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La puesta en marcha del acuerdo Mercosur-Unión Europea, tuvo, en los últimos días, los primeros casos concretos de intercambio comercial con reducción de aranceles, pero además se registró la utilización de un mecanismo que benefició a los productores argentinos y que generó algunos reclamos de los socios del bloque regional suramericano.
Se trata del FIFO, la sigla en inglés de First In, First Out y cuya traducción quiere decir “el primero en llegar, primero en salir” al mercado. Más allá del caso puntual que generó la noticia, el mecanismo llegó para quedarse hasta nuevo aviso.
El acuerdo con la UE y el desacuerdo en el Mercosur
“El acuerdo Mercosur-Unión Europea lo que prevé es un proceso de desgravación de aranceles de importación en Europa y un proceso de desgravación de aranceles de importación en Mercosur de hasta 15 años. Hay un primer bloque de productos que ya pueden entrar con arancel cero, pero entran con cupo”, explicó Karina Castellano, directora del departamento de comercio internacional de Lisicki Litvin & Asociados.
En diálogo con El Cronista, la especialista en comercio exterior sostuvo es en la forma de distribuir ese “cupo” en donde radicó la polémica: “Cómo en el Mercosur no nos pusimos de acuerdo de cómo íbamos a distribuirlos, la regla que se aplica es el primero que cubre el cupo se queda con el beneficio”, es decir, First In, First Out.
El ejemplo más cercano, que no fue el único y que puede repetirse, fue en el tema de la exportación apícola.
En sólo cuatro días se agotó el primer cupo de 1400 toneladas de miel y fue acaparada casi de manera total por productores argentinos y brasileños. Por ello se dejaron escucuchar las quejas de paraguayos y uruguayos, que no pudieron vender a Europa sin aranceles.
En julio y octubre se abrirán dos tandas más, de 1800 toneladas y habrá que esperar para conocer si, con el ejemplo de lo sucedido, hay mayor incidencia de los socios “menores” del bloque regional.
Llegar primero no sólo es pagar menos
“Entrar primero, sin arancel te genera la posibilidad de fidelizar tu producto. Mientras otro vas a estar compitiendo por ganar o no el próximo cupo, si a tu cliente de afuera ya le gusta lo que vos estás vendiendo, tal vez prefiere pagar los cinco o seis puntos de derechos de importación”, señaló Castellano.
Más allá de lo que puede ser un beneficio circunstancial, una vez que entró más barato y al público le gustó, “se obtuvo una pequeña ventana de ingreso, y te permite competir con los productos que recibe la Unión Europea de todo el mundo”.
Pero la polémica alrededor de la miel dejó además expuesta una discusión más profunda dentro del Mercosur: la falta de coordinación interna para administrar los beneficios del acuerdo con la Unión Europea.
Fuentes vinculadas a las relaciones exteriores explican que “lo ideal hubiese sido definir previamente una distribución interna entre los socios del bloque”.
Sin embargo, las diferencias entre los países miembros y la falta de consensos técnicos hicieron que, al menos por ahora, se aplique automáticamente el criterio FIFO previsto en el acuerdo.
Eso genera preocupación especialmente en Uruguay y Paraguay, que cuentan con menor escala exportadora y podrían quedar relegados frente a Brasil y Argentina en varios productos.
El antecedente de la miel podría repetirse
Aunque el caso de la miel fue el primero en generar ruido político dentro del bloque, no sería un hecho aislado. Los especialistas advierten que situaciones similares podrían repetirse en otros sectores alcanzados por cupos preferenciales dentro del acuerdo Mercosur-Unión Europea, como carnes, arroz, lácteos, vinos, azúcar, y algunos productos industriales.
Mientras tanto, es de esperar que algunos de esos productos puedan entrar y luego ser cuestionados por los países de la unión por no respetar condiciones ambientales.
De hecho, la Comisión Europea, bajo la presión de países miembros, ha restringido la importación de productos animales brasileños, desde carne vacuna a huevos debido al incumplimiento de las normas de la UE sobre el uso de sustancias antimicrobianas.
Ese tipo de situaciones, pueden repetirse, mejorar y avanzar y luego bloquearse, ya que, el proceso hasta llegar al libre comercio tiene un plazo de 15 años.
Pero, por lo pronto, la miel argentina picó en punta.
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