Enviada especial a Nueva York - El presidente Javier Milei dio su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una jornada marcada por el cruce diplomático con el Reino Unido por las Islas Malvinas y por el alineamiento de la Argentina con el gobierno de Donald Trump.
El mandatario argentino subió al escenario con una corbata de Adam Smith, un distintivo que utilizaban economistas liberales como Milton Friedman, uno de los próceres del Presidente. Milei la usó porque para Friedman llevarla “era una declaración explícita de principios e ideología económica: una muestra de devoción hacia el libre mercado y la libertad individual”.

La corbata fue diseñada originalmente por el Institute of Economic Affairs (IEA) en Londres y se convirtió en un símbolo de identidad entre los defensores del liberalismo económico durante las décadas de 1970 y 1980.
La intervención fue adelantada ya que finalmente Milei pasó de ocupar el noveno lugar al octavo en la lista de oradores. No obstante, el Presidente al final comenzó a hablar más tarde, a las 11.07 (12.07, hora argentina), después de la intervención del presidente de la República Checa, Petr Pavel.
La escena en el recinto empezó a ordenarse veinte minutos antes, mientras disertaba el presidente paraguayo, Santiago Peña. Mientras terminaba su exposición, el canciller Pablo Quirno, el embajador argentino ante Naciones Unidas, Francisco Tropepi, y el ministro de Economía, Luis Caputo, tomaron sus lugares en la octava fila, a la izquierda del atril presidencial, donde se ubica la delegación argentina.
En primera fila se encontraba el cineasta, Santiago Oría.
El discurso llegó después de una jornada diplomática en la que Malvinas volvió a quedar en el centro de la agenda internacional, y por caso fue lo primero que desarrolló el presidente argentino ante el mundo. Milei no solamente reiteró el reclamo de soberanía, sino que llevó el ejemplo de Sea Lion para ejemplificar sobre cómo el Reino Unido incumplió con la resolución 3149 de las Naciones Unidas, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la dispuesta permanecería abierta.
Milei apuntó contra la ONU por no tener influencia en la disputa pese a la resolución. “No faltan palabras ni resoluciones, faltan que tengan consecuencias, porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde lo más importante, pierde su autoridad”, apuntó.
Ya el martes el primer ministro británico, Andy Burnham, puso el tema sobre la mesa durante su intervención ante la Asamblea General y posteriormente confirmó que el tema había sido conversado con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien se mostró predispuesto a revisar su posición de neutralidad e intermediar en la disputa territorial.
Como consecuencia, anoche el canciller ejerció el derecho de réplica argentino ante Naciones Unidas y reafirmó el reclamo de soberanía sobre Malvinas en frente de los representantes británicos. Quirno también sostuvo, en diálogo con El Cronista, que la estrategia desplegada por el Gobierno había conseguido que el Reino Unido tuviera que volver a referirse públicamente al conflicto.
El contexto agrega un elemento particular al discurso de Milei. El Presidente mantuvo el martes a la noche una reunión de unos 20 minutos con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, en Nueva York, después del encuentro de Trump con Burnham. Tal como contó este diario, la disputa del archipiélago se mencionó, pero ninguna de las dos partes dieron detalles al respecto.

El cuestionamiento a Naciones Unidas no quedó circunscripto a Malvinas. Milei dedicó buena parte de su discurso a criticar el funcionamiento del organismo y, especialmente, lo que definió como una expansión de su agenda hacia cuestiones que exceden su función original, tal como hizo Trump en su intervención el martes. “Así como les mostré cómo la ONU fracasó en cumplir con lo que debía hacer, ahora quiero contarles cómo sobresalió haciendo lo que nadie le pidió y que nunca debió hacer”, sostuvo.
En ese tramo apuntó contra la Agenda 2030, las regulaciones económicas, las agendas de género, las políticas ambientales y la inmigración. También anticipó su posición frente a la Agenda 2045 y aseguró que, a su criterio, “va a fracasar”. “Se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”, lanzó.
Fue uno de los momentos más duros de la exposición. Milei afirmó que en algunos casos lo ocurrido durante la pandemia constituyó, según su interpretación, “un experimento global de control social disfrazado de ciencia” y calificó como “genocidio” las consecuencias de esas políticas.
La relación con Washington fue otro de los ejes del discurso, y tuvo como antesala la reunión del martes en el marco del Escudo de las Américas, donde Milei se encontró con Trump. Planteó allí que la seguridad nacional también tiene una dimensión económica y vinculó la protección de los recursos estratégicos con la estabilidad regional. Trump, por su parte, volvió a destacar a la Argentina durante su intervención y habló de una “gran victoria” en el país.
Ese alineamiento con Estados Unidos fue un elemento presente en el discurso del Presidente argentino, que incluso citó al propio Trump en materia de inteligencia artificial, uno de los temas objeto de debate actualmente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
“Como dice Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud, que todavía no comprendemos”. En ese sentido, Milei reafirmó su “compromiso de no regular de manera preventiva” y tomó posición con EE.UU. para que lidere su desarrollo, en vez de China. “Es necesario que sea occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología para asegurarnos que sea acorde a nuestros valores fundamentales libertarios, como son el respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada, y la noción de. dignidad humana”.
El Presidente además volvió a condenar los ataques de Irán contra Israel y recordó las medidas adoptadas por la Argentina contra la Guardia Revolucionaria iraní, además de la búsqueda de justicia por los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel.
Este se trató del primer discurso de la semana, pero durante las próximas horas se esperan más actividad. Esta tarde también disertará en el foro de Federalismo y Libertad, y después tendrá reuniones con empresarios del Council of the Americas.

Por Daniela Romero
Redactora de Economía y Política
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