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Las empresas comenzarán a aportar al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) a partir de los salarios correspondientes a diciembre de 2026, pero deberán esperar bastante más para poder utilizar esos recursos para pagar indemnizaciones.

El nuevo esquema tiene un período de carencia de 12 meses, durante el cual los fondos acumulan los aportes de los empleadores, pero todavía no pueden ser rescatados. Y existe, además, otro plazo que depende del trabajador: para que su indemnización pueda ser cubierta por el FAL, debe haber estado registrado durante al menos 12 meses antes de la desvinculación.

Según explicó Nahuel Bernués, fundador y CEO de Quaestus Advisory, los primeros aportes corresponderán a diciembre de 2026 y serán ingresados en enero de 2027.

Como la carencia se cuenta desde el mes en que ARCA registra el primer aporte, los recursos podrían comenzar a utilizarse recién hacia principios de 2028.

FAL: cómo funciona el período de carencia de 12 meses

Durante 12 períodos mensuales completos y consecutivos, los aportes se acumulan, pero no pueden rescatarse. El cómputo comienza desde el mes en que ARCA registra la primera contribución efectivamente ingresada por el empleador.

Por eso, una empresa que empiece a aportar desde el inicio del régimen no tendrá un fondo disponible para pagar indemnizaciones durante todo 2027. El primer momento en que podría comenzar a utilizar esos recursos sería a comienzos de 2028.

No obstante, para que una indemnización salga del FAL también hay que mirar cuánto tiempo llevaba registrado el trabajador.

“El otro reloj que hay que mirar es el del trabajador: para que su indemnización salga del fondo, tiene que haber estado registrado al menos 12 meses antes de la desvinculación”, explicó Bernués.

Así, si una persona ingresa a una empresa en marzo de 2027 y es desvinculada en enero de 2028, tendrá sólo 10 meses de antigüedad.

Aunque para ese momento la carencia del FAL ya haya terminado, esa indemnización no podrá ser cubierta con los recursos del fondo y la empresa deberá pagarla con su propia caja.

Por eso, para que el nuevo mecanismo funcione en un caso concreto, tienen que coincidir dos condiciones: que el fondo haya superado su período de carencia y que el trabajador tenga al menos 12 meses de antigüedad.

¿Qué pasa si hay despidos durante el primer año?

El FAL no responde por esas desvinculaciones. La explicación está en que, durante el período de carencia, si una empresa despide trabajadores, las indemnizaciones se pagan como hasta ahora. Debe afrontar el costo completo con sus propios recursos.

Los aportes al FAL, en tanto, siguen ingresándose todos los meses y permanecen acumulados sin posibilidad de retiro.

Esto genera una característica importante durante la primera etapa del sistema: una empresa puede estar haciendo aportes mensuales al fondo y, al mismo tiempo, seguir necesitando tener recursos propios para afrontar cualquier indemnización que se produzca durante ese período.

El FAL, por lo tanto, no reemplaza inmediatamente la necesidad de contar con liquidez para las desvinculaciones.

Cuándo sí puede utilizarse el dinero del FAL

Una vez cumplidos los dos períodos de 12 meses, todavía debe verificarse que la causa de la desvinculación esté entre las contempladas por el régimen.

Bernués menciona, entre otras, el despido sin causa, el preaviso, el mutuo acuerdo y el fallecimiento.

Cuando corresponde utilizar el fondo, la empresa presenta una declaración jurada electrónica y la administradora transfiere el dinero al trabajador en un plazo máximo de cinco días hábiles.

El fondo paga hasta donde alcanza el saldo disponible y de acuerdo con los datos registrados. Si el dinero acumulado no alcanza para cubrir la obligación, la diferencia debe ser afrontada por el empleador con recursos propios.

FAL: qué diferencia hay entre un FCI y un fideicomiso financiero

Las empresas también tendrán que elegir cómo canalizar sus aportes. El régimen contempla dos vehículos: Fondos Comunes de Inversión (FCI) y fideicomisos financieros.

Bernués señala que la CNV buscó que ambos sean equivalentes en los aspectos centrales. Pueden invertir en los mismos activos, tienen el mismo tope de costos, no permiten retiros por fuera de las indemnizaciones y tienen las mismas reglas para trasladarse de un fondo a otro.

En un FCI, una sociedad gerente toma las decisiones de inversión y otra entidad, la sociedad depositaria, conserva los activos y realiza los pagos. La empresa recibe cuotapartes, que representan una participación dentro de un fondo que normalmente comparte con otros empleadores. Las reglas están establecidas en un reglamento de gestión.

En un FCI, una sociedad gerente toma las decisiones de inversión y otra entidad, la sociedad depositaria, conserva los activos y realiza los pagos.
En un FCI, una sociedad gerente toma las decisiones de inversión y otra entidad, la sociedad depositaria, conserva los activos y realiza los pagos.

En un fideicomiso financiero, en cambio, un fiduciario administra los bienes de acuerdo con un contrato y la empresa recibe certificados de participación. Además, dentro de un mismo fideicomiso cada empresa puede tener una cuenta separada, con su propia política de inversión y ficha de información. El fiduciario debe publicar mensualmente un informe de valuación en la página de la CNV.

La diferencia puede resumirse en que el FCI es un producto más estandarizado, mientras que el fideicomiso permite un esquema algo más personalizado. Según Bernués, esa característica puede resultar especialmente útil para empresas grandes o grupos empresarios.

Cómo elegir un FAL: qué mirar antes de decidir

La rentabilidad no debería ser el único criterio. El primer paso es verificar que la entidad esté efectivamente registrada ante la CNV como administradora habilitada para operar FAL. Además, una empresa no puede tener más del 10% del capital de esa entidad.

Después conviene comparar la información periódica de cada fondo. Bernués recomienda mirar los factsheets, informes mensuales obligatorios que muestran en qué invierte cada FAL, cuánto patrimonio administra y qué rendimiento obtuvo en distintos períodos.

Como todos los fondos pueden invertir dentro del mismo menú de activos en pesos, los rendimientos deberían ser relativamente parecidos. La diferencia puede estar más en el plazo promedio de las inversiones —la duration— y en la liquidez que conserva cada fondo.

“Una empresa con mucha rotación de personal necesita un fondo que pueda pagar rápido. A una empresa con nómina estable le puede servir un plazo algo más largo”, explicó Bernués.