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La tucumana Silvana Tenreyro debutó este martes como economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la presentación del World Economic Outlook (WEO), el informe de referencia del organismo sobre la economía global.

Se trata del primer WEO elaborado tras el recambio en la jefatura económica del organismo. La economista reemplazó al francés Pierre-Olivier Gourinchas como Consejera Económica y directora del Departamento de Investigación.

La primera argentina en ocupar ese cargo dejó un mensaje centrado en la necesidad de recomponer el espacio fiscal frente a un contexto internacional desafiante.

“Dados los elevados niveles de deuda, el aumento de los rendimientos de la deuda soberana y las apremiantes necesidades de gasto, resulta cada vez más urgente centrarse nuevamente en recomponer el espacio fiscal”, enfatizó Tenreyro.

La presentación graficó que, si bien la economía global ha sido resiliente ante el shock que implicó el salto del precio internacional de la energía por la guerra en Medio Oriente, esa resiliencia se está agotando.

Argentina: por qué recortaron el crecimiento

En el caso de Argentina, el Fondo sostuvo que la economía comenzará a recuperarse hacia el cuarto trimestre del año. Actualizó a la baja sus expectativas de crecimiento en 1,4 puntos porcentuales y concluyó que la misma crecerá este año un 2,1%, mientras que en 2027 lo hará en un 3,5%.

Petya Koeva-Brooks, directora del Departamento de Investigación del FMI, explicó que recortaron las proyecciones de crecimiento “principalmente por la menor actividad observada en el tercer trimestre de este año. También estamos viendo una demanda interna más débil, en un contexto de condiciones financieras internas aún más restrictivas y de continua transformación estructural de la economía argentina”.

Sin embargo, mejoraron las expectativas para 2027. Koeva-Brooks sostuvo que esperan que “el crecimiento comience a recuperarse en el último trimestre de este año y que se fortalezca aún más en 2027 y 2028″.

Pierre-Olivier Gourinchas y Petya Koeva-Brooks, durante la presentación del World Economic Outlook del FMI en Washington
Pierre-Olivier Gourinchas y Petya Koeva-Brooks, durante la presentación del World Economic Outlook del FMI en WashingtonFuente: Jabin BotsfordJabin Botsford

La recuperación responderá principalmente a la evolución favorable de los términos de intercambio, “así como la relajación de las condiciones financieras y el repunte de la inversión”. La especialista agregó que el dinamismo de las exportaciones, tanto de los productos agrícolas como del sector energético serán claves en la recuperación.

Por último, ante un contexto que el FMI considera que demanda mayor disciplina fiscal para crear los espacios para políticas de contención del shock externo, la funcionaria del Fondo sostuvo que “el ajuste fiscal ha sido una parte importante del esfuerzo de estabilización” de Argentina.

La proyección del Fondo va en línea con las declaraciones de Javier Milei en Radio Mitre. Allí, el presidente dijo que la economía se encuentra en un período de transición, lo que llevó a que, por ejemplo, algunas industrias frenaran su producción durante el invierno ante el mayor costo del gas. En caso de ratificarse esta intuición del mandatario, en el cuarto trimestre no se verían de manera difundida las paradas de planta que se habrían adelantado.

Para el escenario global, los funcionarios del Fondo anticiparon una mayor inflación por la presión del precio de la energía. Para hacer frente a esto recomendaron que los bancos centrales endurezcan su política monetaria y que se controle mejor el gasto para crear un espacio fiscal que permita a los gobiernos contener el impacto de los shocks sobre los más vulnerables sin generar una distorsión de precios, algo que el propio organismo había referido en un documento anterior en el que plantea que es mayor la utilidad de asistencias focalizadas que la difusión de los subsidios a la energía.

En ese sentido, Tenreyro sostuvo que los gobiernos deberían implementar “planes creíbles de ajuste fiscal que combinen medidas para aumentar los ingresos con la racionalización del gasto, respaldados por mejoras institucionales”. Además, consideró que cualquier medida para mitigar el impacto del alza de la energía y los alimentos debe ser “temporal, focalizada y no distorsionante”, sin comprometer la sostenibilidad fiscal.