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La inteligencia artificial (IA) generativa ya puede escribir informes, analizar información, programar, responder consultas o preparar presentaciones. Y esas capacidades empiezan a transformar el mercado laboral porteño.

Casi siete de cada diez empleos de la Ciudad de Buenos Aires tienen algún grado de exposición a esta tecnología. En concreto, el 67% se encuentra en alguno de los cuatro gradientes de exposición contemplados por el Índice de Exposición Ocupacional a la IA Generativa (IEOIAG), elaborado por el Consejo Económico y Social (CESBA) porteño.

El indicador general de CABA alcanza 0,353 en una escala de 0 a 1. Exposición no equivale a reemplazo de trabajadores.

“El índice mide tareas, no ocupaciones completas. Y exposición no es lo mismo que pérdida de puestos de trabajo”, explicó en X Manuel Socías, presidente del CESBA.

Una misma ocupación incluye tareas sobre las que la IA puede tener efectos muy distintos: algunas pueden automatizarse, otras pueden realizarse con asistencia de estas herramientas y otras prácticamente no se ven afectadas.

Los trabajos y sectores expuestos

El estudio analizó 39 grupos de ocupaciones y encontró que la exposición es especialmente elevada entre los trabajos centrados en procesar información.

Los oficinistas y empleados en trato directo con el público encabezan el ranking, con un índice de 0,642. Les siguen los profesionales TIC, con 0,517; los profesionales de negocios y administración, con 0,502; y los empleados contables, con 0,453.

En el extremo contrario aparecen los trabajadores del sector de limpieza y asistentes, con 0,118; los oficiales de la construcción, con 0,123; los peones, con 0,144; y los conductores, con 0,237.

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La correlación se plantea en los sectores. La administración pública registra una exposición de 0,423 y finanzas, TIC y servicios profesionales, de 0,420. En conjunto representan alrededor del 35% del empleo porteño.

Mucho más abajo aparecen la construcción, con 0,212, y el servicio doméstico, con 0,150.

La brecha según la educación

Una de las particularidades de esta transformación es que la exposición aumenta, en términos generales, con el nivel educativo.

Quienes tienen hasta secundario incompleto registran un índice de 0,230; con secundario completo asciende a 0,312 y entre aquellos con estudios superiores completos alcanza 0,378. El máximo aparece entre quienes tienen estudios superiores incompletos, con 0,405.

El CESBA explica que en este último grupo hay una fuerte presencia de estudiantes universitarios y terciarios empleados en puestos administrativos, de oficina y atención al cliente.

El fenómeno diferencia a la IA generativa de otras olas de automatización. En lugar de concentrarse exclusivamente sobre trabajos manuales y rutinarios, la tecnología puede intervenir en tareas cognitivas como redactar, analizar información, programar o sintetizar.

También existe una brecha por ingresos: el índice pasa de 0,281 entre el 20% de trabajadores de menores ingresos a 0,385 entre el 20% de mayores ingresos.

Mujeres jóvenes, más expuestas

El grupo con mayor exposición al cruzar género, categoría laboral, registro y calificación son las mujeres asalariadas registradas en ocupaciones operativas: unas 153.000 trabajadoras con un índice de 0,484. Entre los varones en la misma categoría baja a 0,341.

La diferencia responde principalmente a la composición de los empleos: las mujeres tienen mayor presencia en tareas administrativas, contables y de atención al público, mientras que los varones se concentran más en conducción, industria, construcción y seguridad.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Pixabay</div></div>
Fuente: Pixabay
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Por edad y género, las mujeres de 16 a 24 años son las más expuestas, con un índice de 0,389.

Comparación global -con pinzas-

Para poner en perspectiva el 0,353 de CABA, el CESBA lo comparó con los índices nacionales calculados con metodología de la OIT. El resultado porteño se ubica cerca de Singapur, con 0,366, y por encima de Reino Unido, con 0,331; Estados Unidos, con 0,322; Francia, con 0,318; y la Argentina, con 0,292.

La comparación es relativa porque no se pueden igualar países con ciudades. Y hasta el momento es la primera medición urbana. Buenos Aires tiene una economía altamente concentrada en servicios, mientras que los indicadores nacionales incluyen también regiones industriales, agrícolas y rurales. El dato relevante es que la exposición porteña es más alta que la del promedio de Argentina.

La estructura productiva de servicios explica la elevada exposición porteña. Casi la mitad de los ocupados de la Ciudad —unas 776.000 personas— ya trabaja con sistemas informatizados como tecnología principal.

“La IA no va a llegar a las ocupaciones expuestas: ya está adentro”, plantea el estudio.

El índice, en definitiva, no anticipa cuántos empleos desaparecerán. Busca identificar en qué lugares del mercado laboral la transformación puede ser mayor.

“La IA va a transformar el trabajo. Tenemos que ir hacia un nuevo contrato social entre capital, trabajo y Estado que defina cuánto, cómo, y para quién”, sostuvo Socías.