En medio de tensiones geopolíticas y comerciales en aumento, el Foro Económico Mundial (WEF, según sus siglas en inglés) presentó un informe sobre las áreas de interés para la élite económica y política global.
Como previa a la reunión anual del World Economic Fórum en Davos, Suiza, entre el 19 y 23 de enero, para la que ya confirmó participación Javier Milei, la organización analizó el grado de cooperación en áreas clave. Así, el Global Cooperation Barometer evaluó que si bien la cooperación internacional se mantiene estable, cambió de forma.
Tras un año que estuvo marcado por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, con una impronta de fuerte renegociación de acuerdos comerciales y aranceles para dar paso a un 2026 que arrancó con una intervención para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela, el análisis del WEF marca que hoy la cooperación se da con menor peso del multilateralismo clásico y mayor proliferación de acuerdos selectivos entre países alineados. Ésto, sostiene el Barómetro, redefine el marco operativo para comercio, tecnología, clima y seguridad en un escenario de fragmentación persistente.
El análisis elaborado junto a McKinsey, señala que el nivel agregado de cooperación no mostró variaciones significativas respecto de años previos, aunque sí una mutación en su composición. “El nivel general de cooperación se mantuvo prácticamente sin cambios respecto de años anteriores, pero la composición de esa cooperación está cambiando”, advierte el documento.

El trasfondo es una pérdida de centralidad de las grandes instituciones multilaterales, compensada parcialmente por esquemas más pequeños, flexibles y orientados a objetivos concretos. Según el reporte, “los indicadores vinculados al multilateralismo fueron los que más se debilitaron, mientras continuaron creciendo formas de cooperación más flexibles y de menor escala”. El informe revisa 5 áreas clave: comercio e inversión, tecnología, paz (seguridad), clima y salud.
Estancamiento en comercio e inversión
En comercio y las oportunidades para el capital, la cooperación se estabilizó sin recuperar dinamismo. Los niveles permanecen por encima de los registros previos a la pandemia, pero con una composición distinta, marcada por criterios geopolíticos.
“La cooperación en comercio y capital se aplanó. Se mantuvo por encima de los valores de 2019, pero su composición está cambiando”, indica el informe. El comercio de bienes pierde tracción relativa frente a la economía global, mientras se intensifica el intercambio entre socios políticamente alineados y ganan espacio los servicios y ciertos flujos de capital considerados estratégicos.
Tecnología fragmentada
La innovación y la tecnología aparecen como uno de los pocos pilares con expansión clara, aun en un contexto de mayores restricciones regulatorias y geopolíticas. El informe destaca el crecimiento de los flujos de datos, del comercio de servicios digitales y de la infraestructura tecnológica.

“La cooperación en innovación y tecnología aumentó para desbloquear nuevas capacidades, incluso en un contexto de controles más estrictos”, señala el documento. En paralelo, advierte que las limitaciones al intercambio de tecnologías críticas, en particular entre Estados Unidos y China, profundizan una fragmentación tecnológica de alcance global.
Clima en rojo
En clima y capital natural, el balance es intermedio. La cooperación se expandió, impulsada por mayor financiamiento y un despliegue récord de energías limpias, pero los resultados no alcanzan para cumplir los objetivos acordados.
“La cooperación en clima y capital natural creció, pero sigue estando por debajo de las metas globales”, resume el informe. A pesar de los máximos históricos en energías renovables y vehículos eléctricos, las emisiones continúan en niveles incompatibles con los compromisos asumidos bajo el Acuerdo de París.
Salud bajo presión
La cooperación en salud y bienestar muestra estabilidad en los resultados, aunque con señales de fragilidad estructural. Tras la pandemia, los indicadores se sostienen, pero el andamiaje financiero comienza a erosionarse.
“La cooperación en salud se mantuvo estable, con resultados resilientes por ahora, pero la ayuda está bajo una fuerte presión”, advierte el documento. La reducción de la asistencia internacional, especialmente en países de ingresos bajos y medios, emerge como un riesgo para la continuidad de esos logros.
Deterioro en paz y seguridad
El mayor deterioro se registra en paz y seguridad. Conflictos más intensos, desplazamientos forzados en máximos históricos y menor capacidad de respuesta multilateral definen este eje.
“La cooperación en paz y seguridad continuó disminuyendo, ya que todos los indicadores relevados quedaron por debajo de los niveles previos a la pandemia”, señala el informe. Como contrapeso parcial, identifica el surgimiento de iniciativas regionales ante el debilitamiento de los mecanismos globales tradicionales.
Así, en la previa a la reunión en Davos, el Barómetro enfatiza que “los desafíos clave y las oportunidades más importantes no pueden ser abordados por países individuales”. En ese marco, considera que el cambio se dio hacia una cooperación más selectiva, menor multilateralismo clásico, mayor peso de afinidades políticas y esquemas flexibles. Y la duda es si ese escenario servirá para alcanzar los resultados globales que se necesitan como mínimo.
Qué peso tiene Davos
Milei confirmó su participación -por tercera vez- en Davos, tras un 2025 donde dejó un polémico discurso ‘anti-woke’ (contra la agenda progresista) y que sorprendió a los propios organizadores cuando se esperaba un mensaje más dirigido a la platea de inversores globales.

El mandatario tuvo luego un almuerzo con empresarios en el que sí abordó la economía argentina, como lo hizo también en una entrevista con Bloomberg. Pero ante el gran escenario del WEF, Milei, que llegaba desde la investidura de Trump, prefirió enfocarse en la “batalla cultural”.
El Foro de Davos no es un organismo que tome decisiones en sí pero reúne a la élite económica, política y corporativa global. Apunta a identificar riesgos sistémicos, alinear diagnósticos y explorar marcos de acción.
La “élite” que convoca es heterogénea: CEOs globales, fondos de inversión, bancos centrales, organismos multilaterales, gobiernos del G20 y plataformas tecnológicas, además de figuras del arte, la música o el deporte, que suelen generar más revuelo entre los asistentes en un foro al que se le cuestiona que “tiene poca representación social”.
El año pasado uno de los invitados fue el ex futbolista David Beckham, que recibió un Crystal Award junto con la diseñadora Diane von Furstenberg y el arquitecto Riken Yamamoto, mientras que entre los eventos paralelos participó el hoy campeón de la Fórmula 1, Lando Norris. Entre otras celebrities, en ediciones anteriores pasaron por el nevado foro de Davos el cantante de U2, Bono, y Shakira.
Los temas planteados no son necesariamente “los problemas del mundo” coyunturales sino aquellos donde puede haber una mirada de más largo plazo y en los que estos actores buscan marcar agenda.
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