U$S 3500 MILLONES NETOS

Deuda externa: un grupo de bonistas en alerta por el nivel crítico de las reservas

El Grupo Exchange, que participó de los canjes de 2005, 2010 y 2020, advirtió que la entrada de u$s 6000 millones del FMI y la mejora de la cosecha se irá en pagos al Fondo y al Club de París por demorar los acuerdos, en vez de reforzar al Banco Central.

Un grupo de acreedores que participó del canje de deuda soberana en 2020 volvió a expresar su disgusto por el devenir de la política económica, que deprimió el precio de sus activos hasta u$s 30 en apenas seis meses.

El Grupo Exchange, que reunió a fondos que tenían títulos emitidos tras los canjes de 2005 y 2010 (bonos "K", emitidos por los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner), preparó un documento en el que advierte que el "plan Cristina" de acordar recién en noviembre con el Fondo Monetario Internacional (FMI) resta posibilidades de crecimiento antes de las elecciones y dejará a las reservas internacionales netas del Banco Central (BCRA) en un nivel crítico de u$s 3500 millones.

Según una fuente de los acreedores, la posible llegada de u$s 6000 millones a la Argentina entre la emisión del FMI de Derechos Especiales de Giro (DEG) por el equivalente a u$s 3500 millones para el país, más otros u$s 2500 millones por una cosecha mejor a la esperada, se diluirán con los pagos de capital al Fondo y al Club de París, dada la decisión oficial de postergar los acuerdos, que deben incluir reformas estructurales de la economía.

Así las cosas, la llegada de dólares se irá por los pagos a organismos multilaterales y no reforzarán las reservas netas, que a fin de año quedarían igual que a inicios del ejercicio: u$s 3500 millones.

Para este grupo de acreedores, que supo reunir a inversores como Monarch, Oaktree, Pharo, HBK y VR -entre otros-, apurar el acuerdo con el FMI y el Club de París permitiría disponer de entre u$s 9000 a u$s 11.000 millones de reservas a fines de 2021 para garantizar la estabilidad del peso, evitar una nueva devaluación y alejar los peligros de la inflación, además de abrirle las puertas del financiamiento internacional a empresas privadas.

Sin ser una propuesta formal, el grupo destacó que el Estado podría usar los u$s 6000 millones del FMI y la cosecha para recomprar bonos en la zona de los u$s 30 a u$s 35, mejorar sus precios y bajar el nivel de deuda con privados.

Estos acreedores comunicaron la semana pasada su pesar por no haber sido invitados a los encuentros que tuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, con "inversores dedicados" en Nueva York, Estados Unidos.

Y en febrero también difundieron su malestar por la política del Gobierno, que decidió postergar las conversaciones con el FMI y derrumbó el precio de sus activos, que fue de u$s 54,8 en septiembre, tras el canje.

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