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La Argentina acaba de cerrar la cuarta ronda de evaluación del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat) y el organismo regional ya empezó a desplegar una nueva etapa de controles con un cambio de enfoque: el desafío ya no será únicamente verificar si una persona o empresa figura en listas de sanciones internacionales, sino detectar los intentos de esquivar esas restricciones financieras.

Así lo explicó Esteban Fullin, secretario general de Gafilat, en el marco de la Conferencia AML 2026, de la Federación Internacional de Negocios (FIBA). El funcionario anticipó que la quinta ronda de evaluaciones pondrá especial atención en la capacidad de los países para identificar maniobras destinadas a eludir sanciones vinculadas al financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva.

“La mejor forma de declarar la guerra al terrorismo hoy es mediante sanciones financieras”, sostuvo Fullin. Y aclaró que ese criterio surge de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y fue incorporado por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) dentro de sus 40 recomendaciones, que luego replican los organismos regionales como Gafilat.

El nuevo enfoque implica que las entidades financieras, bancos y demás sujetos obligados deberán ir más allá del tradicional chequeo de listas internacionales.

Cabe mencionar que, hasta ahora, gran parte de los controles consistía en verificar si un cliente aparecía en los registros de personas o entidades sancionadas por Naciones Unidas o por los propios estados. La quinta ronda elevará la exigencia.

“Ya no alcanza con verificar si la persona está en una lista. Hay que aplicar un enfoque basado en riesgo para detectar intentos de eludir esas sanciones”, explicó Fullin.

Identificar señales

“La idea es identificar las señales que muestran que alguien está tratando de burlar las sanciones financieras”, resumió. En ese sentido, para Gafilat, el objetivo principal dejó de ser exclusivamente la persecución penal. En muchos países, recordó Fullin, el financiamiento de la proliferación de armas ni siquiera constituye un delito autónomo.

Sin embargo, dijo que eso no impide actuar. “Lo que se busca es aplicar sanciones financieras. Después, si eso deriva en una investigación penal, mucho mejor, pero el foco principal es cortar el flujo económico”, afirmó.

No somos riesgo cero

En términos de riesgo, Fullin aclaró que América latina no figura entre las regiones de mayor preocupación internacional por el financiamiento del terrorismo o proliferación pero descartó que pueda considerarse una zona libre de amenazas. “No somos una región de riesgo cero”, advirtió.

Explicó que Latinoamérica produce minerales y materiales considerados de doble uso —insumos que pueden tener usos civiles pero también militares—, lo que mantiene la atención internacional sobre la región.

En el caso argentino, además, recordó que el país tiene antecedentes concretos de terrorismo internacional. “Acá, a pocas cuadras de donde estamos (el evento se desarrolló en el Consejo de Profesionales en Ciencias Económicas), hubo dos atentados que marcaron la historia del país”, recordó en referencia a los ataques contra la Embajada de Israel y la AMIA.

Los desafíos

Uno de los principales desafíos que identifica Gafilat para América latina también alcanza a la Argentina. Según Fulin, la región presenta uno de los niveles más altos de compliance. “Estamos cerca del 85% de cumplimiento, prácticamente al nivel de los países del GAFI”, destacó.

Sin embargo, dijo que el panorama cambia cuando se analiza la aplicación práctica de esas normas. En las evaluaciones de efectividad, que miden investigaciones, sanciones, decomisos y resultados concretos, la región retrocede varios escalones. “La principal explicación suele ser la falta de apoyo político o de recursos para implementar adecuadamente las regulaciones”, afirmó Fulin.

Ese será precisamente uno de los aspectos que observará la quinta ronda de evaluaciones, donde ya comenzaron los análisis de países como Canadá, Turquía, Austria, Italia y Singapur.