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Las refinanciaciones que están haciendo en forma proactiva los bancos están llegando a la mitad de sus clientes, pero no sólo a los morosos, sino también apuntan a quienes pagan el mínimo de la tarjeta, para evitar que caigan en mora. Le dan planes de pago hasta seis años, a tasas que van incluso por debajo de la inflación.
“Es dinámica y continua la mora. Y nosotros también refinanciamos a personas que no necesariamente dejaron de pagar, pero te das cuenta que están muy complicados pagando los pagos mínimos de la tarjeta. Entonces ahí le ofrecés financiación más larga, hasta 72 meses, y con tasas debajo de la inflación, para ayudarlo a readecuarse”, precisan en el sector.
Planes
De las líneas que no son con garantías (las que tienen bajísima mora como son los hipotecarios y los prendarios), han refinanciado a un 20% hasta el momento.
“Si asumimos que todo lo que refinanciamos iba a terminar en mora, entonces podríamos decir que refinanciamos el 48% de la mora”, revelan en uno de los grandes bancos.
De todo esto se habló el viernes, en un quincho de un banquero nacional en Palermo, donde fueron convocados economista, gerentes bancarios y funcionarios de línea del Banco Central.
Mientras degustaban chorizo y morcilla, y salchicha parrillera para los que se estaban cuidando, hasta tira de asado y entraña, regado con vino tinto Luca de las bodegas Zapata, los principales bancos contaron que ya lograron renegociar gran parte de la deuda de los clientes en mora.
Balances
También los cortes de balance del 30 de junio se usaron para pasar a pérdida contra las previsiones bancarias a los créditos irrecuperables.
Hay un porcentaje no menor (llega hasta el 30% de la cartera de uno de los cinco bancos más importantes) de desempleados: sin flujos ni ingresos, no hay renegociación posible y ese va a ser un problema de política pública para resolver en otro momento.
“Actualmente, existe una saturación en la capacidad de pago de los clientes bancarios debido al elevado ratio de endeudamiento previo de los hogares en relación con su ingreso disponible”.
“Esta situación genera que muchos clientes hayan alcanzado el límite de su presupuesto, absteniéndose voluntariamente de generar nuevos consumos en cuotas para evitar entrar en situación de atraso”, detallaron.
Previsiones
Las previsiones suben, que son inmovilizaciones de recursos para estas situaciones y, al aumentar la mora, su incremento opera como un aumento del fondeo. Contablemente, son cuentas regularizadoras del activo
Por ejemplo, algo cosmético para solucionar esto de lo que se habló fue que se cambie la temporalidad en la degradación en la clasificación de los deudores y que para pasar de situación 1 a 2 sea a los 60 días y no a los 30, y así sucesiva y dilatoriamente. Otra sería que liberen encajes a condición de aumentar el crédito o reparar estas situaciones.
Opciones
“Es un costo pero también un respaldo al buen funcionamiento del sistema. El único gran problema es cuando el deudor se desengancha del mercado laboral: eso es irreparable para los bancos. Cuando te aparecen esos casos, todo se pone muy complejo”.
“Podés pedalear por una rato, pero si el tema no se resuelve, el tema se pone complejo. Eso está pasando y ahí se nos queman todas las cartas. Al desvincularlo, se da de baja esa caja de ahorro y ahí arranca el proceso”, explicaron.
Acomodan la tasa
En cambio, pero si tienen flujo (ingresos), le acomodan la tasa y el plazo hasta alcanzar el 25% de salario y ya van despejando el tema. Los privados contaron que refinancian en promedio hasta 24 cuotas y exigen entre tres y cinco cuotas del plan pagos para rehabilitar el uso de la tarjeta de crédito.
En los créditos personales, la deuda bancaria prescribe a los cinco años, mientras en la tarjeta a los tres. Si la deuda no se paga, a los cinco años desde el inicio de la mora se borra desde los informes crediticios (Central de Deudores del BCRA, Veraz y Nosis). En cambio, si se paga, queda en el historial hasta dos años después de haber pagado.
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