Tras la difusión, la semana pasada, de una nueva caída de casi el 5% en la industria de acuerdo con el Indec, las bases industriales endurecen el discurso contra la política del Gobierno y si bien se mantienen dentro de los parámetros de diálogo que plantea la conducción de la Unión Industrial Argentina, empiezan a poner más énfasis en el daño que se está produciendo en el tejido productivo.
Así se notó el viernes pasado, durante un almuerzo de la Federación de Industriales de Santa Fe, donde su titular, Javier Martin, habló ante unos 800 empresarios de distintas ramas que lo escuchaban. En el auditorio del Centro de Industria, Comercio y Afincados de Esperanza (CICAE) también estaba presente el titular de la UIA, Martín Rappallini, y el gobernador de la provincia, Maximiliano Pullaro, con parte de su gabinete.
Martín comenzó su exposición haciendo hincapié en que “todos los países desarrollados han alcanzado ese nivel gracias a un proceso de consolidación de sus capacidades industriales que les permitieron generar un círculo virtuoso de crecimiento económico con inclusión social”. Y a partir de allí, llegó una descripción del estado de la producción manufacturera mucho más dura de la que emana desde la conducción de la Unión Industrial a nivel nacional.

“Hoy atravesamos una situación difícil, con una economía hemipléjica donde algunos sectores económicos muestran índices de actividad crecientes mientras, al mismo tiempo, la industria, el comercio y la construcción muestran síntomas de un ACV productivo: capacidad ociosa elevada, pérdidas de unidades productivas y desempleo creciente”, detalló el titular de FISFE.
Los dichos del representante de los industriales santafesinos llegan dos semanas después de que, en ocasión del Día de la Industria, el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, se expresara en duros términos contra el ministro de Economía, Luis Caputo, al punto que las autoridades salieron a aclarar que no se trataba de la posición oficial de la central fabril.
Rappallini buscó un tono más moderado para hablar del momento que atraviesa el sector. Si bien reconoció los logros de la estabilidad macroeconómica, advirtió que hace falta poner más foco en la actividad además de contener la inflación, pero siempre tendiendo a mantener el diálogo. De hecho, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, señaló en el congreso del IAEF que tiene buen vínculo con el líder industrial, también dueño de Cerámicos Alberdi.
“Valoramos los avances logrados en términos de estabilidad macroeconómica y reducción de la inflación. Son avances significativos y necesarios, aunque no son suficientes”, insistió Martin. Si bien admitió que la producción local debe mejorar su competitividad, matizó que “sólo con mejor productividad no alcanza”.
“Nuestro país mantiene asimetrías estructurales que generan un costo argentino que saca de competencia a la producción nacional”, insistió.

Y allí detalló los problemas de infraestructura y logística, además del costo del crédito en un modelo en el que “resulta mucho más rentable la timba financiera que abrir una fábrica y dar empleo”.
A su vez, detalló, el impacto que generan los costos laborales no salariales, como la alta litigiosidad laboral, y “un sistema tributario que penaliza el agregado de valor en la producción local con impuestos y tasas que, en muchos casos, se trasladan en cascada a lo largo de la cadena de producción y comercialización”.
Y para cerrar el mensaje de tono fuertemente opositor al rumbo oficial, enumeró líneas de trabajo para mejorar la competitividad como “el desarrollo de la ciencia y la tecnología (...) incluidos el INTI, el INTA y el CONICET” y “potenciar la educación tanto pública como privada”. Además, subrayó la necesidad de “un estado eficiente y presente, que apalanque los procesos de inversión privada con políticas públicas que promuevan el desarrollo productivo”.
Y respecto del boom de importaciones planteó la necesidad de “insertarnos internacionalmente de una manera inteligente para aprovechar nuestras potencialidades e incorporar tecnología, sin abrirnos al mundo desprotegidos y en condiciones de inferioridad”.
De acuerdo con el último reporte de FISFE, la producción manufacturera en la provincia tuvo una baja del 1% en junio, con una caída acumulada del 3,7% en los primeros seis meses del año. “Los recientes mayores costos energéticos aportaron un nuevo elemento a la continua pérdida de competitividad de la industria y al deterioro de sus precios relativos”, detalló el trabajo.
“La persistencia de condiciones desventajosas en relación a la producción fabril extranjera (respecto de tarifas, presión impositiva, financiamiento y políticas de desarrollo), junto a la menor demanda interna, continúa erosionando de manera paulatina las capacidades productivas, el entramado empresarial y los puestos de trabajo”, completa la descripción.

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