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El exministro de Economía, Hernán Lacunza, lanzó una fuerte advertencia sobre la reciente decisión del Gobierno de habilitar el otorgamiento de créditos en dólares a empresas que no generan ingresos en esa moneda.
Durante una extensa entrevista, el economista y referente del PRO fue muy crítico con el manejo cambiario de la actual gestión, calificó la medida financiera como un “atajo” peligroso y anticipó un escenario de tensión cambiaria de cara al próximo año electoral.
Para Lacunza, la habilitación de estos préstamos representa una respuesta artificial frente a un problema macroeconómico subyacente no resuelto: el atraso cambiario.
“Cuando uno toma un atajo, el guía que lo propone es popular porque dice haber encontrado un camino más rápido a la cumbre. Pero resulta que ese atajo, en lugar de llevarte a la cumbre, te lleva a un problema”, graficó el exfuncionario. Su principal preocupación radica en qué sucederá con las empresas endeudadas en moneda dura cuando se produzca una eventual corrección del tipo de cambio.
En su análisis, recordó que políticas similares ya se aplicaron a fines de la década de los noventa, derivando en un final traumático para el sistema crediticio ante el salto del dólar.

Para ilustrar la gravedad de sostener que el esquema actual es robusto frente a una potencial salida de depósitos, Lacunza utilizó una cruda metáfora: “Me hace acordar a un náufrago al que lo rescata un guardavidas y después, en la orilla, saca pecho. No, te sacó el guardavidas. Nos estamos internando otra vez en el mismo mar, pisando el tipo de cambio”.
La inquietud cambiaria del director de Empiria no se limita a la coyuntura inmediata, sino que se proyecta hacia 2025. El exministro dio por hecho que el año próximo, al estar marcado por el calendario legislativo, traerá consigo el habitual comportamiento defensivo de los inversores y ahorristas locales.
“Dolarización va a haber, porque va a haber elecciones en Argentina, no en Suecia”, sentenció, dejando en claro que el mercado buscará refugio en la moneda estadounidense sin importar las intenciones del equipo económico.
Bajo esa perspectiva, advirtió sobre la fragilidad del Banco Central para enfrentar esa futura dolarización de carteras. Lacunza consideró que “sería temerario” entrar a un año electoral manteniendo un tipo de cambio bajo y con reservas internacionales sumamente escasas. Según su visión, no hay margen para absorber un shock de demanda de divisas sin que esto impacte directamente en la estabilidad de la macroeconomía y, eventualmente, en los precios.
“Si el PRO quiere ir con el Gobierno, yo me iré a mi casa”
Finalmente, el exministro también dedicó un espacio para marcar su postura frente a los armados políticos y la interna de su propio partido.
Lejos de las presiones para sellar un pacto inminente con La Libertad Avanza, aseguró que no es momento para debatir candidaturas ni coaliciones hacia 2027.
Reivindicando la necesidad de mantener una propuesta liberal, republicana e independiente, fue tajante sobre su futuro si el macrismo decide fusionarse con la gestión de Javier Milei: “Si el PRO quiere ir con el Gobierno, yo me iré a mi casa”.













