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El Gobierno confirmó que el Reactor Argentino Multipropósito RA-10 entrará en proceso de puesta en marcha antes de fin de año, con el objetivo de completar esa etapa durante los primeros meses de 2027. Pero el anuncio llegó acompañado de una segunda definición que modifica el esquema económico del proyecto: la planta necesaria para producir comercialmente los radioisótopos generados a partir del reactor será desarrollada con inversión privada.

La decisión apunta a resolver una de las piezas que todavía faltaban para convertir al RA-10 en una plataforma productiva y exportadora. Aunque la construcción del reactor se encuentra en su tramo final, esa infraestructura por sí sola no permite procesar a escala comercial los materiales irradiados.

Para hacerlo será necesario construir una planta asociada que transforme esa producción en radioisótopos destinados al sistema de salud y a mercados internacionales.

En este marco, la Secretaría de Asuntos Nucleares anunció este viernes que buscará incorporar capital privado para financiar esa segunda etapa y desarrollar las actividades productivas y comerciales vinculadas al reactor. El Estado, en tanto, mantendrá bajo su órbita la conducción de la política nuclear y las responsabilidades de regulación, seguridad y salvaguardias.

El anuncio fue realizado en el Centro Atómico Ezeiza por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, durante una jornada en la que participaron autoridades del sector, representantes empresarios y e invitados institucionales.

Terminar el reactor es fundamental, pero también tenemos que asegurarnos de que pueda producir y generar valor. La planta asociada es la que nos permitirá convertir la capacidad del RA-10 en radioisótopos para el sistema de salud, exportaciones y divisas”, sostuvo el funcionario.

Y anticipó que para desarrollar esa infraestructura “vamos a incorporar inversión privada, sin resignar ninguna de las responsabilidades que corresponden al Estado en materia nuclear”.

Federico Ramos Napoli, a cargo de la secretaría de Asuntos Nucleares
Federico Ramos Napoli, a cargo de la secretaría de Asuntos Nucleares

El RA-10 entra en la recta final

El RA-10 es el proyecto de mayor envergadura encarado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en las últimas décadas. El organismo es propietario de la tecnología y responsable de la iniciativa, mientras que INVAP participa en la gestión del proyecto y aporta servicios especializados de ingeniería.

Según la información oficial, al comienzo de la actual administración el proyecto no contaba con el financiamiento necesario para sostener los trabajos, había contratos y frentes de obra paralizados y el montaje de equipos y sistemas alcanzaba un avance del 52%.

Tras la reactivación de contratos y tareas en el predio, la obra civil y la ingeniería fueron completadas y el montaje llegó al 96%. Actualmente unas 530 personas trabajan en el proyecto y las tareas se concentran en finalizar instalaciones y realizar los ensayos destinados a comprobar el funcionamiento de los diferentes sistemas.

El siguiente paso no será ya estrictamente constructivo. Una vez terminada esa etapa comenzará el proceso de licenciamiento y puesta en marcha, que incluye pruebas y procedimientos diferentes del avance físico de la obra.

“Recibimos un proyecto paralizado, sin financiamiento para continuar los trabajos y sin una definición sobre cómo aprovechar su capacidad productiva. Hoy la construcción está prácticamente terminada, tenemos un cronograma para su puesta en marcha y un esquema para transformar esa inversión en producción para la Argentina y para el mundo”, afirmó Ramos Napoli.

La participación privada se concentrará en la planta asociada y en el desarrollo de su capacidad productiva y comercial. El Gobierno encuadra ese esquema dentro de la Ley 24.804 de Actividad Nuclear, que reserva al Estado la definición de la política sectorial, la regulación y fiscalización, pero permite la participación de capital público y privado en actividades productivas.

Como antecedente, el sector cuenta con el modelo de CONUAR, fabricante de componentes para el ciclo de combustible nuclear, que tiene capital mayoritariamente privado y participación accionaria de la CNEA.

NA-SA

Un negocio de radioisótopos que apunta al mercado mundial

A diferencia de las centrales nucleares de potencia, el RA-10 no producirá electricidad. Se trata de un reactor multipropósito de investigación y producción de 30 MW que utilizará los neutrones generados por la fisión para fabricar insumos y prestar servicios destinados a medicina, industria, ciencia y tecnología.

Uno de sus principales negocios será la producción de radioisótopos. Entre ellos aparece el molibdeno-99, utilizado para obtener tecnecio-99m, uno de los insumos más empleados en estudios de diagnóstico por imágenes. También tendrá capacidad para producir lutecio-177, utilizado en tratamientos oncológicos, e iridio-192, destinado a aplicaciones médicas e industriales.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, la capacidad del RA-10 podría equivaler al 20% del mercado mundial actual de determinados radioisótopos, aproximadamante. Un volumen que permitiría colocar a la Argentina entre los principales proveedores internacionales.

El proyecto tiene, además, una dimensión industrial. Podrá producir silicio dopado, utilizado para fabricar semiconductores de alta potencia destinados a sistemas eléctricos, energías renovables, industria y transporte, además de ofrecer servicios de ensayo de materiales, irradiación y análisis por activación neutrónica.

La escala prevista supera la demanda doméstica proyectada. El objetivo oficial es que el RA-10 garantice primero el abastecimiento del sistema sanitario argentino y que el excedente pueda orientarse a exportaciones, en un mercado caracterizado por pocos productores y fuertes barreras de ingreso tecnológicas.

Así, el desafío que comienza a plantearse para 2027 excede la terminación del reactor. El Gobierno busca ahora definir quién aportará el capital necesario para desarrollar la infraestructura comercial que permita monetizar esa capacidad.

La apuesta es que la inversión realizada durante años en el RA-10 pueda convertirse no sólo en producción nuclear para el mercado interno, sino también en una nueva fuente de exportaciones de alto valor agregado.