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El crecimiento a dos velocidades, con unos pocos sectores estrella vinculados a las exportaciones y los recursos naturales que traccionan la actividad económica; y otros varios empleo-intensivos que no logran crecer es, a esta altura del programa económico, un fenómeno poco novedoso para la economía argentina actual.
Los sectores que más crecen, que son de por sí poco generadores de empleo, redujeron su plantilla laboral en el último año.
De acuerdo con el informe Actividad y empleo: una recuperación con divergencias sectoriales, elaborado por el Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (CERA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. estudio de la UBA, ocho de los diez sectores que más crecieron registraron caídas en el empleo formal.
La minería, la actividad con mayor expansión relativa después del agro, perdió 5200 trabajadores registrados en el último año. La intermediación financiera redujo su dotación un 3,7%, mientras que el agro apenas incorporó 1700 puestos y continúa representando poco más del 5% del empleo privado registrado.
“Los sectores exportadores pueden constituir una base importante para una expansión posterior, especialmente por su capacidad de generar divisas y financiar inversión. Sin embargo, para que esa mejora tenga un impacto más amplio deberían fortalecerse los vínculos con proveedores locales, la inversión y la generación de empleo directo e indirecto. Los datos disponibles todavía no permiten observar ese proceso con claridad”, indica el estudio.
En conjunto, el empleo privado registrado cayó 1,5% interanual a marzo de 2026, equivalente a unos 96.700 puestos, y acumula una pérdida de 329.667 asalariados desde noviembre de 2023. En ese mismo período, el EMAE avanzó 5,6%, una diferencia que, para el estudio, refleja el desacople entre la recuperación de la producción y la evolución del mercado laboral.
El crecimiento en serrucho
El trabajo sostiene además que, tras más de dos años del cambio de régimen económico, la actividad todavía no logró consolidar un sendero de crecimiento sostenido.
Identifica tres etapas: la recesión provocada por la sequía y la falta de divisas durante 2023; el fuerte ajuste aplicado al inicio de la gestión de Javier Milei, que profundizó la caída durante los primeros meses de 2024; y una recuperación posterior que perdió fuerza en el transcurso de 2026.
Según el relevamiento, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) desestacionalizado se ubicó en junio un 1,1% por debajo del nivel de diciembre de 2025. Aunque las comparaciones interanuales siguen mostrando números positivos por efecto estadístico, el estudio advierte que el nivel de actividad exhibe una dinámica de estancamiento más que de expansión sostenida.
















