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Interna radical: todos los nombres y las discusiones que se vienen en un partido envalentonado

En el partido centenario observan una renovación y son optimistas para llegar fortalecidos a la interna de Juntos por el Cambio. Los nombres que protagonizarán y las discusiones que se avecinan.

No fue magia. Aquel mensaje utilizado por el kirchnerismo, podría ser reversionado por la Unión Cívica Radical. Después de la crisis del 2001, el partido entró en una fase que parecía terminal, pero se recompuso lentamente. A tal punto que en 2021 los radicales apuntan directamente a la Casa Rosada de cara a 2023, algo que no sucedió en dos décadas.

Esa recomposición se puede explicar por varios factores, como la militancia, la presencia en el interior del país y el tejido de alianzas, incluido el acercamiento al PRO y la Coalición Cívica en 2015. Pero durante esos años hacía falta un componente para reforzar la competitividad de la UCR: los nombres propios. Sin figuras taquilleras en las principales plazas es difícil aumentar las aspiraciones.

Estas elecciones legislativas, según leen desde la UCR, dan buenas noticias en ese sentido. Hay varios nombres propios que se incorporaron y tuvieron buenas campañas e incluso con impacto en las urnas.

Es el caso de Facundo Manes en la provincia de Buenos Aires, quien perdió la interna ante Diego Santilli pero con casi el 40% de los votos allí, por encima de las expectativas trazadas. También de Rodrigo de Loredo en Córdoba y Carolina Losada en Santa Fe: superaron duras internas y también se impusieron en las generales. Incluso es valorado el aporte de Martín Tetaz, segundo en la lista de María Eugenia Vidal en la ciudad de Buenos Aires.

El radicalismo juega su ficha en la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio

A estos apellidos se sumaron victorias en provincias consolidadas para el radicalismo, como Mendoza, Corrientes y Jujuy. También se lideraron triunfos en provincias menos afines, como Misiones y La Pampa.

Pero estas buenas noticias en las urnas son una simple antesala para el momento más esperado por la UCR: las internas. A Alfredo Cornejo, presidente del comité nacional -presidente del partido en la práctica- se le termina el mandato este año y no puede renovar.

Hubo dos dirigentes que se postularon para sucederlo. Uno fue Gerardo Morales, quien ya ocupó el cargo hace más de una década y reconoció sus intenciones en público. Otro es Martín Lousteau, quien se afilió al partido en 2017.

Representan dos vertientes dentro del partido. En la primera se encuentra la mayoría de los dirigentes tradicionales. En la segunda, Evolución, una línea que a priori tiene menos dirigentes pero que creció en los últimos años.

El presidente del partido es elegido por los delegados al comité nacional, que son enviados por cada provincia. Existe la posibilidad de que se llegue a esa instancia de votación, aunque varios proponen listas de unidad. En ese contexto surgió un nombre que buscará ser el candidato de consenso: Gustavo Valdés. El gobernador correntino, envalentonado por su contundente reelección, asomó la cabeza y busca tener más protagonismo a nivel nacional.

La elección estaba planeada para diciembre, pero existe la posibilidad de que se postergue a febrero o marzo. Hay ocho provincias que tienen mandatos extendidos de sus delegados al comité nacional, por lo que si se recurre a una votación, los que pierdan podrían impugnar los resultados. Se buscará dar más plazo para que estos distritos regularicen su situación.

También se deben elegir nuevas autoridades para la convención nacional. En los papeles es el órgano de autoridad máxima del partido, a pesar de que el comité tenga más relevancia en el día a día. Allí se buscará un sucesor para Jorge Sappia, que fue votado hace cuatro años en una lista de consenso en una elección que pocos pueden explicar: el cordobés, ex ministro de Trabajo provincial, siempre estuvo en contra de Cambiemos y de la alianza con el PRO.

Otras de las discusiones que se avecinan tienen que ver con los cargos en el Congreso. Mario Negri, jefe del interbloque en Diputados, corre riesgo en esa función: el PRO podría pujar, ya que tendrá más bancas desde el 10 de diciembre. En el Senado ese cargo es de Luis Naidenoff, y se espera que algo pretenda Cornejo, que asumirá su banca el mes que viene. Es que, como deja la presidencia del partido, no tiene un lugar asegurado en la mesa nacional de Juntos por el Cambio.

En el radicalismo hay confianza en poder resolver las internas en paz y afianzar liderazgos de cara a 2023. Creen que cuentan con mayor cintura para estas cuestiones que el PRO, un partido más joven y que recién ahora tiene sus primeras crisis de liderazgo. Los radicales compran pochoclos mientras observan los chispazos entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta.

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