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El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas llegaron a un acuerdo tras la tercera revisión del programa de Facilidades Extendidas, lo que permitiría acceder a aproximadamente u$s 900 millones una vez que el directorio lo apruebe.

Mientras que los datos privados confirman una recesión técnica por la caída del segundo y tercer trimestre, el organismo sostuvo que “el programa de las autoridades, que cuenta con el respaldo del FMI, continúa arrojando resultados impresionantes, pese a una coyuntura mundial más compleja”.

El organismo marca que “se alcanzaron acuerdos sobre un conjunto equilibrado de políticas para consolidar el proceso de desinflación, reforzar aún más la resiliencia y potenciar el crecimiento y el empleo”.

La aprobación del staff llega un mes y medio luego de que llegara la misión a Argentina para mantener encuentros en el Banco Central en los que evaluaron el desarrollo de las metas acordadas.

El directorio del organismo tratará la revisión del staff técnico a principios de diciembre. A partir de allí, se definirá el desembolso de los fondos.

En el frente fiscal, el Fondo detalló que el ancla “seguirá siendo un elemento central del programa”, y se buscará un “superávit primario del 1,4% del PIB en 2026 y un esfuerzo fiscal similar en 2027″, un año electoral.

“La continuidad de la disciplina en el gasto y las reformas de los marcos tributario y fiscal reforzarán aún más los esfuerzos de consolidación” para proteger el gasto prioritario en materia social y, cómo novedad, incluye también el concepto de “infraestructura”.

La meta fiscal era la que más ruido generaba en esta revisión, dada la caída de la recaudación que se había observado en los meses previos.

Tipo de cambio

Por otra parte, el comunicado marcó que se debe sostener “el proceso de desinflación y la acumulación de reservas”, y planteó “preservar la flexibilidad del tipo de cambio dentro del régimen de bandas cambiarias”.

También plantea que el Banco Central deberá continuar fijando como meta determinados niveles de agregados monetarios mientras que “seguirá trabajando para reforzar las operaciones de liquidez, mejorar la transmisión de la política monetaria y facilitar la continuidad del proceso de remonetización de la economía y una expansión prudente del crédito”.

Esto última cobra especial relevancia de cara a las expectativas del Fondo de una recuperación extendida de la actividad, de la mano de un mayor dinamismo de la demanda interna.

Reservas y salida a los mercados

El Fondo elogió la velocidad de la acumulación de reservas y destacó que se seguirán “fortaleciendo los colchones de reservas, respaldados por la mejora proyectada de la posición externa de Argentina”.

También planteó que se sostendrá la estrategia de financiamiento en divisas de las autoridades, “que continuará movilizando financiamiento procedente de los mercados internos de capital”, en línea con el programa financiero que proyectaba una colocación de Bonares (títulos en el mercado local suscribibles en dólares) por u$s 5000 millones el año próximo y un margen pendiente en este año. Esta colocación se vio frenada por el aumento de los costos de financiamiento por la suba de tasas.

Otras estrategias de financiamiento que se mantendrán es la obtención de créditos por parte de socios oficiales y los ingresos por privatizaciones. En el primer caso, Caputo se fue de la cumbre anual de Fondo con novedades, ya que el Banco Mundial anunció que movilizaría fondos para inversiones por u$s 10.000 millones.

“Las autoridades acordaron mantenerse preparadas para acceder a los mercados internacionales de capitales cuando las condiciones lo permitan, y activar líneas de crédito contingentes según sea necesario. Se seguirán realizando esfuerzos para extender aún más los plazos de vencimiento”, concluyó el Fondo.

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