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Una propuesta de retiro voluntario merece una revisión completa antes de aceptar. El trabajador tiene que comparar el monto ofrecido con una eventual indemnización por despido, verificar qué conceptos incluye la suma, cuándo y cómo se pagará, y revisar las condiciones que acompañan la desvinculación.
También importa cómo se formaliza el acuerdo y qué documentación queda en poder del trabajador. Una conversación o una promesa de palabra deja menos respaldo frente a un eventual incumplimiento, mientras que un acuerdo formalizado y una copia auténtica permiten acreditar las condiciones pactadas.
La abogada Carmen Losardo, del estudio jurídico Márquez-Losardo, explicó cuáles son los principales puntos que conviene revisar antes de aceptar una propuesta de retiro voluntario.
El monto se puede comparar con una indemnización por despido
Para saber si un retiro voluntario puede ser conveniente, Losardo recomienda tomar como referencia la indemnización que correspondería ante un despido sin causa.
“Que sea equiparable o congruente con una liquidación por despido del art 245 de la LCT, considerando esta liquidación, en más o en menos, como parámetro para que ambas partes evalúen la conveniencia”, propuso la abogada.
El artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) establece la indemnización por antigüedad para los casos de despido sin causa. Sobre esa base, el trabajador puede comparar la suma que le ofrece la empresa y revisar cuánto recibirá efectivamente y bajo qué condiciones.
También hay que mirar qué conceptos están incluidos, cuándo se hará el pago y si será en una sola vez o en cuotas. Si la propuesta suma beneficios como la continuidad de la cobertura médica durante un período determinado, ese compromiso también debe quedar escrito en el acuerdo.
El acuerdo tiene que quedar formalizado
El segundo punto es la forma en que se documenta el retiro. Para Losardo, el acuerdo debe formalizarse ante el organismo público competente en materia laboral de la jurisdicción correspondiente.

“El segundo punto clave es que el acuerdo se formalice en la órbita del organismo público competente en materia de relaciones de trabajo de dicha jurisdicción, lo que le da seguridad jurídica a las partes”, afirmó la abogada.
También existe la posibilidad de que “se haga mediante acuerdo privado en instrumento público notarial (escribanía)”.
La especialista explicó además que “hay parámetros legales mínimos y lógicos para que el acuerdo sea homologado en las entidades públicas, o sea que no se trate de un monto irrisorio o abusivo”.
La formalización permite dejar por escrito las condiciones de la desvinculación y qué debe cumplir cada parte.
Una promesa de palabra no alcanza
Las conversaciones entre la empresa y el trabajador pueden formar parte de la negociación, pero las condiciones definitivas deben quedar documentadas.
“De hecho, en la práctica no existe el acuerdo de palabra”, afirmó Losardo.
Si el monto, los plazos de pago o algún beneficio quedan solamente en una conversación, después puede ser difícil demostrar qué se había pactado.

Por eso, antes de renunciar o firmar la desvinculación, el trabajador debería contar con el acuerdo formalizado. De lo contrario, ante un incumplimiento, todo puede quedar sujeto “de la buena o mala voluntad del obligado a pagar”.
El trabajador debe quedarse con una copia auténtica
La documentación también importa después de la firma. El trabajador debe recibir una copia auténtica del acuerdo y conservarla.
“Que la parte trabajadora que es la que va a percibir los montos pactados, obtenga siempre una copia auténtica del acuerdo (sea con firma y sello de la autoridad pública o sea el testimonio de la actuación notarial)”.
Esa copia permite acreditar las condiciones pactadas si aparece un problema con el pago.
Losardo explicó que el documento debe servir “para que en caso de incumplimiento por parte del sujeto obligado, pueda ejecutar el acuerdo en sede judicial”.
Por eso, la persona que acepta un retiro voluntario debería conservar el convenio completo y la documentación que acredite cómo fue formalizado.
Qué revisar antes de firmar
Antes de aceptar la propuesta, conviene revisar el monto total, los conceptos incluidos y la forma y fecha de pago. Si existen cuotas, los vencimientos deben quedar escritos.
También hay que leer las cláusulas del acuerdo para conocer qué se está aceptando y qué alcance tiene la conformidad firmada.
Si la empresa ofrece beneficios adicionales, como mantener durante un tiempo la cobertura médica, esos puntos también deberían figurar expresamente en el convenio.
La reforma laboral no cambió la lógica del procedimiento
Consultada sobre los cambios introducidos por la reforma laboral, Losardo sostuvo que la gestión de un retiro voluntario “es un procedimiento que continúa básicamente igual desde el principio de los tiempos”.
De acuerdo con la especialista, la reforma no alteró la lógica general de estos acuerdos. El trabajador sigue teniendo que prestar atención al monto ofrecido, a la formalización del convenio y a la documentación que recibe.
Antes de firmar, esos tres puntos permiten saber qué se está acordando, cuánto se cobrará y con qué respaldo quedará documentado.

Por Florencia García Alegre
Editora SEO
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