Las retenciones al campo mantendrán un protagonismo clave en 2027. Así lo ratificó el proyecto de Presupuesto que presentó el Gobierno, que anticipó el objetivo de recaudar un 17% más en términos reales a través de los derechos de exportación aplicados a la producción rural.

En ese sentido, el economista especializado en agronegocios Iván Ordoñez analizó el impacto de este tributo en el sector y advirtió sobre los efectos distorsivos que este cobro genera en toda la cadena agropecuaria.

“Las retenciones tienen como base imponible a la facturación, por eso son tan nocivas. Tenés que pagar un montón igual; más allá de si tu utilidad fue positiva o negativa”, precisó en una entrevista con El Cronista Stream.

En ese sentido, ante el interrogante sobre cómo financiaría el Estado sus gastos sin retenciones, el economista sostuvo que existe una compensación dinámica entre impuestos.

Puntualmente, explicó que el fin de las retenciones aumentaría de forma automática la recaudación mediante el impuesto a las Ganancias. Al incrementarse los ingresos brutos imponibles de las explotaciones agrícolas, el fisco recupera volumen tributario por otra vía sin asfixiar la rentabilidad del productor.

Si vos retirá las retenciones, automáticamente crece el impuesto a las ganancias porque aumenta tu facturación. Entonces, ya de movida hay un offseteo, hay una compensación”, detalló el analista al fundamentar el cambio de esquema fiscal.

“Después lo que podés ver es que, cuando un sector acumula capital, se reinvierte en su propia actividad. Entonces, o le va agregando mayor eficiencia a la operación inicial o pisos de generación de valor”, detalló Ordoñez.

Para reforzar su postura, mencionó el ejemplo de Brasil y destacó que la falta de retenciones en Brasil permitió que el sector rural acumulara e invirtiera capital en su propia actividad. “Brasil pasó de importar carne argentina en la década de los 80 a ser el mayor exportador de carne aviar del mundo”, concluyó.