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La caída de la inflación ya no alcanza por sí sola para mejorar el humor social. Un relevamiento nacional de Management & Fit muestra que la desaprobación de la gestión de Javier Milei llegó al nivel más alto desde el inicio de su mandato, mientras la corrupción se consolida como una preocupación creciente para la opinión pública, al punto de acercarse a la inflación entre los principales problemas del país.
La encuesta registra una aprobación del Gobierno de 37,3%, 0,6 puntos menos que en mayo, mientras que la desaprobación escala a 58,2%, el valor más elevado de toda la serie desde diciembre de 2023. La brecha negativa entre ambas variables ya alcanza los 20,9 puntos.
El deterioro de la imagen oficial coincide con un cambio en la agenda de preocupaciones. La inflación continúa encabezando el ranking de problemas nacionales, con 22,4% de las menciones, pero vuelve a retroceder respecto del mes anterior.

En paralelo, la corrupción sube hasta 20,6%, convirtiéndose en el segundo problema más mencionado y quedando apenas dos puntos por debajo de la inflación. El estudio destaca que es el segundo mes consecutivo en que baja la preocupación por los precios mientras aumenta la vinculada a la corrupción.
Ese fenómeno aparece acompañado por un fuerte impacto político. Siete de cada diez consultados (71,2%) afirman que los últimos episodios de corrupción asociados a la gestión nacional afectan su confianza en el Gobierno, un porcentaje que incluso aumenta entre las mujeres y los sectores de mayor nivel educativo.
La economía, sin embargo, continúa siendo el principal condicionante del humor social. El 40,7% califica como negativa su situación económica personal y apenas el 25,3% la considera positiva. Además, el 72,7% de las preocupaciones personales siguen vinculadas a cuestiones económicas, encabezadas por la dificultad para llegar a fin de mes y los bajos ingresos.

En la vida cotidiana tampoco aparecen señales claras de recuperación. El 84,1% de los encuestados reconoce haber modificado sus hábitos de consumo durante el último año por la crisis económica. La principal decisión fue postergar compras no esenciales, seguida por la reducción del consumo de carne, el reemplazo de primeras marcas y la postergación del pago de servicios.
Aun así, el estudio muestra un dato que relativiza el desgaste de la gestión. Si las elecciones presidenciales fueran mañana, el 41,4% votaría por alguna forma de continuidad del actual Gobierno. Sin embargo, sólo 14,6% respaldaría una continuidad sin cambios, mientras que 26,8% optaría por mantener el mismo equipo de gestión, aunque modificando parte de las políticas económicas. Del otro lado, 55,4% elegiría un cambio completo de gobierno y rumbo económico.
Otra señal de estabilidad del electorado aparece cuando se consulta por la elección de 2023. Pese al deterioro de la imagen presidencial, 66,6% asegura que volvería a votar de la misma manera que hace tres años, contra un 23% que afirma que cambiaría su voto.
La encuesta también incorpora preguntas sobre el funcionamiento interno del oficialismo. Allí surge que 73,8% considera que los conflictos dentro del Gobierno afectan su capacidad para gobernar y casi la mitad cree que ese impacto es fuerte. En la misma línea, 42,7% entiende que la relación entre los hermanos Milei y Patricia Bullrich genera conflictos que perjudican a la gestión, mientras sólo uno de cada cinco cree que fortalece al Gobierno.
Ficha técnica
Fecha de relevamiento: del 12 al 26 de junio 2026.
Universo: Población residente en Argentina entre 16 y 75
años.
Tipo de Investigación: Cuantitativa. Encuestas
recolectadas por metodología presencial, online y CATI a
fijos y celulares. Se establecen cuotas de sexo, edad y
nivel educativo según datos del Censo Nacional 2022.
Casos: 2600 casos efectivos y 2200 casos ponderados a
nivel nacional, con un margen de error de +/- 2.1%, para
un nivel de confianza de 95%.
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