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Argentina anunció hoy, a través de su canciller Pablo Quirno, que inicia el camino para sumarse al tratado integral y progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un proceso que puede llevar años, pero que proyecta impactos concretos sobre áreas clave del país.

A través de sus redes sociales, el titular del Palacio San Martín dio a conocer la reunión que mantuvo con el Ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelanda, Todd McClay, en el que hizo entrega formal de la nota de intención para sumar al país a uno de los acuerdos comerciales “más amplios, modernos y dinámicos del mundo”.

El propio Quirno explicó que el CPTPP reúne a 12 economías de varios continentes y cuenta con estándares de acceso a mercado, reglas de comercio, servicios e inversiones de los más avanzados y competitivos.

La novedad se suma a un camino en las relaciones comerciales y exteriores argentino que incluyó algunas decisiones notorias en el campo de los acuerdos supranacionales.

A poco de asumir la presidencia, Javier Milei retiró al país del bloque de los BRICS -aquel que integran, entre otros, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- y puso su energía en concretar el demorado entre la Unión Europea y el Mercosur.

Qué es y quiénes integran el Transpacífico

El CPTPP reúne a 12 naciones de orígenes diversos y posiciones económicas no menos diferentes. Allí están los mercados asíaticos de Japón, Vietnam, Malasia, Singapur y Brunei; Australia y Nueva Zelanda, dos de Oceanía; el Reino Unido por Europa; Canadá, Chile, México, Perú por América.

En ese variopinto grupo hay mercados que podrían ser grandes compradores de productos argentinos, como los asiáticos, y algunas economías competitivas de la producción Argentina, como Australia y Nueva Zelanda. Eso podría explicar que Quirno haya elegido al representante del país de los mahoríes para hacer la puesta en marcha.

Están reunidos bajo ese paraguas cerca de 595 millones de habitantes; con un PIB combinado de alrededor de u$s 15 billones, lo que representa aproximadamente 14,4% del PIB mundial. Es la cuarta gran zona comercial del mundo por PIB, detrás de la Unión Europea, el USMCA (EEUU-México-Canadá) y el RCEP asiático.

Para ponerlo en contexto, la población del bloque es casi 13 veces la de Argentina; su economía es unas 25 veces más grande que la del país.

La economía dentro del Tratado Transpacífico

Los números que exhibe el CPTPP son muy destacados.

  • Concentra el 22% del comercio mundial;
  • el 21,4% de las exportaciones globales;
  • el 22,5% de las importaciones globales

El comercio intrabloque llegó a u$s 618.000 millones en 2024 y creció a una tasa promedio anual de 3,2% desde la entrada en vigencia del acuerdo.

Del campo a la industria, que podría significar el ingreso de Argentina al acuerdo

En los documentos oficiales del acuerdo se habla de eliminación de tarifas para gran parte de las líneas arancelarias y de acceso preferencial a mercados como Japón, Vietnam, Malasia o Canadá, todos de radical importancia para Argentina.

Ese solo acto supondría que los productos nacionales puedan llegar a mercados en los que tiene que competir con productos como los chilenos -solo por mencionar un ejemplo- que no pagan esos gravámenes.

En ese sentido, los agroalimentos, carnes, vinos, economías regionales, litio, minería, energía, servicios basados en conocimiento y algunas manufacturas podrían tener mejores condiciones de acceso.

Para un productor de peras del Alto Valle, una bodega mendocina o una empresa de software, el impacto no sería abstracto. Significaría vender en algunos mercados pagando menos aranceles y enfrentando menos barreras regulatorias que las actuales. La diferencia puede estar en cosas muy concretas: menor arancel de entrada, pero también reglas de origen más claras, certificados más simples, previsibilidad regulatoria y posibilidad de integrarse a cadenas de proveedores del Pacífico.

El caso de los tres integrantes latinoamericanos -Chile, Perú, México- puede servir como comparación. Esos países desarrollaron comercio mientras Argentina puso sus esfuerzos en el Mercosur.

Desde el punto de vista comercial, la diversificación de mercados podría suponer que el país dependa menos del comercio con Brasil, China o Europa y gane nuevos mercados no tradicionales.

El costo oculto

La firma de acuerdos de comercio siempre supone una contrapartida. Tal como sucedió con el Mercosur-Unión Europea, lo firmado muchas veces es rechazado por los productores locales. En la actualidad, Bruselas sigue recibiendo quejas de productores agropecuarios europeos que piden estándares más altos a los productos del sur de América.

En ese sentido, la adhesión obliga a cumplir estándares de comercio, servicios, inversión, compras públicas, propiedad intelectual, comercio digital y empresas estatales.

La contracara es, además, que sectores que aún hoy son protegidos en Argentina podrían enfrentar más competencia importada.

Para comercios e importadores, el impacto sería distinto, ya que más productos, insumos y bienes de capital podrían entrar con menor costo. Eso puede mejorar márgenes o bajar precios en rubros que usan componentes importados. Para industrias poco competitivas, en cambio, puede significar presión adicional.