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La última y única sesión de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, realizada el miércoles pasado, desbocó la interna que tiene el peronismo kirchnerista renovador, haciendo del jefe de bloque, Sergio Berni, un exponente afilado, irónico y cruel de la pelea entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof.

Antes del espectáculo brindado en el recinto por el ex ministro de Seguridad bonaerense, hubo otro show; más privado, en la reunión de labor parlamentaria, donde los presidentes de bloque afinan los temas y las maneras que trabajarán en la sesión.

Allí, el vicepresidente primero de la Cámara, Mario Ishii, se apersonó carpeta en mano con una frondosa colección de fotos y consideraciones en los que se veían salas de atención médicas y hospitales semi derruidos y, relacionadas, imágenes de ollas populares y comedores donde la gente saciaba sus necesidades alimenticias en condiciones muy críticas.

Fue en ese instante en el que se produjo un nuevo milagro de la política. Como Axel Kicillof y los senadores del Movimiento Derecho al Futuro, minoritarios respecto de la representación que tienen La Cámpora y el Frente Renovador, no querían que se hablara de esos temas porque lo consideraban una chicana de Ishii, anudaron un acuerdo con los legisladores de La Libertad Avanza quienes, por obvias razones, tampoco creían en las imágenes aportadas por el jefe político de José C. Paz.

Ishii es un típico dirigente del peronismo bonaerense que cuida de no aggiornarse a los nuevos tiempos y, dada su experiencia y conocimiento de todos los actores de la actualidad, sabe muy bien cómo entrarles y qué los irrita. Enojado con Kicillof luego que el gobernador no le reconociera su apoyo en el pasado, volvió a abrazar el proyecto diseñado por Cristina Fernández de Kirchner desde su domiciliaria.

El senado provincial, la cámara que más dificultades genera en las negociaciones por la deuda bonaerense
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Apenas supo que el gobernador había suspendido el plan MESA, a través del cual se entregaba un kit alimentario básico a las familias con hijos en edad escolar, presentó dos proyectos de ley para declarar la emergencia sanitaria y alimentaria. Lo hizo para incomodar a Kicillof, al que acusó de querer hambrear a la población bonaerense. Más a la izquierda, imposible.

Los senadores libertarios no querían permitir que, utilizando el argumento del hambre, también atacara al Gobierno nacional. Por esto, rápidamente conciliaron con el MDF para planchar el proyecto y enviarlo a comisión, de la misma manera que hizo el PRO con la interpelación de Manuel Adorni en la Cámara de Diputados de la Nación.

Entonces, una vez en el recinto, Berni, como presidente de bloque, empezó a defender el proyecto de su colega senador, con el que a principio de años casi se va a las manos por el cargo que hoy ostenta el ex ministro de Kicillof.

Además, le endilgó a Verónica Magario una serie de aspectos técnicos y le recordó que había senadores, como Diego Valenzuela, que presentaron una licencia que luego no tomaron.

Sin embargo, la acusación más fuerte fue la que hizo cuando recordó que el gobernador no fue a visitar a la presidenta en su prisión domiciliaria de San José 1111, y si no hace eso, es imposible que pueda conducir los destinos del peronismo kirchnerista renovador. Para los peronistas, es una deslealtad imperdonable no visitar un “compañero preso”, aunque la ex presidenta jamás haya ido a ver a Julio De Vido a prisión.

Por supuesto, del lado del MDF no hubo respuestas y todo pasó como si nada, inclusive el proyecto de Ishii, a quien ni siquiera le permitieron el uso de la palabra para explicarlo. Como Malena Galmarini tampoco lo apoyó, y estaba al lado suyo, le tiró la carpeta en su bancada para que viese de lo que hablaba, en un claro reproche hacia la esposa de Sergio Massa.

La crisis de los intendentes

El panperonismo está en crisis no solo por la interna feroz, sino por algo mucho más grave. La incertidumbre sobre el futuro político de la mayoría de sus dirigentes territoriales, conocidos como intendentes.

Sin reelección para todo ellos, peligra incluso el resultado electoral de octubre próximo o el de una eventual elección desdoblada, si se mantiene ese modelo. Y están en riesgo no solo los municipios, sino también la gobernación.

Algunos jefes comunales ya piensan anotarse como primer concejal. Martín Insaurralde había tenido que renunciar a ese cargo en 2023, luego de El Bandido.

Días atrás un intendente llamó a Julio Zamora, de Tigre, para pedirle “por favor que haga un servicio patriótico y renuncie a su reelección. Si lo hace, se destraba todo porque Sergio ya no lo tiene enfrente”, confesó.

Massa, autor intelectual del fin de las reelecciones, tiene en Tigre un tema particular. Lo considera su territorio y no quiere saber nada con cambiar la ley porque quiere volver a gobernar el distrito a través de Malena Galmarini, Santiago Rovira o Samín Ducó. Pero no quiere bajo ningún punto de vista que Zamora esté en la boleta.

“No fue uno. Fueron dos”, reveló el propio Zamora cuando se lo consultó al respecto. Si bien no largó prenda de quienes eran y lo que le ofrecían a cambio de un nuevo “renunciamiento histórico”, sí acepto que fue una oferta difícil de rehusar. El jefe comunal tigrense no forma parte del peronismo porque fue inhabilitado a participar y, por el delicado equilibrio que mantienen los miembros de Fuerza Patria, Kicillof tampoco se anima a invitarlo a formar parte del MDF. “Eso sería declararle la guerra a Sergio”, reconocen en su entorno.

Reuters

En donde nuevamente cunde el pánico es en las cercanías de Lomas de Zamora. Martín Insaurralde fue un hábil conector producto de sus pocos pruritos para avanzar en todos los temas que tuvo a disposición. El más fuerte es el juego, ámbito que domina en la Provincia de Buenos Aires desde hace más de un cuarto de siglo. Más sofisticados fueron sus incursiones en otros campos como los financieros a través de los manejos de financieras como Sur Finanzas y en emprendimientos urbanísticos y empresas de servicios.

Todo ese expertise fue puesoa a disposición de varios proyectos políticos que terminaron regando de intendentes y legisladores toda la Provincia, al igual que incidió en la designación de jueces y fiscales.

Quizás en esa generosidad, que alcanzó desde lo máximo hasta lo mínimo, como lo eran la posibilidad de habilitar una agencia de lotería en un barrio, es lo que hoy le permite tener un hándicap que no tienen otros, por ejemplo, Manuel Adorni, quien prefirió hacer todo muy rápido, sin participar en nada con los poderes permanentes.