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Hace dos años, una compañía gastronómica comenzó a incorporar franquicias como modelo de expansión.

Ahora, la empresa vuelve a poner el foco en el crecimiento de la red. Y lanzó una franquicia con una inversión inicial de u$s 9000, casi la mitad de los u$s 17.000 que cobraba anteriormente, para un local de alrededor de 30 metros cuadrados.

Se trata de Ramallo Club, una cadena de sándwiches de miga que opera con 26 locales -seis propios y 20 franquicias-.

El cambio forma parte de una reorganización del negocio. La compañía dejó de trabajar con una firma intermediaria que se encargaba de comercializar las franquicias y pasó a manejar el proceso de manera directa. La estrategia consiste en reducir el costo de entrada y generar ingresos a partir del abastecimiento de los locales y de la venta de productos.

Apuntamos más a vender el producto que a tener ganancias en la venta de la franquicia. Ahora, manejamos el negocio en forma directa, entonces no tenemos ese costo. El precio que nos pasa el proveedor es el que le pasamos al franquiciado”, dijeron en la empresa.

“Estamos acomodamos costos, proveedores, y el área comercial de la empresa”, agregaron.

Andres Marcelo Ramirez Rojas

Ramallo tiene su producción centralizada en su planta de Munro, provincia de Buenos Aires, que luego distribuye a sus franquiciados. Allí, elabora alrededor de 70.000 sándwiches de miga por mes que se venden a $ 1700 cada uno.

La estructura comercial también se basa en precios relativamente bajos y márgenes acotados por unidad. El objetivo es compensar esa ecuación con volumen de ventas. “Apuntamos a que haya una alta rotación de producto. Y así fuimos creciendo. Pasamos de locales propios a locales franquiciados”, sostuvieron.

Ahora, además, la empresa comenzó a sumar otras categorías, entre ellas papas fritas, encurtidos, pizzas y cafetería.

La facturación promedio anual por local de Ramallo Club se ubica alrededor de u$s 110.000. En ese sentido, la compañía proyecta aumentar su facturación en un 30% durante 2026, en relación al año anterior, traccionada principalmente por la incorporación de nuevos productos a su propuesta.

La cuenta detrás de los u$s 9000

El nuevo valor de entrada busca captar operadores que puedan hacerse cargo directamente de la gestión del local.

Desde la empresa señalan que detectaron una mayor demanda de personas interesadas en este tipo de negocios, mientras que las inversiones iniciales de las franquicias gastronómicas se ubican, en muchos casos, alrededor de los u$s 30.000.

La compañía había fijado anteriormente su franquicia en u$s 17.000. La reducción a u$s 9000 se explica, en parte, por el cambio en la comercialización: al eliminar el intermediario, ese costo deja de formar parte de la estructura.

El próximo paso

La empresa se encuentra actualmente en una etapa de reordenamiento. Después de haber alcanzado los 30 locales y retroceder a 26 por el cierre de cuatro establecimientos, ahora proyecta volver a crecer.

La meta para 2027 es llegar a 50 locales. Para hacerlo, además de sumar franquicias en Buenos Aires, analiza desembarcar en otras provincias.

Uno de esos mercados es Neuquén, donde la compañía evalúa implementar un formato de máster franquicia. El plan implica pasar de una red concentrada en Buenos Aires a un esquema con operadores que puedan desarrollar la marca en nuevos mercados.

Cómo nació Ramallo Club

El negocio comenzó hace unos 40 años a partir de una actividad familiar. Los abuelos de los actuales propietarios, de origen croata, migraron hacia Argentina donde durante años trabajaron como cocineros. Sus hijos continuaron con la actividad y, cuando uno de ellos quedó sin empleo, empezaron a elaborar en su casa algunas de las recetas familiares.

IG Ramallo Club Oficial

Los primeros productos fueron sándwiches de miga y tortas. El negocio fue creciendo hasta que decidieron abrir el primer local en Villa Luro que, posteriormente, se trasladó a Núñez, a la calle Ramallo.

Durante buena parte de su historia, el crecimiento se produjo mediante locales propios. La incorporación de franquicias llegó en 2024. La compañía comenzó entonces a transformar parte de su estructura y a sumar operadores externos para ampliar la cantidad de puntos de venta.