ECONOMÍA POSPANDEMIA

Los tres factores que ponen en riesgo la recuperación de la economía este año

El ritmo de vacunación, alta inflación y desabastecimiento pueden reducir el rebote de 2021, que no llegará a recortar la mitad de la caída del año pasado según Ieral-Fundación Mediterránea.

La caída del producto bruto interno (PBI) de más de 10% en 2020, según estimaciones tanto del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los analistas del sector privado, propicia que 2021 anote el primer guarismo positivo desde 2017, aunque en este caso se deba a un rebote estadístico que poco se sentirá en la actividad económica cotidiana.

Las proyecciones apuntan a una recomposición que oscilará entre 4% y 5,5%, pero que no llegarán a recortar la mitad de la turbulenta caída de 2020, una de las más altas registradas en todo el mundo en el año de la pandemia. Un informe de Ieral Fundación Mediterránea detectó tres factores que pueden comprometer esta leve recuperación.

Se trata del ritmo de vacunación, que a medida que penetre en la población permitirá el normal desarrollo de cada vez más actividades; de la tasa de inflación, que mantiene una relación inversamente proporcional al consumo; y el desabastecimiento por los controles de precios que puede encarecer los productos con oferta acotada.

VACUNACIÓN Y SECTORES GOLPEADOS

El estudio del Ieral planteó que la flexibilización de facto que fue atravesando la cuarentena desde el cuarto trimestre permitió la recuperación en varias actividades económicas que habían comenzado el aislamiento con severas complicaciones. No obstante, las actividades más golpeadas aún tienen un peso mayor para la actividad que los sectores menos afectados.

Es que los sectores más afectados registraron en promedio en noviembre una caída interanual ponderada de 15,7% y representan un 25,2% de la actividad económica. Este segmento incluye a transporte y comunicaciones, administración pública, enseñanza, explotación de minas y canteras, actividades de servicios comunitarios, pesca y hoteles y restaurantes.

En tanto, el resto de las actividades, salvo impuestos netos de subsidios, en el promedio ponderado de noviembre arrojó una variación positiva de 2,14%. A pesar de significar el 56,4% de la actividad económica, no llegó a compensar la baja que produjo el conjunto de sectores más afectados.

Es decir, aun cuando ese 'resto' de la economía (que incluye industria, agro, intermedicación financiera, comercio y construcción, entre otros) continuara con la tendencia de recuperación verificada en los últimos meses, el nivel de actividad se vería frenado en su trayectoria si los sectores más afectados por el coronavirus siguen funcionando con estas limitaciones.

Para Fundación Mediterránea, ese cuarto de la economía más golpeado depende más de la eficacia de las políticas de salud y del avance de la vacunación que de eventuales medidas de estímulo fiscal o monetario. 

"Las demoras incurridas seguramente habrán de afectar los guarismos de actividad del primer semestre, pero es de esperar que ese lastre haya sido removido en buena proporción en el segundo semestre", señaló.

Con datos al 10 de febrero, se dieron 1,18 dosis de la vacuna cada 100 personas, mientras que el promedio mundial es de 1,94 dosis cada 100 personas y el de Chile, de 5,58. El informe apunta a que un mayor ritmo de vacunación permitirá una recuperación económica más contundente, pero que la demora en la vacunación la acotará.

Inflación y consumo privado

El segundo factor tiene que ver con la inflación, que marcó ya un 4% en enero y obliga a no superar en los once meses de 2021 un promedio de 2% mensual para cumplir la meta de 29% que figura en el Presupuesto 2021 y que el Gobierno todavía sostiene.

Fundación Mediterránea advierte que la monetización del abultado déficit fiscal de 2020 pudo ser parcialmente contenida por algunos mecanismos de absorción, pero dejó una situación precaria para este año con una "marcada presión inflacionaria subyacente". 

De hecho, el informe estima que para cumplir el 29% el Gobierno debería bajar este año el déficit fiscal primario a 2,5% del PBI, bastante menos que el 4,5% esperado por el equipo económico.

El informe destaca la relación inversa entre la inflación y la dinámica del consumo: cuánto mayor la tasa de inflación promedio mensual en el año, peor la evolución del consumo privado, una cuestión central en año electoral.

En 2019, una inflación promedio mensual de 3,6% trajo aparejada una contracción del consumo de 6,6%, mientras que en 2017 la inflación había sido de 1,7% mensual y el consumo había trepado 4,2% en el año.

"Estos antecedentes explican la preocupación del Gobierno por la marcha de la inflación y la intención de 'encorsetar' esta variable en el 29% anual, cada vez más explícita con la apuesta por el 'ancla cambiaria'", indicó, por lo que una alta tasa de inflación podría comprometer el crecimiento del consumo y darle otro golpe a la recuperación.

Controles de precios y de importaciones

El tercer factor que identifica Ieral Fundación Mediterránea pasa por los "cuellos de botella" derivados de los estrechos controles de precios y de importaciones.

Para el informe, estas medidas se traducen en una disminución del "crecimiento potencial" y en el encarecimiento de los bienes faltantes o escasos.

Los importadores denuncian que hay atrasos de más de 60 días en las licencias no automáticas que frenan compras del exterior, según la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).

Afectan especialmente a neumáticos, calzado, computadoras, baterías de auto, insumos textiles, materiales para construcción, juguetes y distinta maquinaria.

"Este tipo de políticas alimentan la 'inflación en dólares', más allá de los desequilibrios de la macro, con el efecto conocido de erosión persistente de la competitividad", enfatizó el informe, que lo definió como un tercer elemento que puede comprimir la magnitud de la recuperación.

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