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Empresarios evalúan cómo será el impacto de la medida del Banco Central de habilitar créditos en dólares a todas las empresas, tengan o no ingresos en moneda extranjera. Energía, minería y agro eran los sectores que recibían hasta ahora la mayor parte del financiamiento en dólares, a los que ahora podrían sumarse otros rubros, entre ellos la construcción.
Desarrolladores inmobiliarios manifiestan que tendrán voluntad de tomar créditos en dólares, pero dudan sobre su masividad por la presión cambiaria en la previa de las elecciones de 2027 y la falta de experiencia crediticia del sector.
El BCRA autorizó a los bancos a prestar hasta un 15% de sus depósitos en dólares a personas jurídicas. Además, estableció medidas macroprudenciales con respecto a la exigencia del requisito de capitales mínimos para esos préstamos y límites a la exposición crediticia.
Si bien los bancos de capitales nacionales celebraron la medida, otros directivos de la City consideraron que se trata más de una señal al sistema financiero, que no dinamizará la economía. “No creo que genere un auge en la actividad ni que haya un efecto de tracción masivo que apalanque el crédito. Es más una señal al eliminar una política macroprudencial que se mantuvo desde los últimos 25 años”, confiaron a El Cronista.
Interés de desarrolladores
Los desarrolladores inmobiliarios podrían acceder al financiamiento, ya que comercializan en moneda extranjera. Sin embargo, sus referentes fueron cautos sobre el impacto de la medida. “Van a tomar financiamiento en dólares. Tampoco me imagino que sea masivo ni generalizado. El desarrollador inmobiliario no tiene la costumbre de tomar deuda, con lo cual tampoco sus compañías están preparadas para endeudarse y tener una carpeta de crédito, que el banco puede evaluar”, aseguró Damián Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos.
En la previa de las elecciones presidenciales, el crédito en dólares podría restringirse, ante una mayor dolarización de personas y empresas y una menor demanda de crédito, por el aumento de la incertidumbre y volatilidad cambiaria.
“Había una demanda de la construcción por tomar financiamiento. Lo que no me queda claro es si los bancos querrán darlo”, advirtió Federico González Rouco, economista de Empiria.
Las entidades financieras están divididas: mientras las nacionales están a favor, las que integran ABA y rinden cuentas ante casas matrices en el exterior, son reacias a expandir el crédito en moneda dura, ante el riesgo de descalce de monedas.
“Los bancos no tienen departamentos de crédito con el expertise en los aspectos técnicos específicos de un desarrollo inmobiliario para poder evaluar la viabilidad de un emprendimiento en temas como los permisos de construcción, los presupuestos de obra. El financiamiento de proyectos inmobiliarios se parece más a Project Finance que un financiamiento de una compañía en marcha. Cada desarrollo usualmente es un vehículo societario o fideicomiso que se arma proyecto por proyecto”, advirtió Tabakman.
“El flujo de los desarrolladores está atado al costo de la construcción, no al dólar. Y el producto de venta se transa en dólares, pero es un valor que sube y baja. El riesgo principal es un descalce de flujos, entre los pagos en dólares contra los ingresos de los desarrolladores que van a estar en CAC o en UVA”, agregó González Rouco.
Además de la construcción, otros sectores podrían solicitar financiamiento en moneda dura. Entre ellos, se destacan hotelería y turismo. “La industria capaz también, pero dependerá de la exposición que tenga a la cadena exportadora. Un punto clave será la posición de los bancos frente a esto, cómo ellos quieran prestar, cuánto, y a quiénes”, concluyó el economista.
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