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El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ya comenzó a delinear la estrategia para destrabar el primer gran desafío en su cargo: llevarle exitosamente la sanción de una reforma política a la secretaria general, Karina Milei. Para eso, el ministro se reunió con los aliados esta semana -tanto jefes provinciales como senadores- y baraja autorizar una nueva alternativa que se puso sobre la mesa para conseguir que no haya PASO el año que viene.
El plazo sigue siendo, tal como adelantó El Cronista, la época post-mundial. Al menos, miran a agosto para conseguir la aprobación del Senado, y proyectan una sanción para antes de que comience el tratamiento del Presupuesto 2027 en septiembre. En el medio, hay otros debates que procurarán impulsar, como Inocencia Fiscal, Zonas Frías, reforma del BCRA y el paquete de Sturzenegger que todavía no pudo llegar al recinto.
Este miércoles, después de la reunión libertaria con legisladores en Casa Rosada que encabezó el presidente Javier Milei, Santilli se fue con la senadora Patricia Bullrich a la Cámara alta para reunirse con los 44 senadores que conforman el bloque alineado con el Gobierno, constituido por el PRO, la UCR y bloques provinciales.
De la reunión hubo acuerdo en que el Congreso iba a entrar en unas semanas de poca actividad debido a los fines de semana largos, el receso parlamentario, el Mundial y la necesidad de ganar tiempo dentro del Gobierno para terminar de negociar con las provincias. En el medio, intentarán avanzar de una vez por todas con los proyectos que quedaron en el tintero del primer semestre: Propiedad Privada, Hojarascas, ingreso de pliegos y acuerdos, con mira al 16 de julio.

La negociación, según pudo saber El Cronista de diversas fuentes provinciales, ahora tiene un nuevo color con el pedido concreto de reincorporar las listas colectoras al sistema electoral nacional como condición para acompañar la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Se tratan de un mecanismo electoral mediante el cual distintos partidos pueden presentar listas propias para una categoría, como diputados nacionales, senadores y gobernadores, al tiempo que confluyen en una misma lista presidencial. De esta manera, varios gobernadores podrían competir bajo la candidatura de Milei como Presidente.
No son una herramienta nueva: se utilizaron durante años en Argentina hasta que el entonces presidente Mauricio Macri las eliminó por decreto en 2019 para evitar un acuerdo del peronismo en la Provincia de Buenos Aires.
El pedido de reincorporarlas al sistema viene de los gobernadores aliados, que ven en este mecanismo una herramienta de supervivencia política para el ciclo electoral que se abre en 2027. Con esto, se asegurarían de no eliminar las PASO ni de deshacer el mecanismo actual con unas PAS (voluntarias) -otra de las opciones que se barajó durante las últimas semanas- para cuando Milei deje de competir.
“Es una idea de los gobernadores porque les sirve a ellos. Es una herramienta que está arriba de la mesa que puede formar parte de la reforma siempre y cuando sea ordenada, no haya multiplicidad de colectoras, solo se puede hacer en un frente electoral y cosas producto de la boleta única. Es una idea de varios gobernadores”, señaló a este medio una fuente cercana a los bloques aliados.

La lógica política de la demanda es clara. Con colectoras habilitadas, los gobernadores que decidan acompañar a Milei en 2027 pueden presentar listas propias de candidatos legislativos —sin ceder nombres a LLA en las listas de diputados— y al mismo tiempo sumar sus votos a la boleta presidencial libertaria. El efecto de arrastre juega para ambas partes.
Hay además un cálculo de más largo plazo. Los mandatarios provinciales que hoy son aliados del Gobierno tienen en mente el escenario posterior a 2027: si Milei no puede reelegir, necesitan una herramienta que les garantice autonomía electoral sin quedar atados a las decisiones de armado de La Libertad Avanza. Las colectoras cumplen esa función.
Con esta opción sobre la mesa, la alternativa que presentó la UCR para las PAS quedó en segundo plano. Una voz de una provincia de alta afinidad con el Presidente confirmó ante la consulta de El Cronista que ellos tienden más hacia la idea de la suspensión más que de reformar el sistema para hacerlas voluntarias, algo que también fue algo que miró con buenos ojos el oficialismo desde que comenzó la discusión.
En las semanas previas, desde el Gobierno habían cedido al pedido de que las Primarias Abiertas Simultáneas no sean más obligatorias, y que entonces funcionen a través de un mecanismo de preinscripción para calcular los gastos y la estructura en base a la cantidad de electores que decidan asistir. Todavía esa negociación no quedó fuera de la mesa, pero perdió peso ante la contrapropuesta de los gobernadores.
La apuesta por eliminar definitivamente las PASO es una batalla que el propio Gobierno reconoce como perdida incluso antes de enviar el proyecto, aunque todavía no está del todo enterrada según algunos funcionarios que mantienen la expectativa de reforzar la negociación. Por caso, las PASO no es lo único que conformar la reforma política.
Cómo sigue la agenda
En el Senado, la próxima sesión con chances de concretarse quedó fijada para el 16 de julio. La convocatoria original para el 8 de julio se cayó por la confluencia de varios factores: la falta de votos detectada en la reunión con Santilli y la ausencia de los senadores tucumanos, que estarán presentes en el acto del 9 de Julio en esa provincia, donde asistirá también el presidente Javier Milei.

En la Cámara de Diputados el ritmo es más pausado. No hay temario urgente para el corto plazo, y la modificación a la Ley de Inocencia Fiscal -que se espera ingrese por la cámara que preside el diputado Martín Menem- demanda un debate en comisión que el oficialismo no tiene apuro en acelerar.
“No creo que se retome la agenda fuerte después de esto”, ya reconocía un libertario el día de la sesión del SUPER RIGI. Lo cierto es que el tema de Inocencia Fiscal quedó empantanado también por el caso Adorni y la oposición incluso llevó sus propias propuestas para excluir a funcionarios: un debate que ahora el oficialismo busca dejar atrás y se arriesgaría a revivirlo en vano.
El receso de invierno es un factor adicional. Aunque el Gobierno nacional busca imponer desde su llegada al poder la lógica de trabajar sin pausa, el Poder Legislativo opera con sus propios tiempos: se espera que a partir del 20 de julio entre en un período de receso.
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