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La reserva de gas no convencional de Vaca Muerta ubica a Argentina en el podio mundial. Sin embargo, la escasa capacidad de transporte en el país, reflejada en una red de gasoductos que no alcanza para llevar el gas neuquino a los hogares, limita su capacidad de producción y, con ello, su potencial exportador.

Aún con esta realidad, el gas argentino fue uno de los protagonistas en la ROG.e 2026, uno de los principales encuentros de la industria energética de la región, que se llevó a cabo esta semana en Río de Janeiro.

Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), aseguró que “Argentina puede llegar a Brasil con 10 millones de m³ diarios de gas firme y competitivo a partir de 2029”.

Para poner en perspectiva, esta expectativa significaría triplicar la capacidad de transporte del país, que hoy alcanza los 3 millones de m³ diarios de manera interrumpible a través de Bolivia.

Maiulini apostó a más, y sostuvo que la eliminación de los derechos de exportación en Argentina, junto con una reducción de los costos de agregación y transporte en Bolivia, permitiría que esos 10 millones de m³ diarios ingresen a Brasil a alrededor de u$s 6,3/MMBTU, a pesar de que las exportaciones recientes se mueven en una banda de u$s 7-8/MMBTU en frontera argentina, con un costo final en Brasil cercano a u$s 9/MMBTU.

¿Qué debe pasar para que estas expectativas se cumplan?

Los avances hasta ahora

La posibilidad de que Argentina se convierta en un proveedor estable de gas para Brasil dejó de ser una hipótesis para comenzar a tomar forma en los últimos dos años.

El punto de partida fue el Memorando de Entendimiento firmado en noviembre de 2024, que creó una mesa técnica para analizar las condiciones de infraestructura, regulación y comercialización necesarias para incrementar las exportaciones de gas argentino.

Los primeros resultados llegaron en 2025. TotalEnergies realizó el primer envío de gas de Vaca Muerta hacia Brasil utilizando el Gasoducto Norte y la infraestructura boliviana, en una operación piloto de aproximadamente 500.000 m³ diarios.

Meses después, Petrobras concretó su primera importación de gas argentino por el mismo corredor, con un acuerdo que habilitó compras de hasta 2 millones de m³ diarios, aunque siempre bajo la modalidad de exportaciones interrumpibles.

Para la consultora Paspartú, que dirige Juan José Carbajales, esas experiencias permitieron comprobar la viabilidad comercial del corredor Argentina-Bolivia-Brasil.

Qué falta para llegar a Brasil

Que Argentina pueda exportar 10 millones de m³ diarios de gas firme a Brasil hacia 2029 no depende únicamente de aumentar la capacidad de transporte.

El informe del Grupo de Trabajo Bilateral identifica cuatro condiciones para que el negocio sea viable: reducir costos, ampliar la infraestructura, resolver cuestiones regulatorias y garantizar contratos de largo plazo.

El primer desafío es el precio. Desde la perspectiva brasileña, el informe señala que un valor final inferior a u$s 10 por MMBTU permitiría incrementar la utilización de capacidad industrial ociosa, mientras que proyectos de nuevas inversiones intensivas en gas requerirían precios por debajo de u$s 7 por MMBTU.

Incluso, un estudio del BNDES citado por el GTB estima que con precios de entre u$s 4 y u$s 6 por MMBTU podrían generarse alrededor de 21,8 millones de m³ diarios de demanda adicional.

El informe identifica como obstáculos los costos de transporte a lo largo de los distintos sistemas utilizados, las diferencias regulatorias entre los países, el tratamiento tributario que recibe el gas argentino frente al boliviano en Brasil y el derecho de exportación del 8% que aplica Argentina.

A eso se suma la infraestructura. La producción argentina de gas alcanzó un promedio de 145 millones de m³ diarios en el primer semestre, mientras que durante el invierno la demanda llegó a 158 millones de m3/d, superior a la capacidad de transporte, por lo que as importaciones alcanzaron los 640 MMm3 entre mayo y junio, según Paspartú.

Para transformar los actuales envíos interrumpibles en exportaciones firmes, el GTB estima que la alternativa a través de Bolivia requerirá inversiones cercanas a u$s 3100 millones, principalmente para reforzar el Gasoducto Norte y ampliar la capacidad entre Tratayén y La Carlota, un anuncio que realizó TGN la semana pasada y pondrá en funcionamiento en abril de 2029.

Otras opciones, como una conexión directa por Uruguaiana o un corredor por Paraguay, demandarían desembolsos todavía mayores, de entre u$s 3900 millones y u$s 5400 millones, según la alternativa elegida.

Finalmente, el informe advierte que esas obras solo podrán financiarse si existen contratos firmes de suministro y transporte por al menos diez años, ya que esa previsibilidad es la condición necesaria para respaldar las inversiones.

Además, calcula que las principales ampliaciones de infraestructura demandarán alrededor de dos años entre la firma de esos acuerdos y su puesta en funcionamiento.