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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) dispuso una reforma en su esquema arancelario para importaciones del sector salud a través de la Disposición 2978/2026.
La medida reemplaza las escalas fijas históricas por tasas porcentuales calculadas sobre el valor FOB (Free On Board) declarado por cada operación, lo que, según el organismo, reducirá los costos para aproximadamente tres de cada cuatro importadores habituales del rubro.
ANMAT: ¿qué cambia concretamente con esta reforma?
Hasta ahora, los aranceles por trámites de importación ante la ANMAT se aplicaban mediante rangos fijos que podían ir del 3% al 5% del valor de la operación, independientemente de la escala del importador.
El nuevo esquema es más simple y progresivo: para medicamentos, las importaciones de hasta $ 95 millones pagarán una tasa del 1,5%, mientras que las que superen ese umbral tributarán el 1,25%. En productos médicos, el corte está en $ 55 millones y en alimentos en $ 50 millones.
El resultado práctico es que las empresas de menor tamaño —que concentran la mayoría de los trámites— verán reducida su carga significativamente, mientras que las grandes operaciones también se benefician de una tasa más baja, aunque con un piso diferente.
Por qué importa la comparación con América Latina
La ANMAT reconoció en la disposición que los aranceles anteriores generaban distorsiones respecto de otros países de la región. Este argumento no es menor: en mercados como Chile, Brasil o Colombia, los costos regulatorios para el registro e importación de productos farmacéuticos son en general más bajos y predecibles, lo que históricamente llevó a empresas con operaciones regionales a radicar sus trámites fuera de la Argentina o a priorizar otros mercados para la introducción de nuevos productos.

Según datos públicos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la carga regulatoria y los tiempos de aprobación son factores determinantes en las decisiones de las compañías farmacéuticas multinacionales al momento de secuenciar los lanzamientos en la región. Una estructura de aranceles más competitiva podría, en teoría, acelerar el acceso de los pacientes argentinos a medicamentos innovadores.
Cuáles son los organismos que están involucrados
La disposición también actualizó los valores cobrados por tres áreas técnicas de la ANMAT: el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), la Dirección de Evaluación y Gestión de Monitoreo de Productos para la Salud (DEYGMPS) y el Instituto Nacional de Productos Médicos. Cada uno de estos organismos interviene en distintas etapas del proceso de habilitación y control, por lo que la actualización tiene impacto en toda la cadena de trámites.
El organismo subrayó que el nuevo esquema fue acordado con cámaras empresariales y representantes de la industria farmacéutica antes de su publicación. Entre las entidades que nuclean a los importadores y laboratorios del sector se encuentran CAEMe (Cámara Argentina de Especialidades Medicinales) y CILFA (Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos), aunque la ANMAT no especificó cuáles participaron del proceso de consulta.

Si bien la reducción arancelaria beneficia directamente a las empresas importadoras, su impacto potencial sobre los precios al público es una pregunta abierta. En un mercado donde el precio de los medicamentos está influenciado por múltiples variables —tipo de cambio, costos logísticos, márgenes de distribución y farmacia—, una baja en los costos regulatorios no se traslada necesariamente de forma automática al mostrador. Sin embargo, en el mediano plazo, una estructura más eficiente puede mejorar la disponibilidad de productos y reducir barreras de entrada para nuevas moléculas.
La disposición entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y aplica a todos los trámites iniciados a partir de esa fecha.














