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Las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) cerraron la semana con una caída de u$s 1553 millones, afectadas principalmente por el pago de casi u$s 800 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) y por la moderación en el ritmo de acumulación de divisas. El stock bruto finalizó en u$s 48.245 millones, su nivel más bajo de septiembre.

La jornada del viernes también dejó otro dato relevante: el BCRA no realizó compras de dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC), en un contexto de mayor demanda de cobertura cambiaria y con el dólar mayorista alcanzando un nuevo máximo nominal. El tipo de cambio cerró en $1525,50, mientras el Banco Nación terminó la rueda con el dólar minorista en $1545.

El jueves, las reservas ya habían caído hasta los u$s 48.845 millones, pese a que el Central había logrado comprar u$s 8 millones en el mercado oficial. En ese momento, el deterioro acumulado desde el máximo registrado el 3 de septiembre ascendía a u$s 1955 millones.

Con la baja de este viernes, el retroceso semanal se profundizó y respondió, principalmente, al vencimiento de capital con el FMI. Según confirmaron fuentes oficiales, el Tesoro afrontó el pago utilizando depósitos en moneda extranjera que mantenía en el Banco Central, en línea con el cronograma financiero previsto para septiembre.

El BCRA moderó el ritmo de compras

La autoridad monetaria cortó este viernes la racha compradora y dejó el saldo acumulado de septiembre en u$s 232 millones, muy por debajo de los niveles observados en meses anteriores.

En lo que va de 2026, el Central acumula compras por u$s 14.327 millones, aunque el ritmo se desaceleró de forma marcada. Mientras en julio había adquirido más de u$s 2.100 millones y en agosto u$s 768 millones, septiembre muestra un promedio diario significativamente menor.

Desde el Gobierno sostienen que la estrategia continúa siendo intervenir únicamente cuando existe oferta genuina de divisas, evitando transformarse en un factor adicional de presión sobre el tipo de cambio en jornadas de elevada demanda.

Para Federico Glustein, economista, la caída de las reservas no representa, por ahora, una señal de alarma. El especialista sostuvo que, una vez finalizada la liquidación gruesa del agro, es esperable que el Banco Central reduzca el ritmo de compras de divisas y que el stock de reservas muestre una dinámica más moderada.

“No veo un peligro para las reservas. Es una dinámica normal para esta etapa del año”, explicó a El Cronista. A su juicio, parte del retroceso también responde a factores contables y externos, como las variaciones en la cotización del oro y del swap con China, además del impacto que genera el fortalecimiento global del dólar sobre los activos de los bancos centrales.

Glustein agregó que el incremento del riesgo país responde tanto al escenario internacional —marcado por tasas de interés más elevadas en Estados Unidos y mayor incertidumbre geopolítica— como a factores locales, entre ellos el inicio del posicionamiento de los inversores de cara al calendario electoral de 2027. Esa combinación, afirmó, explica una mayor realización de ganancias y una demanda más cautelosa por activos argentinos.

El dólar volvió a subir

La falta de compras oficiales coincidió con otra rueda de presión sobre el mercado cambiario. El dólar mayorista avanzó hasta $1.525,50, un nuevo récord nominal, impulsado por una mayor demanda de cobertura y por el fixing de la Lelink de septiembre, que definió el tipo de cambio que deberá pagar el Tesoro.

Según el análisis de Matías Migliore, team leader de la Mesa IFA de Balanz, durante la rueda “el mercado estuvo notablemente tomador en FX, mostrando volúmenes significativos en Lelink y futuros”, en una jornada donde volvió a evidenciarse la búsqueda de cobertura cambiaria.

De cara a los próximos meses, Glustein anticipó que la demanda de dólares podría intensificarse por motivos estacionales. “A partir de octubre, y especialmente hacia noviembre, vamos a ver una mayor demanda de divisas por turismo y vacaciones, aprovechando que el dólar sigue relativamente barato”, señaló. En ese escenario, estimó que el tipo de cambio oficial podría cerrar el año en una zona de entre $1.650 y $1.700, con un contado con liquidación algo más elevado.

A pesar de que esta semana el Tesoro logró canjear alrededor del 75% de la letra dólar linked que vence a fin de mes, el mercado mantuvo una fuerte demanda tanto en el contado como en los contratos de futuros, reflejando una mayor cautela de los inversores frente al escenario financiero de corto plazo.