar Vagon para hacerse con el control de Talgo, el fabricante de ferrocarriles de alta velocidad.

Es bien conocida la oposición del Ejecutivo español al cambio de la titularidad de la empresa fundada por la familia Oriol a favor del grupo liderado por András Tombor, empresario muy cercano a Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y aliado del presidente ruso Vladimir Putin en la Unión Europea (UE).

A pesar de que Magyar Vagon pertenece a un país miembro de la UE, lo que en los papeles es un inconveniente para el Gobierno español oponerse a la propuesta presentada por el grupo húngaro, no le impidió al Ejecutivo promocionar en su momento la candidatura (aún inexistente) de la compañía suiza Stadler, más allá de la contradicción que representa priorizar una compañía de un país que no es miembro de la Unión, en detrimento de otra que sí proviene de una nación socia.

Así las cosas, Puente redobló la apuesta y hoy alentó el lanzamiento de una contraopa, en lo posible de capital español. Desde el un primer momento, el ministro argumentó la oposición del Gobierno en el carácter estratégico de Talgo, pero en vista a los acontecimientos de los últimos días que hacen temer de que la guerra de Ucrania avance sobre territorio europeo - Alemania y Francia se plantean el regreso del servicio militar obligatorio -, Puente argumentó el carácter estratégico del fabricante de ferrocarriles español.

"Se habla más de de la movilidad militar que de otra cosa, y la tecnología crítica de Talgo hace de este un asunto delicado", sostuvo durante su participación en su desayuno informativo organizado por Europa Press.

En este contexto, y sin medias tintas, el ministro, tras reafirmar que están observando con el máximo cuidado la operación de Magyar Vagon para hacerse con el capital de Talgo, afirmó que se está a la espera de otros actores, inversores y fabricantes, "que puedan entrar en juego". Y para que no quedase ninguna duda de la intensión del Gobierno de bloquear la entrada de Tombor en la compañía española, el funcionario reconoció que, si hubiera que auspiciar otra OPA por parte de un grupo empresas que se opongan a la presentada por los húngaros y mantengan la hispanidad de Talgo, "lo haríamos".

La ofensiva de Puente contra Magyar Vagon sumó otro elemento al poner en duda que las ocho fábricas que el grupo húngaro prometió poner a disposición de Talgo sirvan a corto plazo para desarrollar productos de tecnología punta y que posibiliten cumplir con los pedidos que el fabricante tiene pendiente de entrega por un valor de 4000 millones de euros.

El conflicto Talgo-RENFE

Talgo tiene un serio problema con la capacidad productiva de sus fábricas, hecho que llevó a la empresa a conflictos con sus clientes, entre ellos Renfe, que le adjudicó a Talgo la construcción de 30 trenes de alta velocidad por 1281 millones de euros, de los cuales 15 trenes Avril todavía no fueron entregados.

Ante esto, Renfe reclamará a Talgo una indemnización millonaria que podrían alcanzar los 166.6 millones de euros, ya que incluye 50 millones como lucro cesante derivado de esas demoras.

Con este posible pleito entre empresas dependientes de su ministerio, Puente puso en duda la capacidad de producción de Magyar Vagon. Parece evidente que sacar a la superficie esta desconfianza, estaría enviando el mensaje de que la entrada de la empresa húngara no resolvería, al menos en el corto plazo, el conflicto por el retraso de las entregas, como dejo entrever el funcionario esta mañana.

Los candidatos deseados

Llegados a este punto, la pregunta que se impone es qué empresas estarían en condiciones de contar con el guiño del Gobierno para desplazar al grupo húngaro.

El propio Puente deslizó algunas pistas cuando citó a los constructores ferroviarios Alstom de Alemania, la suiza Stadler y la española CAF, como los grandes que podrían participar en esa operación para que se pueda constituir una alternativa a la propuesta húngara. Incluso, y quizás para destacar el poderío industrial de estas compañías, el ministro afirmó que no necesitarían el auspicio del Gobierno.

Por otra parte, y debido a la intensa actividad que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) viene desarrollando en compañías estratégicas, cuando estas son amenazadas por capitales extranjeros no del gusto del Gobierno, también en el sector ferroviario se escuchan voces que no descartan la entrada estatal a través de la sociedad de inversiones estatal en tándem con un fabricante.

¿La suiza Stadler? Vuelta a la estación de partida.

Temas relacionados
Más noticias de Talgo