ESTRATEGIA DIPLOMATICA

Efecto rebote en el FMI: voto por Nicaragua, la "decepción" de EE.UU. y el viaje de Massa

La Argentina se abstuvo de condenar a la dictadura nicaraguense en la OEA y despertó un malestar en Washington; la gira del presidente de Diputados venía cosechando elogios del gobierno de Biden

En un nuevo zigzagueo de su política exterior Alberto Fernández acaba de dejar a la Argentina en una posición complicada de cara a las negociaciones con el FMI por la deuda, despertó la "decepción" de Estados Unidos y fortaleció su alianza con los países del nuevo eje bolivariano alineados con Rusia, Cuba, Irán y China.

Apenas unas horas después de que la Argentina se abstuvo en la OEA de condenar las sistemáticas violaciones a los derechos humanos llevados adelante por la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua, desde Washington expresaron su malestar.

Ante una consulta puntual de El Cronista por el voto del gobierno de Alberto Fernández en la OEA un vocero de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires expresó: "Nos decepcionó que Argentina no acompañara a los 26 países que votaron la resolución de la OEA sobre Nicaragua, pero apreciamos sus esfuerzos para urgir a Nicaragua a liberar a los presos políticos y promover elecciones libres y justas".

El malestar de Washington no podría caer en un peor momento: faltan pocos días para el vencimiento del pago de la deuda con el Club de París por u$s 2.500 millones. No sólo esto. La expresión de "decepción" de Estados Unidos con el gobierno se da en medio la gira del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que en estos días se reunió con referentes del gobierno de Joe Biden en Washington y ya había cosechado buenas impresiones en torno a las negociaciones de la Argentina con el FMI.

La OEA condenó ayer la violación a los derechos humanos en Nicaragua y pidió la "inmediata liberación" de los presos políticos. Estados Unidos, junto con Canadá, Brasil y otros 23 países votó contra la dictadura de Ortega. Pero la Argentina se abstuvo de objetar duramente a Nicaragua y quedó aliada a Honduras, México, Argentina, Bélice y República Dominicana. 

Desde la Cancillería intentaron justificar la abstención en la OEA al afirmar en un comunicado que tanto la Argentina como México están "comprometidos con el respeto y la promoción de los derechos humanos desde una concepción integral dentro de la cual están contenidos los derechos civiles, políticos y electorales". Y manifiestaron su preocupación por los acontecimientos ocurridos recientemente en Nicaragua. Pero no hubo una condena tajante al régimen nicaragüense.

El voto de abstención en la OEA no hubiera molestado a Estados Unidos y sus aliados que tienen peso en el directorio del FMI de no haber mediado un compromiso previo de Alberto Fernández con la administración de Biden de que la Argentina iba a condenar con énfasis a Nicaragua.

Hace menos de 10 días el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, se comunicó con el canciller Felipe Solá por videoconferencia y según dejó trascender Washington, el funcionario norteamericano "enfatizó el deseo de continuar consolidando la historia de cooperación entre los Estados Unidos y la Argentina en la promoción de los derechos humanos y la democracia", en un intento por aproximar al Gobierno a la posición estadounidense en el caso de Nicaragua.

De hecho, Blinken expresó en su cuenta de twitter que "el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Felipe Solá, y yo hemos tenido una importante conversación sobre los esfuerzos bilaterales, regionales e internacionales para promover la democracia y los derechos humanos en Nicaragua".

El zigzagueo de Alberto Fernández en el caso de Nicaragua se sumó al voto de condena en Naciones Unidas a Israel y al grupo Hamas luego de los ataques cruzados en Gaza. 

Tanto en Washington como en la Unión Europea aseguran que haber equiparado a un grupo terrorista como Hamas con Israel fue un grave error de la política exterior argentina. Jerusalén ya manifestó su malestar con la Argentina por esta situación. También expresó que dejará de comprar carne argentina ante el cierre de exportaciones impuesto por el gobierno.

Ayer el propio Alberto Fernández emitió una carta a Israel para felicitar al flamante primer ministro de Israel, Naftali Benet, quien fuera el domingo ratificado como el sucesor de Benjamin Netanyahu. Así, el presidente argentino convocó al israelí a "renovar los vínculos" entre gobiernos y buscó dejar atrás el malestar de la diplomacia israelí.

La decisión de Casa Rosada de retirar la demanda internacional contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional (CPI) por los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los últimos años en Venezuela fue otro gesto que recientemente alineó a la Argentina con el nuevo eje bolivariano que cuenta con el aval de Irán, Rusia, China y Cuba.

¿Cuánto pesarán todos estos tropiezos diplomáticos de la Argentina en las negociaciones con el FMI? Nadie lo sabe. O nadie se anima a responder.

Japón, que también tiene un fuerte peso en el FMI, ya deslizó su malestar con Argentina por el hecho de que paga sus deudas al gobierno de China de manera puntual y sin reparo alguno pero posterga los pago al Club de París. Lo hizo de manera velada el embajador japonés en Buenos Aires.

Hasta ayer, Sergio Massa había cosechado elogios y buena sintonía de Washington en sus encuentros con el secretario de Estado, Juan González y con el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Estados Unidos, Gregory Meeks. Según pudo saber El Cronista, el presidente de la Cámara de Diputados se llevó un buen espaldarazo de los allegados a Biden por las negociaciones de la Argentina en el Fondo.

También el presidente de Diputados cosechó elogios para la administración de Fernández en la reunión que mantuvo con la directora del Instituto de Asuntos Latinos, Dina Siegel Vann, y con legisladores integrantes del Caucus de Congresistas Latinos y Judíos de la Cámara de Representantes. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menéndez, también emitió buenas señales hacia la Argentina. Todo esto antes del voto de abstención a la condena contra Nicaragua en la OEA.

Massa se reunirá este jueves con empresarios convocados por Susan Segal en el Consejo de las Américas en Nueva York y le espera el broche de oro del viaje que será un encuentro con el ex presidente Bill Clinton. 

Nadie puede predecir aun qué mensaje le depararán los empresarios estadounidenses a Massa y cuánto puede pesar el voto en la OEA en el directorio del FMI. Pero lo cierto es que detrás de la palabra "decepción" que ayer lanzó la administración norteamericana por la liviandad de Alberto Fernández hacia el régimen de Ortega parecerían esconderse otros malestares que viene de arrastre por la política exterior zigzagueante de la Argentina.  


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