La escalada de tensión entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva sumó un nuevo capítulo de incertidumbre en el ámbito económico y diplomático. Los recientes cruces, originados tras los agravios del mandatario argentino hacia su par brasileño y su participación en actos políticos de la oposición en el país vecino, encendieron las alarmas sobre el futuro de la relación bilateral.

En este contexto, diversos actores del mercado siguen de cerca el impacto que este desgaste podría generar en el intercambio de bienes con la economía más grande de la región.

Sobre este escenario se pronunció el economista Roberto Cachanosky, quien advirtió sobre los riesgos prácticos de la postura adoptada por la Casa Rosada.

Durante una entrevista radial, el consultor fue categórico respecto a la inconveniencia de confrontar directamente con la administración brasileña: “A mí me parece que pelearse de la forma en que se están peleando con el principal socio comercial de Argentina es, por lo menos, disparatado . Guste o no, es el principal socio. El grueso de las exportaciones, o, a ver, el principal destino de exportaciones va a Brasil”.

En diálogo con Perfil, Cachanosky diferenció los roces habituales de la política de lo que considera una provocación abierta con consecuencias institucionales. Al analizar la génesis de este cortocircuito, detalló: “Lula no hizo ninguna declaración de insultos hacia Milei. Ahora, Milei fue allá a hacer campaña directamente y a insultarlo abiertamente a Lula. Y eso te genera un conflicto diplomático, por definición. Y queda todo reducido ahora a una relación comercial entre Argentina y Brasil”.

Para el docente y analista económico, la actitud del jefe de Estado frente al mandatario brasileño no representa una anomalía dentro de su estilo de conducción política, sino que responde a un patrón de comportamiento ya conocido desde la campaña electoral. “A ver, no me llama la atención que Milei tenga un conflicto con alguien. Es lo normal, digamos. No sale de su esquema típico, ¿no?”, sentenció.

En otro tramo del reportaje, el economista abordó su reciente renuncia al Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso, marcando distancia con el rumbo que tomaron ciertos sectores del liberalismo local. Al explicar los motivos de su salida institucional tras quince años de participación, cuestionó el alineamiento automático de estos espacios con la actual gestión de La Libertad Avanza: “Lo que yo veo es que están permanentemente apoyando cualquier cosa, y en forma incondicional, de lo que dice o hace Milei”.

Según su visión, este tipo de posturas desvirtúa el propósito original de los ámbitos de debate y de análisis de políticas públicas. “Y eso, ya para mí, no es pertenecer a un Consejo Académico. Sería pertenecer a una especie de Instituto Patria del Gobierno de Milei. Y a mí no me interesa para nada, porque, más allá de lo económico, acá hay cuestiones institucionales que no son menores”, concluyó el economista, quien además confesó que dentro del ecosistema liberal actual cada vez se siente “más solo”.