En plena discusión en la Argentina sobre si la apertura comercial es conveniente en un contexto de guerra de aranceles entre las principales potencias, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de revelar que los subsidios a la industria a nivel global están en su mayor nivel desde la crisis financiera de 2008.
Así lo informó en un reporte divulgado en los últimos días, al presentar la base de datos MAGIC (Manufacturing Groups and Industrial Corporations). De acuerdo con ese relevamiento hecho con la información que ofrecen los gobiernos, para el año 2024 se habían volcado en el mundo el equivalente a u$s 108.000 millones en subvenciones, esto es el 1,3% de los ingresos de las empresas bajo análisis.

“Esto demuestra el renovado interés de los países en la política industrial en un contexto desafiante para el comercio global y las cadenas de suministro”, indica el trabajo, que analiza las intervenciones oficiales sobre distintos rubros manufactureros a lo largo y ancho del planeta.
La base de datos incluye las subvenciones recibidas por 525 de las mayores empresas industriales del mundo entre 2005 y 2024. La intervención estatal analizada se da a través de subsidios, incentivos fiscales y financiación en condiciones más favorables que las del mercado. El documento se presentó en la conferencia “Diseñar políticas industriales adecuadas para promover mercados abiertos, el crecimiento y la prosperidad”.
“Esta cifra representa el segundo nivel más alto registrado en relación con la facturación, solo superado por el máximo de 2009, año en que el desplome de las ventas debido a la crisis financiera mundial elevó la ratio entre subvenciones e ingresos”, señala el trabajo.
El gigante asiático
Por países de origen, el lugar más destacado se lo llevan las empresas chinas, que “siguieron recibiendo un apoyo significativamente mayor que sus competidoras en otros países”, de acuerdo con el estudio.
En promedio, en el período bajo análisis, las compañías del gigante asiático -en su mayoría estatales- recibieron hasta ocho veces más ayudas públicas que las empresas en países de la OCDE.
El impacto de las políticas de impulso a la industria por parte del gobierno es central detrás de la invasión de productos chinos en el mundo. Mientras que a nivel global el 22% de lo que ganan las empresas de cuota de mercado se explica por políticas industriales, en el caso de China ese porcentaje se eleva al 60%.
“Las subvenciones industriales cuantiosas y persistentes pueden distorsionar los mercados mundiales, al generar ventajas competitivas desleales y contribuir al exceso de capacidad”, señaló el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.
Por sectores, la mayor parte de los subsidios se registra en la producción de equipos para energías renovables, como los paneles fotovoltaicos, en la fabricación de semiconductores para tecnología así como también en industrias pesadas, como el aluminio, el acero y la construcción naval.
El pronunciamiento de la OCDE llega en un momento en el que el gobierno de Javier Milei asegura que no cree en las políticas sectoriales para la industria. Muy por el contrario, afirma que cualquier tipo de intervención para proteger o estimular un sector es alimentar sectores donde las empresas “cazan en el zoológico”.
Además, con el tipo de cambio quieto y menos barreras al comercio, la administración de La Libertad Avanza alienta el ingreso de mercaderías en todos los sectores, en especial los ligados al consumo.
A su vez, en las políticas donde sí otorga beneficios fiscales y cambiarios como los programas de estímulo a la inversión llamados RIGI o ahora también el Súper RIGI, facilita la compra del exterior de insumos que van desde maquinarias hasta galpones completamente terminados llave en mano.
Se trata de una tendencia que además empieza a extenderse a rubros como las viviendas residenciales o la hotelería, de la mano justamente de gigantes acereros chinos que gozan de los subsidios que describe la OCDE.
China, además, se está volviendo un actor central en el abastecimiento de materiales para la industria petrolera. Fue muy fuerte la polémica cuando un conglomerado indio ganó una licitación para proveer tubos para un oleoducto, hechos a base de acero del gigante asiático. El Grupo Techint, el principal perjudicado por el impacto de esta tendencia, se ha transformado en uno de los principales blancos de las críticas del jefe de Estado.
Los especialistas en comercio exterior advierten, en tanto, que se está dando un proceso de apertura comercial similar al de otros momentos de la historia reciente, pero con una diferencia crucial: la agresividad de China para colocar sus mercaderías ante el cierre del mercado estadounidense.
“Estamos viviendo un proceso de apertura como el de Martínez de Hoz, pero con una intensidad distinta”, indica el economista Bernardo Kosacoff. En su análisis, puntualiza justamente que mientras China en los 70 representaba el 10% del comercio mundial, hoy llega a ser el 50%. Además, mientras que en los 90 solo llegaban bienes chinos para los locales llamados “Todo por dos pesos”, en la actualidad la penetración alcanza al 25% de comercio de manufacturas. “Y además ahora se produce con alta tecnología”, remata.





















