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El dique cambiario que mantenía al dólar por debajo de los $ 1500 finalmente cedió esta semana. Después de un mes de intervenciones con tasas altas, futuros y títulos dollar linked, el Banco Central optó por soltar liquidez y dejar que el spot se acomodara más arriba.

El lunes el tipo de cambio mayorista saltó a $ 1508 y este viernes cerró a 1513, con una suba acumulada del 1% en una semana. El Banco Central inyectó liquidez para descomprimir las tasas, algo que el mercado veía venir desde hacía semanas.

Dos consultoras analizaron lo que parece ser un cambio de estrategia del equipo económico respecto de la ecuación dólar vs. tasas.

Para LCG, la primera de ellas, el salto cambiario en sí mismo es “ínfimo” y no altera demasiado el panorama de competitividad. Lo relevante, sostiene la firma que lidera Javier Okseniuk, es otra cosa: el abandono de las tasas altas como instrumento para defender una paridad, algo que consideran una decisión adecuada de política económica.

La semana pasada las tasas intradiarias habían llegado a tocar picos de 27% TNA, en un intento por contener la corrida hacia el dólar. Esta semana, en cambio, las tasas volvieron a bajar pese al discurso contractivo que había instalado el propio Banco Central días atrás.

Según los datos de LCG, las tasas en pesos retornaron a una zona cercana al 20% TNA, equivalente a 1,7% TEM. Eso implica que se ubicaron en terreno levemente negativo en términos reales, algo que contrasta con el mensaje oficial de las últimas semanas.

Cámara de Diputados

La consultora marca allí una contradicción concreta: Bausili había anticipado un sesgo más contractivo para la política monetaria apenas una semana antes. La baja efectiva de tasas desmiente, al menos por ahora, esa promesa de mayor dureza monetaria.

La tasa TAMAR, que reacciona con más rezago, también acompañó el movimiento: pasó de 26,5% a 25,3% TNA. Para LCG, esa convergencia de tasas no es más que el reflejo de la decisión de dejar deslizar el tipo de cambio en lugar de frenarlo con más rendimiento en pesos.

La próxima licitación puede profundizar el alivio

El otro dato que empieza a mirar el mercado es la licitación de deuda que se viene. Según el análisis de Mills Capital, el Tesoro enfrenta vencimientos cercanos a los $ 16 billones en los próximos días, una cifra que condiciona el margen de maniobra oficial.

Para los analistas de la firma, resulta difícil sostener tasas elevadas si el objetivo es renovar esos vencimientos en condiciones razonables. Por ello creen que las tasas de corto plazo podrían seguir cediendo en los próximos días, aunque partiendo de niveles todavía altos.

Fuente: ShutterstockAndrzej Rostek

La consultora aclara que el Gobierno conserva margen para administrar la liquidez, pero advierte que habrá que seguir de cerca cómo reacciona el mercado de dinero una vez conocido el resultado de la licitación. Ese resultado podría marcar el tono de las tasas para las próximas semanas.

El dólar puede seguir subiendo

Con la barrera psicológica de los $ 1500 ya perforada, la pregunta que domina el mercado es hasta dónde puede llegar el tipo de cambio. El consenso, por ahora, no anticipa una disparada sino una suba gradual y administrada.

Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, describe el movimiento como una corrección ordenada más que un shock cambiario. Según su lectura, futuros y bonos dólar linked muestran señales de calma relativa, lejos de un escenario de pánico.

Sin embargo, Botto también marca un riesgo latente: una menor oferta de divisas o un repunte inflacionario podrían obligar a acelerar la trayectoria del dólar más de lo previsto. Por ahora esos factores no se verifican, pero están en el radar de la City.

Desde LCG, en cambio, se muestran más terminantes sobre lo que debería ocurrir de acá en adelante. La consultora considera deseable un deslizamiento cambiario más significativo en los próximos meses, entendiendo que la actual consistencia macroeconómica exige un tipo de cambio que permita mejores márgenes de rentabilidad.

Pero más allá de los matices, ambas visiones coinciden en el diagnóstico de fondo: el esquema cambiario anterior, sostenido con tasas altas, ya no es viable. La discusión pasa ahora por el ritmo del ajuste, no por si va a seguir habiendo ajuste cambiario.

Qué pasa con el riesgo país

Luego de coquetear a principios de julio con el piso de los 400 puntos, el riesgo país volvió a subir y se encamina a cerrar agosto por encima de los 500 puntos, generando preocupación en el mercado financiero local.

En un apartado de su análisis, Mills explica que este salto no respondería, por ahora, a un deterioro macroeconómico de fondo. Según su análisis, la mejora de la calificación crediticia a B-, el récord en la balanza comercial y el resultado fiscal positivo contradicen esa hipótesis.

El principal factor detrás del movimiento, explica, está afuera: el empinamiento de las tasas largas de Estados Unidos. Los bonos argentinos tienen una sensibilidad elevada a esos movimientos y, por su mayor beta, tienden a amplificarlos cuando suben los rendimientos globales.

El componente doméstico, no obstante, no se descarta del todo. Existe cierto ruido político vinculado a señales y comunicaciones recientes, aunque ambas consultoras coinciden en señalar que todavía es temprano para saber si ese factor tendrá peso determinante, sobre todo mientras no esté definido el principal candidato opositor.