Después de la publicación del dato de inflación la semana pasada, el mercado de pesos alcanzó un equilibrio con tasas en 24% anual y el dólar minorista en $ 1420. Una señal para inversores se conocerá hoy con la difusión del Índice de Precios Mayoristas de abril, que podría dar indicios de cómo podrían haber evolucionado los precios minoristas en mayo. Ayer en conferencia de prensa en el BCRA, Santiago Bausili y Vladimir Werning informaron el accionar de la política monetaria y el plan oficial.
En un informe del JP Morgan realizado por los economistas Lucila Barbeito y Diego Pereira titulado “Bienvenida Desinflación”, la entidad dio a conocer sus nuevas estimaciones.
“Proyectamos que la inflación general promediará un 2,3% intermensual en el segundo trimestre de 2026, desacelerándose hasta un 1,7% intermensual en la segunda mitad de 2026, en consonancia con una tasa de inflación general del 29% anual en diciembre de 2026. Los riesgos para la inflación siguen inclinándose al alza, dada la incertidumbre en torno a la duración de la crisis global de los términos de intercambio y la magnitud de los efectos indirectos”, destacó.
Las tasas en pesos deberían seguir esta tendencia declinante en la medida en que se produzcan las estimaciones del JP Morgan. Ayer la tasa de caución cerró al 15% anual, pero fue de 20% ponderada por volumen. Por su parte la TAMAR (plazos fijos mayoristas) lo hizo al 22,8% mientras que la Lecap S29Y6 que vence a fin de mes rinde 21,30%.
Cae la confianza del consumidor
“Argentina experimentó una severa contracción del crédito entre finales de 2025 y principios de 2026, lo que impactó negativamente la confianza del consumidor, los salarios reales, las condiciones de empleo y el sentimiento económico general. Sin embargo, los recientes acontecimientos en el sistema bancario sugieren que este ciclo podría estar revirtiéndose”, destacó Grit Capital en su reporte de mercados de ayer.
“La caída de las tasas de interés, la mejora de la rentabilidad bancaria y la disminución de los costos de financiamiento están creando condiciones que favorecen la reactivación de la actividad crediticia. Los bancos que tuvieron dificultades para generar ganancias durante el semestre anterior comenzaron a recuperarse significativamente durante marzo y abril, incluyendo grandes instituciones como Banco Nación”, agrega.
Pero no todo luce tan claro en el proceso desinflacionario. Hay algunas objeciones a la política monetaria oficial, respecto a las metas de agregados monetarios que no se especifican y que por ende no servirían para dar señales y anclas al mercado.
La inflación y la demanda de dinero
Uno de los que sostiene esta objeción es Miguel Kiguel, que en el último informe de Econviews señala que “el régimen de control de la cantidad de dinero que implementa el Banco Central para bajar la inflación tiene un problema de raíz: depende de estimar la demanda de dinero, algo que es casi imposible de hacer con precisión”.
Agrega que “el reciente Informe de Política Monetaria de marzo nos da la razón. En diciembre el BCRA había presentado un modelo econométrico donde proyectaba que la demanda de pesos se iba a recuperar después de las elecciones.
La estimación suponía que la dolarización preelectoral fue un shock transitorio, que la gente iba a volver a querer pesos, y que cuando eso pasara el BCRA iba a emitir comprando dólares.
Remonetización y reservas al mismo tiempo. Tres meses después, la demanda de dinero no solo no se recuperó, sino que cayó. La famosa remonetización no se dio y las compras de reservas fueron esterilizadas por las emisiones de deuda del Tesoro”.
Concluye destacando que “en el informe, el BCRA ensaya algunas explicaciones para el fallo en sus proyecciones. El problema de fondo es que cuando el ancla es tan difícil de medir, deja de ser ancla”.
Por lo pronto, no se avizoran complicaciones.
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