FMI y reservas

El ajuste en importaciones abre un dilema para el Gobierno en el año electoral

El nuevo sistema de control de importaciones es la herramienta con la que el Ejecutivo puede asegurar la acumulación de u$s 4000 millones prevista en el acuerdo con el FMI, pero a expensas de una menor actividad.

El nuevo esquema para autorizar importaciones que reemplazará a las SIMI y que aumenta Licencias No Automáticas y controles aduaneros servirá para apuntalar la meta de acumulación de reservas que debe cumplir el Gobierno por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero a expensas de un freno en la actividad económica en el 2023 electoral, según analistas.

  El programa acordado con el FMI indica que el Banco Central debe terminar 2022 con una acumulación de reservas netas de u$s 5800 millones, a la que se llegaría gracias al "dólar soja" y a los desembolsos previstos hasta fin de año del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el propio Fondo. Pero el BCRA debe acumular u$s 4000 millones adicionales el año próximo.  

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Para analistas, la meta luce ambiciosa y contradictoria con un escenario de apreciación cambiaria, posible caída de exportaciones agroindustriales, brecha e incertidumbre electoral. 

Ante esa disyuntiva, el Gobierno repetiría, en año electoral, la decisión de los últimos meses: priorizará cuidar los dólares, a costa de la actividad económica. El nuevo esquema para las importaciones funcionará, así, como un cepo al crecimiento.

Números que no cierran

El proyecto de ley de Presupuesto 2023 previó un saldo comercial positivo de u$s 12.300 millones en 2023, fruto de u$s 105.500 millones de exportaciones y de u$s 93.200 millones de importaciones. El saldo comercial debería ser amplio para cubrir la salida de dólares por intereses de deuda y asegurar una acumulación neta de u$s 4000 millones.

Un informe de la consultora Analytica, sin embargo, previó que las exportaciones serán u$s 5000 millones inferiores a las presupuestadas y las importaciones, u$s 2600 millones superiores. El superávit sería de apenas u$s 4800 millones. Un aumento del PBI del 2%, como prevé el Presupuesto, requeriría compras al exterior superiores a los u$s 7500 millones mensuales para sostener la actividad.

Para Analytica, el superávit comercial de 2023 sería de menos de la mitad del que prevé el Presupuesto 2023.

"Hay dos caminos posibles ante la dificultad de conseguir nuevo crédito desde el exterior. O que aumente fuertemente el aporte de divisas del complejo agroexportador o que haya una caída significativa en el nivel de importaciones", postuló Analytica.

"Sin esperar un nuevo shock externo favorable, se necesita estimular la liquidación de la próxima cosecha", indicó la consultora. "Bajar el ritmo actual de los pagos de importaciones y servicios es también imperioso", añadió. "La candidata 'natural' es la devaluación, pero sin reservas suficientes, a las puertas de ingresar a una dinámica de régimen de alta inflación, con índices de pobreza superiores al 36% y un mercado laboral con elevada informalidad no resulta sencillo", concluyó.

ajuste rápido en importaciones

Para Claudio Caprarulo, director de la consultora, la gran expansión de las Licencias No Automáticas y el nuevo régimen importador son "las herramientas para que el ajuste sea rápido por importaciones". Con el nuevo esquema, los productos con LNA pasaron del 15 al 41% del total. Si bien el sistema dará "fecha probable" al importador, las LNA extienden el plazo de tiempo para autorizar la operación, que también deberá ser auditada por AFIP, Aduana y el Banco Central.

"Reconfiguramos nuestra expectativa de actividad, que era de un crecimiento en torno al 4,5% anual" para este año, dijo Santiago Manoukian, jefe de Research de Ecolatina. "Esto afectaría un poco más el nivel de actividad, por las mayores trabas", agregó. Según sus cálculos, el 47% de las importaciones (más de u$s 30.000 millones anuales) quedarían alcanzadas por LNA.

Jorge Vasconcelos, economista de la Fundación Mediterránea, escribió en un informe que, para cumplir con la meta de reservas de este año, las importaciones deberían rondar los u$s 6000 millones entre octubre y diciembre. La cifra es "15% inferior a las importaciones de marzo, mes comparable por estacionalidad energética".

Como contó El Cronista, los pagos de energía bajaron considerablemente en septiembre, pero así y todo el BCRA no liberó más divisas para el resto de las compras al exterior. "Se configura así un escenario de marcada desaceleración de la actividad", sostuvo Vasconcelos, también por el salto inflacionario que recorta poder adquisitivo.

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